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Los estudiantes de una escuela de Temperley fabricaron petróleo a partir de plástico: “La escuela técnica no debe limitarse al ejercicio simulado en un cuaderno”

En diálogo con Ticmas, Pablo Enjo, profesor de Reconocimiento de los Materiales y de Química en la Escuela de Educación Técnica N° 5 “Dos de Abril” de Temperley, habló de un proyecto donde los estudiantes de 4° año realizaron un verdadero hito sustentable

Docente Pablo Enjo- Proyecto De Plástico a Petróleo
Arriba de izq a derecha: Pablo Enjo, Ignacio Moreira de Luca y Antonio Cuella. Abajo de izq a derecha: Joaquín Centurión, Joaquín Magis, Alejo Ottaviano y Bautista Orzuza
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Un docente no es solo un transmisor de conocimientos; también puede ser el líder de proyectos que cambien la mirada de los chicos y chicas que se animan a pensar distinto y experimentar, a poner el cuerpo y las ideas en acción para hacer del aprendizaje algo que va más allá de un saber.

Es el caso de Pablo Enjo, quien dicta la materia de Reconocimiento de los Materiales y de Química en la Escuela de Educación Técnica N° 5 “Dos de Abril” de Temperley y que después del reconocido proyecto “Tu chatarra es oro puro” en 2025; vuelve a ser noticia por trabajar junto a estudiantes de cuarto año a partir del “reciclaje químico por pirólisis térmica” que permite fabricar petróleo a base de plásticos.

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Se trata del proyecto “PP Argento” (Petróleo Pirolítico Argento) que no solo posee una mirada sustentable ante la crisis de los residuos plásticos sino que también abre una nueva puerta productiva para los próximos egresados de “Dos de Abril”.

Si bien la iniciativa surgió a partir de un alumno egresado de la institución fueron los estudiantes de cuarto año - bajo la supervisión y acompañamiento de Enjo- quienes lograron este trabajo que se presentará en la próxima Feria Distrital de Educación, Arte, Ciencia y Tecnología.

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La pirólisis es el proceso químico en el que se utilizan altas temperaturas para lograr la transformación y ruptura de un material en partes más pequeñas; en este caso el paso del plástico al petróleo que permitió incluso activar el motor de una moto.

Ticmas quiere contar las historias de docentes que llevan adelante proyectos que van más allá de las aulas y conversó con Enjo quien se mostró orgulloso no solo de sus alumnos sino también de los logros se pueden hacer desde la escuela técnica y pública.

Docente Pablo Enjo- Proyecto De Plástico a Petróleo
Bautista Orzuza y Alejo Ottaviano, en el momento de colocar un sellador de alta temperatura

Guiaste el proyecto “Tu chatarra es oro puro” el año pasado, premiado por el Senado, en el que lograron recuperar materiales preciosos como el oro de dispositivos electrónicos y así fabricar ladrillos sustentables. ¿Qué aprendizajes de ese primer proyecto aplicaste para diseñar el acompañamiento de PP Argento?

—De “Tu chatarra es oro puro” aprendí que el verdadero impacto pedagógico se logra cuando vinculás la ciencia con una solución ambiental para el territorio y la comunidad. El año pasado procesamos basura electrónica (RAEE) para extraer metales preciosos como el oro mediante hidrometalurgia y química para luego con el sobrante y el descarte de las placas electrónicas y el plástico reutilizar el 99% de eso en ladrillos ecológicos.

Ese proyecto me enseñó que la escuela técnica no debe limitarse al ejercicio simulado en un cuaderno; los alumnos alcanzan un nivel superior de compromiso cuando trabajan sobre pasivos ambientales reales. Para PP Argento apliqué el mismo principio: articular el conocimiento teórico (termodinámica, química orgánica, resistencia de materiales) con una problemática directa del distrito, como las 39 millones de toneladas de plásticos anuales que se generan en Lomas de Zamora.

PP Argento nació de una idea de un alumno que ya egresó. ¿Cómo fue ese primer acercamiento y qué viste en la propuesta para decidir impulsarla con los chicos de 4° año?

—Surgió como una inquietud genuina: un estudiante de 7º año, Simón Shurt, se acercó a preguntar si realmente era posible “hacer petróleo a partir de la basura plástica” el año pasado a la salida de un concurso. En esa pregunta vi una oportunidad y potencial enorme y también un gran desafío ya que yo no contaba con la información de si se podía o no realizar.

Sabía que el reciclaje mecánico tradicional tiene límites estructurales: degradación por termofusión, sensibilidad a contaminantes y la exclusión de plásticos flexibles o films. Luego de varias investigaciones junto con Antonio Cuella ( profe de electromecánica) llegamos a la conclusión de que la pirólisis térmica anóxica era la respuesta técnica para cerrar el ciclo de la economía circular. Decidimos tomar esa premisa e integrarla con los chicos de 4º año de Electromecánica, porque en esta especialidad tienen las herramientas de taller, mecanizado de precisión, soldadura y cálculo para llevar un diseño conceptual de laboratorio a un prototipo real de ingeniería a escala de banco.

