
A fines de 2025, el Consejo Federal de Educación definió a la Matemática como una prioridad para 2026 y 2027, después de varios años en los que las evaluaciones nacionales habían mostrado dificultades persistentes en el área. Córdoba incorporó ese compromiso a una política que ya venía desarrollando sobre alfabetización, progresiones de aprendizaje y acompañamiento a las escuelas, y decidió profundizar el trabajo sobre la enseñanza de la disciplina.
En ese marco, esta semana se lanzó el programa de formación continua para docentes sobre Matemática y su enseñanza, que el Ministerio desarrolló junto a Ticmas, y que está apuntado a maestros del nivel primario como a profesores del secundario. La propuesta dura doce semanas y combina revisión de contenidos matemáticos, enfoques didácticos, análisis de prácticas y trabajo sobre problemas concretos de aula.
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Horacio Ferreyra, ministro de Educación de la Provincia de Córdoba, que estuvo en la jornada inaugural de la formación, la ubicó dentro de una estrategia más amplia, en la que conviven la revisión curricular, la extensión de la jornada escolar, programas de acompañamiento como Maestro más Maestro, el uso de datos para seguir trayectorias y distintas iniciativas que buscan acercar la escuela a otros espacios de aprendizaje.
En esta entrevista, Ferreyra explica cómo se fueron articulando esas decisiones, qué lugar ocupa la formación docente en Matemática y de qué manera la provincia piensa evaluar y multiplicar lo aprendido en el programa.
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—Los resultados de las pruebas Aprender 2025 mostraron mejoras en casi todas las jurisdicciones. Córdoba fue la segunda que más creció en Matemática y en Lengua. ¿Qué hicieron para que se diera esa mejora?
—Primero, estábamos convencidos de que necesitábamos y podíamos pensar en otra educación matemática y en otra educación vinculada con la Lengua. Luego se tomaron decisiones en relación con el Compromiso Alfabetizador. Mientras se discutía a nivel nacional el Compromiso Federal, nosotros, de manera inmediata, comenzamos a trabajar con primero, segundo y tercer grado porque queríamos que todos nuestros chicos de tercer grado pudieran leer y comprender lo que leen. Partiendo de ahí es que fuimos tomando decisiones: una fue revisar el currículum vigente y elaborar las progresiones de aprendizaje desde sala de tres hasta séptimo año de las escuelas técnicas. Nuestros docentes tuvieron en 2024 y en 2025 una construcción consolidada que se hizo con el trabajo en el territorio. Una vez que tuvimos esa secuencia general de aprendizajes, nos pusimos a trabajar en cómo apoyar su desarrollo. Por ejemplo, pusimos en marcha el programa “Maestro más Maestro”, que implica que en 141 escuelas hay un maestro más que acompaña al docente de grado para diseñar las secuencias didácticas.
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—Las soluciones que propone Córdoba no parecen implicar grandes cambios conceptuales, pero ¿implican una gestión distinta o un esfuerzo mayor?
—Implican una gestión distinta de la educación. Primero, inversión: tomar la decisión de poner un docente más implica poner un suplente en el aula y eso requiere una inversión económica; tener más libros, también. Creo que esa es una de las características del modelo, pero además hay una consigna que marcó nuestro gobernador: consolidar logros y realizar las transformaciones que realmente son necesarias. No decimos “empiezo de nuevo”, sino “continúo”. Hoy, en Matemática, continuamos lo que veníamos haciendo, pero focalizando en alrededor de 400 escuelas. También tenemos a los docentes con mayor experticia en los primeros grados, acercamos más libros a las escuelas y, al mismo tiempo, no nos negamos a los celulares ni a la tecnología, sino que los abordamos con criterio pedagógico.
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—¿Qué efectos tienen las ferias y olimpiadas?
—Es poner en el escenario la dimensión socioafectiva. Comenzamos a trabajar en cómo generar condiciones favorables a partir del Festival de la Palabra, la Olimpíada de Matemática y la Feria de Ciencias, que movilizan capacidades fundamentales: la oralidad, la lectura y la escritura, y la resolución de problemas. Eso es la Escuela Posible: la escuela que se va mejorando. Cada escuela hoy tiene acceso a datos y hasta el intendente municipal conoce los resultados educativos de sus escuelas. Podemos saber qué chico tiene un problema, porque la nominalización nos permitió identificar persona por persona. Creo que todo este trabajo en el territorio ha potenciado los resultados de Córdoba. Es un conjunto de decisiones que nos permite hoy tener estos resultados. La incorporación de 75.000 horas es muchísimo para potenciar los procesos de aprendizaje, como también lo fue la decisión de una jornada escolar de cinco horas. Hoy ninguna escuela primaria tiene menos de cinco horas; algunas tienen seis, siete u ocho. La jornada extendida es el camino que hemos adoptado y hay que adecuarla a la infraestructura existente. Por eso los grandes operativos de construcción: hemos construido casi 400 aulas para poder extenderla.
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—En ese escenario, ¿cómo incide la baja en la natalidad?
—También forma parte del análisis. Es cierto que hay una baja de natalidad, pero todo el sector metropolitano de Córdoba capital crece y focalizamos fuertemente la construcción ahí mientras que en otros lugares reutilizamos los espacios existentes y les damos otro ordenamiento. En la ruralidad estamos creando centros integrados, donde hay nivel inicial, primario, secundario y formación laboral. Hoy vas, por ejemplo, a una comunidad del este y encontrás chicos estudiando Agro y Ambiente y, al mismo tiempo, hacen una formación profesional en marketing digital, en medio del campo. El jardín tiene inglés a partir del programa “Entre Lenguas”, que funciona con acompañamiento dirigido porque todas nuestras escuelas rurales tienen Starlink. Todas estas decisiones generan mejores condiciones. También está el acompañamiento de la formación docente en matemática, que hacemos con Ticmas.
