Diana Basto Castro: “Todas las decisiones que tomamos tienen que ser en pro de que el estudiante aprenda”

La solución educativa TICMAS habló con la Directora General de la organización sin fines de lucro Alianza Educativa que, desde hace 26 años, fortalece la educación pública de Colombia a través de programas de apoyo y administración privada que potencian los caminos del aprendizaje

Estudiantes en el acto de Alianza Educativa
Estudiantes en el acto de Alianza Educativa
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La Universidad de los Andes, el Colegio Los Nogales, el Colegio San Carlos y el Gimnasio La Montaña de Bogotá conforman Alianza Educativa, una organización que trabaja para cerrar las “brechas de desigualdad a través de una educación de calidad”. La solución educativa TICMAS conversó con Diana Paola Basto Castro, quien desde junio de 2024, asumió la Dirección General de esta entidad; una organización cuyo trabajo se ve reflejado en cada estudiante que logra superarse en el día a día.

Los colegios administrados son colegios públicos financiados con recursos públicos, pero que cuentan con una administración y acompañamiento privado que busca potenciar la formación docente y directiva, el currículo y el desarrollo integral de todos los estudiantes por igual.

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TICMAS formó parte de uno de los pilotos con “A leer en vivo” dentro de Alianza Educativa que es la única propuesta de Colombia que cuenta con el aval de su modelo por parte de la Universidad Nacional de ese país, IPA Vanderbilt y CNC Ingeplan que garantizan el diferencial de este tipo de red. Diana Basto Castro explica por qué siguen fortaleciendo la enseñanza de Colombia desde hace 26 años.

— Alianza administra hoy 11 colegios oficiales en Bogotá con cerca de 11.917 estudiantes. ¿Qué es lo que tuvo que cambiar, y lo que no, para sostener un modelo pedagógico con una identidad tan fuerte a lo largo de 26 años?

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— Lo que se ha sostenido es un tema de cultura escolar, hay una cultura muy fuerte en Alianza Educativa y eso incluso lo tuvimos durante muchos años y no lo hacíamos de forma consciente hasta que hicimos todo un proceso de sistematización para entender qué era eso que nosotros hacíamos que nos ha permitido estar tanto tiempo dando tan buenos resultado. Y eso se tradujo en un ejercicio de un modelo de cultura, también de un modelo de creencias, de valores y asimismo unas acciones de alto impacto. Lo que nosotros hacemos en el aula favorece la planeación, la gestión escolar y el seguimiento a los aprendizajes; eso es lo que cuando tú llegas a cualquier colegio de Alianza lo puedes evidenciar, entonces ahí te das cuenta que estás en un colegio de la red porque hay una serie de rutinas, porque hay una serie de comandos, porque la gestión de aula de los profes se maneja de una forma.

Lo que ha cambiado, con la llegada de la tecnología, es el acceso a la información que tienen los padres de familia, que tienen los mismos estudiantes y eso pues también hace que las relaciones muchas veces con las comunidades a veces sean retadoras. En Bogotá la Secretaría de Educación acaba de sacar una reglamentación para prohibir el uso de celulares en los colegios, entonces esto es algo que vamos a tener que reglamentar en Alianza y entender cuál va a ser la mejor forma de hacer este despliegue.

Diana Basto Castro
Diana Basto Castro

— Los números de Alianza muestran que de cada 100 chicos que entran a primer grado en Colombia, solo 6 terminan la universidad, mientras que en la red que administran en sus colegios el 72% de la promoción 2024 llegó a educación superior. ¿Qué decisión pedagógica concreta explica esa diferencia?

— Hay algo en Alianza que está inmerso en nuestra cultura y son las altas expectativas. Y hay evidencia, investigaciones de la OTE [Orientaciones Técnicas Educativas], que hablan de la importancia de las altas expectativas, especialmente en contextos vulnerables, donde si tú le dices a un niño o una niña, tú vas a poder llegar a la universidad, es algo con lo que tú puedes soñar. El tema de altas expectativas es algo que trabajamos todo el tiempo con nuestros estudiantes, pero también con las familias, porque a veces, pues a veces las mismas familias son las que no quisieran que ellos siguieran estudiando. Pues no le ven valor adicional. Dicen, que al tener un negocio familiar, un emprendimiento pequeño, lo más natural es que termine el colegio y se ponga a trabajar. Entonces, ahí ese tema de las altas expectativas es muy importante.

Cuando están en los últimos dos años o tres años, pasan varias cosas. Primero, hay todo un proyecto de orientación ocupacional para ayudarles a identificar esas fortalezas y esas disciplinas en las que ellos podrían desempeñarse. Viene con eso una construcción de algo que llamamos el Plan ABC, y es que ellos empiecen a identificar primera opción, segunda opción, tercera opción, cómo pueden financiarla, cuáles son las becas, qué universidades tienen becas, qué universidades públicas hay, qué universidades privadas.A veces lo que pasa es que, terminando esa etapa del colegio, los estudiantes no tienen la información suficiente para tomar buenas decisiones. Entonces, a través de la orientación ocupacional, a través del Plan ABC, eso se complementa también con unos padrinos. Ellos tienen unos padrinos en los colegios, que son los mismos profesores, aunque justo este año hicimos un piloto con mentores externos. Tenemos 24 estudiantes que tienen mentores externos, y esto nos está funcionando súper bien. Además, está el reto de la construcción del capital cultural y social.