Docente Pablo Enjo- Proyecto De Plástico a Petróleo
Joaquín Magis le muestra al director de la escuela, Sandro Amiel, el gas de síntesis obtenido

¿Cómo reaccionaron los chicos ante los primeros ensayos? Frente a un experimento con riesgo real (temperaturas de 500°C, gases inflamables), ¿Dónde está el límite entre dejar que los chicos prueben y decidan, y vos como docente teniendo que frenar algo por seguridad?

—La reacción inicial fue de absoluta fascinación, pero también de un respeto consciente. El límite es categórico: la seguridad no se negocia. Después de un mes de arduo trabajo en equipo para realizar el primer reactor realizamos el primer ensayo donde tuvimos contingencias reales: la inercia térmica superó al mechero, la temperatura trepó bruscamente a más de 520°C con un soplete industrial, se solidificaron ceras por craqueo incompleto y falló la junta de caucho comercial.

Ahí es donde la intervención docente fue decisiva: detuvimos la experiencia bajo protocolo, se aislaron las fuentes y transformamos ese “colapso” en una auditoría técnica de emergencia. Los chicos no son ejecutores pasivos; ellos analizaron la fatiga de materiales y la estanqueidad, y rediseñaron el equipo. Fabricaron una tapa maciza de aluminio en el torno, instalaron un cierre de 12 pasadores roscados, aplicaron silicona de alta temperatura e intervinieron la válvula de alivio para calibrar la contrapresión. Mi rol es garantizar el perímetro de seguridad (EPP, extintores, ventilación anóxica), mientras les permito a ellos tomar las decisiones del rediseño mecánico.

¿Cómo es trazar los límites, guiar y establecer autoridad como docente en un proyecto de estas características? ¿Qué aprendiste con los alumnos?

—La autoridad en el taller no se construye desde la imposición, sino desde el rigor científico, la coherencia técnica y el cuidado mutuo. Cuando manejás procesos a 500ºC y compuestos orgánicos volátiles, la rigurosidad es la única garantía de seguridad. Guiar significa “mediar la incertidumbre”: en lugar de darles la solución digerida cuando algo falla, les hago las preguntas indicadas (“¿Por qué cayó la presión?”, “¿Qué le pasó a la junta bajo ese gradiente térmico?”).

Aprendí con ellos a desestigmatizar el error. Aprendimos juntos todo el proceso, formamos un equipo donde todos tenemos un rol y donde cada uno es igual al otro. El error técnico en la escuela pública no se castiga; se analiza como un dato empírico que te marca los límites del sistema.

Además de las normas de seguridad e higiene, ¿qué otros conocimientos o competencias --más allá de la química-- creés que este tipo de proyecto les deja a los chicos para su futuro? Pensando incluso en su inserción en el mundo laboral o la continuidad en sus estudios.

—Les deja competencias profesionales transversales completas como por ejemplo: Mecanizado y Metrología de Precisión en el uso de torno paralelo, taladro de banco, roscado con terrajas, cálculo de tolerancias y ajustes mecánicos; Termodinámica y Mecánica de Fluidos aplicada en el diseño de sistemas de intercambio de calor (serpentina de aluminio de 1/4″ y tubos de cobre), circuitos de refrigeración forzada a contracorriente con bomba de 220V y división fraccionada de gases por densidad. También Gestión de Proyectos y Logística Industrial a partir del control de insumos, acondicionamiento de materia prima (molienda, secado, remoción de PVC) y análisis de costos socio-ambientales.

A eso se suma, Pensamiento Crítico y Metacognición Ingenieril; es decir la capacidad de hacer un análisis de fallas en tiempo real, redactar informes técnicos y defender sus ideas ante organismos científicos y gubernamentales.

Docente Pablo Enjo- Proyecto De Plástico a Petróleo
Control de temperatura durante el proceso de pirólisis

Lomas de Zamora podría ser la primera en Latinoamérica en tener una planta municipal de este tipo, en línea con lo que hacen Alemania, Japón y Países Bajos. ¿Tienen algún contacto o intercambio con esas experiencias, o es una comparación conceptual?

—Es una comparación conceptual y análisis técnico con el estado del arte internacional. Nos comunicamos con una planta en España y nos ayudaron bastante, también con empresas locales. Países como Alemania, Japón y Países Bajos han demostrado comercialmente que la pirólisis es la solución para el residuo plástico no reciclable mecánicamente. Nosotros tomamos esos fundamentos termoquímicos internacionales (estudiados en la literatura académica) y los adaptamos a la realidad socioeconómica local.