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—Hablemos del proyecto de formación en Matemática. ¿Por qué tomaron esa decisión?
—Particularmente por el análisis que hicimos en 2024. Veíamos un problema muy serio en Matemática, en todos los niveles y modalidades, relacionado con dos variables importantes. La primera era que muchos de los contenidos prescriptos no se estaban enseñando. Por lo tanto, cuando llegaba el momento de evaluarlos, no cumplíamos la meta porque los chicos no los sabían. Las progresiones nos llevaron a ordenar eso. La segunda cuestión fueron los resultados, que indicaban dificultades fundamentalmente en geometría, proporciones, multiplicación y división. Cada prueba fue marcando distintos horizontes y lo que hicimos fue dejar de hablar en general para focalizar por región y acompañar. Si en una zona había dificultades con determinado contenido, los talleres de Matemática se concentraban en eso y la Olimpíada de Matemática también hacía fuerza sobre esa temática debilitada. Eso nos llevó a tomar decisiones pedagógicas más pertinentes y a revisar que el currículum de Matemática estuviera vinculado con la vida.
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—¿Por eso aparecen actividades como el ajedrez?
—Sí, porque ahora se están desarrollando los torneos regionales, pero al lado pusimos Pensamiento Computacional y ves a los chicos con el tablero mientras otros están con computadoras, programando y viendo las jugadas. El lunes estuve en una escuela de Santa Rosa de Calamuchita que tiene una nueva orientación en Automatización y Robótica. Los chicos se están destacando a nivel nacional e internacional. Para nosotros es magnífico. Los ves trabajar, te cuentan sus proyectos y sus dificultades. El Estado llega con recursos. Estas escuelas están equipadas con muy buena tecnología para aprender, siempre con la formación docente al lado.
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—En la jornada inicial del programa de formación en matemática hubo 400 maestros de primaria y 200 profesores del secundario. ¿Cómo van a evaluar los resultados? ¿Cómo dejan capacidad instalada para 2027?
—Córdoba ya tomó una decisión: todo lo que hacemos se evalúa a partir de las evidencias y, a su vez, se socializa. Cuando termine la capacitación, la gente va a ser el motor de la capacitación regional en su zona. Son embajadores en cada uno de los lugares. También es importante cómo difundimos lo que ocurre en los distintos programas. Por ejemplo, todo lo que hizo este año “Maestro más Maestro”, a partir de septiembre se transforma en webinarios sobre distintos temas trabajados. Valoramos lo que se hace en el aula porque de ahí tiene que salir la innovación. Los laboratorios de planificación tienen que ver con eso: el docente participa con su planificación, se junta con otros que contribuyen a mejorarla y eso va generando un movimiento muy interesante. El 8 de septiembre se hace la Feria de Ciencias provincial, donde los chicos van a contar sus proyectos. Pero le agregamos un plus: no hacemos el stand tradicional, sino que la presentación es digital. Ahí incorporamos competencias de oralidad, lectura y escritura. El estudiante tiene que armar una presentación de cinco, diez o veinte minutos, manejar el espacio. Son otros aprendizajes que queremos incorporar porque tienen que ver con el aprendizaje para la vida que se necesita hoy.
—Córdoba tiene una matriz económica muy propia. ¿Cómo acompaña la educación a la producción?
—Hay una decisión de nuestro gobernador de conectar educación, trabajo y producción. Comenzamos evaluando todo lo que existía y, a partir de ahí, avanzamos. Una de las decisiones fue que todos los chicos de los ciclos orientados y de las escuelas técnicas hicieran una pasantía.
—¿También las Escuelas Proa?
—Las Proa también, estoy hablando de todo el sistema. Hoy tenemos 18.000 estudiantes en pasantías en el sector empresarial y, al mismo tiempo, tenemos diálogo con todos los sectores y cámaras empresariales. Esto nos llevó a pensar que la escuela secundaria tradicional orientada podía vincular sus saberes con la formación profesional. Nos animamos a que un chico que estudia un bachillerato orientado en Informática pudiera hacer, por ejemplo, una formación profesional en diseño de páginas web. El año que viene vamos a tener a los primeros egresados: el chico va a salir con su certificado de bachiller y, a la vez, con una certificación de formación profesional. Lo más valioso es que esa formación profesional puede continuar en un instituto superior o en la universidad provincial y ahora también en la UTN —y posiblemente sumemos otras universidades—, con algunas materias aprobadas para seguir carreras afines. Esto también valorizó la escuela secundaria y estamos teniendo mayor retención porque el chico le encuentra un valor.
—¿Cómo funcionó el sistema dual?
—Es una experiencia que todavía estamos estudiando. En septiembre nos vamos a juntar con estudiantes, docentes y directivos para evaluarla: 50% en el aula y 50% en la empresa para los chicos de séptimo año de la escuela técnica. Nos está dando un potencial muy importante para la conexión entre educación y trabajo. Los empresarios ya nos dicen: “Hay tres o cuatro que me los dejo de empleados”, pero tienen que seguir estudiando. Nuestra consigna es que el empresariado también intensifique la idea de que los chicos continúen estudiando, porque a veces el trabajo los atrae rápidamente. Tratamos de ir no solo hacia los sectores de informática, sino también hacia tecnologías aplicadas al agro, la industria de la producción lechera y las operaciones turísticas. Buscamos que todo el ecosistema esté incluido. Yo lo resumiría así: para hacer todo esto hay que estar convencido. Si uno no está convencido, no genera el impulso necesario.
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