— ¿Cómo es esa construcción de capital cultural y social?

— En América Latina, pues está muy dado por el colegio en el que tú estudias, y eso pues va a marcar tu círculo. Nosotros en América Latina podemos ir por la vida sin encontrarnos muchas veces con personas de otros estratos económicos. O sea, tú pudiste haber sido un estudiante muy bueno, pudiste haber ganado una beca para ir a una de las mejores universidades, pero muchas veces ya llegando a esa universidad, esa construcción del capital es difícil, porque precisamente son niños que vienen de otros colegios, colegios de élite, privados, que no necesariamente se van a mezclar con los otros niños. Entonces, en el momento de salir al mercado laboral, eso va a tener un costo muy alto. Nosotros tenemos una persona que es asesora en el Banco Interamericano de Desarrollo, que está acompañando a uno de nuestros estudiantes, tenemos vicepresidentes, tenemos personas con cargos muy importantes, que están acompañando a nuestros niños en esa toma de decisiones y en ese tránsito a la educación superior.

También hay una articulación que hacemos con formación técnica y tecnológica con el SENA [Servicio Nacional de Aprendizaje], hacen esa doble titulación en los últimos años, entonces, si ellos no logran transitar inmediatamente a educación superior, pues pueden buscar un empleo digno y un empleo formal, o pueden continuar su formación. De esa tasa de tránsito que tenemos del 72% de educación superior, más o menos el 30% de los niños continúan con el SENA, con esta organización que además es pública, de formación para el trabajo y el desarrollo humano, también para formación técnica y tecnológica.

Alianza Educativa
Alianza Educativa

— Esa construcción dialoga con lo que ocurre mientras están en el colegio

— Durante todo el tiempo que ellos están en el colegio, pasan dos cosas muy importantes. Primero, garantizamos que cerramos las brechas en los aprendizajes en el momento que tenemos que cerrarlas y nos aseguramos de que los niños estén aprendiendo cuando tienen que estar aprendiendo. Parte del fracaso ya en la media con los estudiantes de 15, 16 años, es que empiezan a perder intereses porque ya la carga cognitiva es tan alta que no están entendiendo nada. O sea, si ellos no desarrollaron un código lector en su momento y empezaron a leer como tenían que leer, pues ya a los 14, 15 años ya todo les va a sonar a chino avanzado, ya no van a entender nada. Viene la frustración de que ya no quieren seguir, de que ya no quieren continuar. Entonces, todo el currículo y todo el desarrollo de competencias socioemocionales.

Creo que eso es lo que los ayuda a tomar esas decisiones y hacer ese proyecto de vida. Nosotros trabajamos un marco de 18 competencias socioemocionales donde desarrollamos competencias para los retos que van a tener con ellos mismos, con el entorno, con los otros, de que puedan aprender a nombrar las emociones, de que puedan postergar la gratificación. Una serie de cosas que les ayuda precisamente para que el plan padrino, el plan mentores, la orientación ocupacional y el plan ABC cobren mucho más sentido.

— Tienen un sistema llamado EduData y visores por colegio con reportes trimestrales por lo que los datos son una poderosa herramienta de decisiones y no solo una vitrina ¿cómo sistematizan esa información?

— Alianza llevaba varios años recogiendo datos y de alguna manera los compartíamos y los socializábamos, pero no lográbamos construir una visión 360 de los estudiantes. Y con EduData lo logramos, y adelante queremos integrarlo también con la parte socioemocional para hacer programas de promoción y prevención de riesgos, estamos viendo qué tipo de situaciones se presentan en los colegios. Entonces hay mucha información también desde esa parte socioemocional, aplicamos una evaluación y nos damos cuenta qué competencias necesitan trabajarse mucho más intencionalmente, pero ahora en EduData estamos solamente desde lo académico.

Tenemos datos de los desempeños en cada trimestre, tenemos datos de remediación, tenemos datos de dos pruebas que aplicamos, EGRA y EGMA y desde el año pasado estamos haciendo pruebas estandarizadas en tercero de primaria, en quinto de primaria, en séptimo grado y en noveno, y tenemos también la información de lo que pasa en los últimos años con simulacros que hacen los estudiantes para presentar la prueba de estado, que es la prueba Saber 11°. Entonces podemos darnos cuenta de qué niños están en vulnerabilidad y cómo hacemos acompañamiento y cómo hay impacto en los siguientes años. Esto nos permite tener una mirada longitudinal de los estudiantes. Y te pongo un ejemplo muy concreto de algo que hicimos este año y es que estamos terminando de ver el golpe de la pandemia en los niños que estaban empezando su ciclo escolar. Vamos a aprobar un programa del Banco Mundial que hace remediación en la media para cerrar la brecha.