Demostramos que con ingeniería propia, recursos escolares y una inversión pública inteligente, un municipio del conurbano bonaerense puede aplicar la misma tecnología de vanguardia que las potencias mundiales. Le dimos una vuelta de rosca que hace único a nuestro proyecto, la cual no podemos dar información aún, ya que siempre se habla del costo económico que tiene la pirólisis. Hoy estamos logrando tener un costo 0 en energía al menos en nuestro reactor pequeño, muchas veces se analiza la viabilidad desde el costo, pero no desde el beneficio. El problema de los plásticos es real y debemos hacer algo ya. Que hayan encontrado microplásticos en la placenta humana nos da un alerta muy importante. Hay empresas en Argentina que realizan a baja escala este proceso, nosotros intentamos mejorar esas plantas para reducir el costo energético.

La donación de plástico vino de la empresa Ivess. ¿Ya avanzaron en conversaciones formales con el Municipio de Lomas de Zamora para la segunda etapa, o todavía es una propuesta que están elevando?

—La alianza con Ivess fue la prueba de concepto inicial que demostró que el sector privado y la escuela pública pueden gestionar pasivos ambientales industriales (retazos de films PEBD y tapas de PP de casi 200kg). La propuesta de la Planta Municipal Piloto Descentralizada está formalmente redactada en nuestro proyecto pedagógico e institucional. Estamos en etapa de elevación y presentación ante las autoridades correspondientes. Ya tuvimos algunos acercamientos con la municipalidad.

El proyecto demuestra cómo abastecer las cortadoras de césped del municipio con nuestra nafta (ya validada en un motor de 150 cc a 5500 RPM), alimentar camiones pesados con el diésel ecológico y distribuir la fracción gaseosa en “Garrafas Sociales” para comedores comunitarios del distrito, o bien usar ese gas para reabastecerse el reactor. También de manera teórica sabemos que podemos obtener por ejemplo Hexano, que es un producto muy valioso y caro para la agricultura y en la producción de aceites comestibles. También se obtienen otros productos que sirven para fabricar pesticidas por ejemplo.

La escuela ya había ganado reconocimiento del Senado el año pasado con “Tu chatarra es oro puro”. ¿Cómo se construye esa continuidad de proyectos ambientales año tras año en la institución?

—Instaurando una cultura institucional donde la tecnología se concibe como una herramienta de soberanía y desarrollo local. Cuando los alumnos ingresantes ven que los de años superiores viajan al Senado, pasan de instancias en la Feria de Ciencia, Arte y Tecnología o hacen funcionar un motor con nafta hecha en el taller, la vara y la motivación cambian por completo.

Hay un trabajo articulado entre el equipo directivo, donde hay un gran apoyo del director de la escuela, Sandro Amiel, y los profesores de especialidad (como Antonio Cuella, Javier Márquez), la Cooperadora fue también un pilar en nuestro proyecto ya que nos ayudó económicamente para poder comprar ciertos materiales y los estudiantes. La escuela técnica se convierte en un centro de investigación aplicada permanente.

Docente Pablo Enjo- Proyecto De Plástico a Petróleo
Bautista Orzuza y Joaquín Magis armando los recipientes donde van a colocarse los líquidos

¿Hay algo que quieras sumar sobre ese otro proyecto ya premiado?

—“Tu chatarra es oro puro” fue fascinante porque atacó un problema invisible pero gigante: la basura electrónica. Recuperamos placas de circuito impreso (computadoras, celulares viejos), y mediante procesos hidrometalúrgicos controlados en laboratorio, logramos precipitar y aislar el oro utilizado en los conectores de las placas.

Pero lo más importante fue que no generamos un nuevo pasivo: tomamos la resina y el plástico remanente y lo trituramos para fabricar ladrillos ecológicos de alta resistencia para la construcción. Ganamos el Primer Concurso de Innovación en Comunidad de Lomas de Zamora, llegamos a la Feria Provincial de Ciencias y el reconocimiento del Senado de la Nación como uno de los mejores proyectos en Argentina.

Hoy están anotados en el Concurso de Innovación Tecnológica local y en el Premio Zayed a la Sostenibilidad. ¿Qué significaría para el proyecto y para la escuela llegar a instancias internacionales como esta última?

—Significaría la validación global de que la educación pública argentina produce ciencia e ingeniería de primer nivel. Llegar al Premio Zayed o avanzar en la feria de ciencias y en concursos de innovación nos daría los recursos necesarios para dar el salto de escala: transformar nuestro reactor de escala de banco en una planta piloto modular con capacidad de procesamiento continuo.

Sería la demostración de que desde Temperley podemos aportar soluciones reales a la crisis ambiental del planeta. Quiero destacar la potencia transformadora de la Escuela de Educación Técnica N° 5 “Dos de Abril” de Temperley. A veces se piensa que la innovación tecnológica requiere laboratorios millonarios e insumos importados. Nosotros demostramos que con rigor científico, pasión docente, trabajo en equipo y el apoyo de la comunidad, nuestros pibes y pibas son capaces de convertir un residuo en energía, un problema en una oportunidad y el taller de la escuela en un polo de desarrollo industrial para el municipio.

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