— También tienen un trabajo muy fuerte con los directivos y profesores de los colegios que administran ¿cómo es ese día a día?

— Al año tenemos cerca de cinco semanas de formación para nuestros equipos, no solamente para los docentes sino para los líderes pedagógicos, coordinadores y rectores. En este sistema de acciones de alto impacto, estas son competencias que nosotros podemos evidenciar en los docentes, entonces los coordinadores y los rectores entran al aula de clase y también hacen acompañamiento y hacen retroalimentación ahí mismo. Nosotros tenemos 11 colegios que tienen sus equipos, pero después en la oficina central, nosotros somos un equipo de seis directores, hay una directora académica, hay una directora de desarrollo socioemocional, un director de talento humano, una directora administrativa y financiera y estas direcciones acompañan a los colegios.

Desde la dirección académica se hace una especie de formación en cascada. Primero voy a formar a los líderes pedagógicos en competencias de liderazgo, en comunicación asertiva, en conversaciones difíciles, en gestión del cambio, en manejo de la incertidumbre, entonces todo el tiempo los estamos formando y los estamos acompañando porque entendemos que el sistema no puede ser mucho mejor si sus partes no mejoran.

—En este momento donde la IA está atravesando todos los procesos de aprendizaje, ¿cómo lo trabajan dentro de su estructura y modelo?

— A nivel de currículo hicimos una renovación y apostamos mucho más decidido a todo el tema de tecnología, ahí estamos trabajando a partir de aprendizaje basado en proyectos y dándole toda la relevancia a STEM, pues por supuesto que implica el uso de la inteligencia artificial, también hay temas de programación. La semana pasada tuvimos nuestra feria de ciencia y ahí había pues proyectos interdisciplinarios que ya empezaban a mostrar esos resultados del currículo en temas de tecnología.

Alianza tenía una deuda gigante en ese frente, como que estábamos un poquito rezagados porque además sentíamos que nuestros recursos son limitados porque es un poco lo que recibimos de lo que nos paga la Secretaría por administrar los colegios, pero hemos entendido que tú puedes desarrollar pensamiento computacional no necesariamente con un computador, o sea hay otras formas en las que tú puedes empezar a desarrollar esas habilidades. Después a nivel de profesores trabajamos cómo la inteligencia artificial les puede ayudar en la planeación de sus clases y ahí también hemos venido haciendo formación con nuestros profes para ayudarles para que la inteligencia artificial sea una especie de inteligencia ampliada. La inteligencia no va a poder dar la clase por ellos, pero si puede asistirlos en la preparación de esa clase y a nivel de operación pues hay muchas cosas que hemos venido automatizando, pues somos, imagínate una organización de 800 personas.

— ¿Ven posible escalar el modelo construido por Alianza Educativa no sólo en otras escuelas de Colombia sino también en América Latina?

– El modelo de los colegios en administración es un modelo escalable y este modelo es el único que en Colombia tiene tres evaluaciones de impacto, que las han realizado organizaciones distintas en momentos distintos y todas son consistentes con los resultados y hablan del impacto de las transformaciones de este modelo en las comunidades que atendemos y en los proyectos a largo plazo de las comunidades.

Igual en la escala creo que llega un punto en donde necesitaríamos saber cuál es el punto óptimo en donde ya esto se vuelve demasiado grande y ya empieza a parecer a una Secretaría de Educación gigante, ya hay cosas en donde pronto la calidad no va a ser la misma. Pero sí creo que con tecnología nosotros podríamos tener más colegios y precisamente eso es parte de esa transformación tecnológica digital de la que te estaba hablando.

—- ¿Cómo creen ustedes que son los estudiantes que transitan las escuelas de Alianza?

—Las palabras que nos definen son nuestro propósito y es que todos los estudiantes aprendan, o sea creo que eso nos trae siempre a que todas las decisiones que tomamos tienen que ser en pro de que el estudiante aprenda. Cuando hay discusiones en educación, siempre estamos hablando de los maestros y entonces entran los sindicatos, pero nadie nunca pone al estudiante en el centro.

Los estudiantes que pasan por Alianza, que son el resultado de Alianza, son estudiantes, son estudiantes muy curiosos, son innovadores, son creativos, son estudiantes que tienen pensamiento crítico, son estudiantes que además tienen un acervo de competencias socioemocionales que les permite ser empáticos, que les permite cuidar de su entorno, cuidar de las personas, cuidar de sí mismos, y estudiantes que reconocen también el valor de la diversidad, entonces son unos estudiantes muy integrales. Cuando uno va a los colegios de Alianza ves niños que están siendo felices en sus colegios, pero niños además muy activos.

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