
Tras la suba de 5,9% que registró en abril, que llevó a que acumulen 28% en los primeros cuatro meses, la inflación en el rubro alimenticio se sostiene a paso firme. Aunque en el Gobierno esperan que este mes se perciba una desaceleración y que el IPC general se ubique más cerca de 4%, los privados avizoran un piso mayor, y lo mismo para alimentos y bebidas, que con los datos de las primeras dos semanas del mes ya están mostrando un incremento superior al 5% frente al mismo período del mes pasado.
Las consultoras que relevan precios de alimentos detectaron un incremento de 1,2% en la primera semana de mayo y superior al 2% en la segunda, por lo que hasta ahora el índice de inflación promedio de las últimas cuatro semanas da 5,1%, que sube a 5,4% si se compara la segunda con la misma semana de abril, de acuerdo con el reciente informe de LCG.
Qué sucederá en lo que resta del mes es una incógnita, pero la inercia inflacionaria se mantiene muy elevada y los datos de abril conocidos esta semana pueden recalentar aún más los precios en los próximos días. La expectativa de los economistas es que los alimentos en mayo crezcan menos que el mes pasado, pero se mostrarían por encima del promedio.
“Los alimentos procesados se ubicarán como el promedio de la inflación, pero los frescos siguen altos. La carne nos va a volver a jugar una mala pasada”, admiten en el Ministerio de Desarrollo Productivo. Según el Indec, en abril el kilo de asado trepó 5,2% (de $971,19 a $1.022,16); y el cuadril, la nalga, la paleta y la carne picada común subieron 7,7%, 7,8%, 8,5% y 9,8%, respectivamente.
Según el análisis del Gobierno, los precios de los alimentos suben por varios motivos: porque hay demanda, por una suba de costos y porque “hay subsidios cruzados”, dijo una fuente a Infobae. “Como tienen muy pocos márgenes en los productos del programa Precios Cuidados, recomponen aumentando más lo que está afuera del plan oficial”, agregó. Este mensaje les transmite el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, a las alimenticias. El Gobierno sabe que eso funciona así y lo permite, pero a cambio exige que la franja regulada esté abastecida.

La Secretaría de Comercio detectó faltantes en varios supermercados, a pesar de que las empresas aseguran -y se lo han mostrado con cifras- que están entregando cada vez más volumen. Sucede que hoy la brecha de precios entre los productos del programa y los que están afuera se amplió tanto que la demanda de esos artículos es cada vez mayor. En este contexto, Feletti está analizando adelantar la discusión de los nuevos valores, que deberían discutirse recién a fines de junio.
Según las estimaciones de EcoGo, si bien la variación promedio de la canasta de alimentos se viene desacelerando respecto de lo que fueron un marzo y abril cargados -impactó fuerte la suba de los precios internacionales de las materias primas por la invasión de Rusia a Ucrania-, proyectan la suba mensual en torno al 4,7 por ciento.
“Las carnes siguen sin dar tregua. Sobre el cierre de abril los cortes vacunos subieron apenas por debajo del 7%. Y en la primera semana de mayo, fue el caso del pollo y el pescado con aumentos que superaron el 7%. Las bebidas, tanto alcohólicas como no, también fueron uno de los rubros destacados en la semana con una variación por encima del promedio (2,9%). Los productos envasados, tampoco cederían y estimamos van a correr a un ritmo mensual en torno al 4%”, dijo a Infobae la economista Milagros Suardi.

“De esta forma -agregó la economista-, si bien vemos a la inflación desacelerándose en mayo, aún se ubicaría en la zona del 5%, aunque en junio, con los aumentos de tarifas, tranquilamente puede llegar a pegar otro salto. Esto dificulta la recuperación del poder adquisitivo con paritarias que en promedio cierran cerca de 10 puntos por debajo de la expectativa de inflación anual, hoy más cercana al 70%, revisiones sobre el cierre del año y un Banco Central que empieza a convalidar un ritmo de devaluación más parecido al 4% y una importante distorsión de precios relativos, hoy no parece haber un ancla para las expectativas”.
Las variaciones en la segunda semana de mayo estuvieron lideradas por las verduras que, según el informe de LCG, subieron 6,1%, y por los panificados, cereales y pastas, que treparon 3,5%. Y al considerar la variación promedio de las últimas cuatro semanas, el rubro carnes es el que encabeza el podio, con 8,1% de incremento. En segundo lugar, se ubican los panificados (6,9%), luego los condimentos y otros productos alimenticios (6,8%) y en el cuarto puesto los aceites (6,3 por ciento).
Expectativas tras el nuevo contexto internacional
Hacia adelante, una de las preguntas que se hacen los analistas es si la apreciación sostenida del dólar a nivel mundial, que acumula 9% en lo que va del año, podría traducirse en una baja del precio internacional de las materias primas. Si ello ocurriese, para la Argentina sería una mala noticia en término de ingreso de divisas, pero por otro lado tendría el efecto positivo de que no seguirían presionando sobre los costos de los alimentos.
Por el momento, la expectativa que tienen los economistas es que los precios de los alimentos seguirán en alza, aún en contexto de apreciación del dólar, ya que, por un lado, la invasión de Rusia a Ucrania continúa y ello reduce la oferta de granos y sostiene los precios, y por otro, la macroeconomía argentina se mantiene endeble y la inercia inflacionaria persiste muy alta.
Según precisó el economista de FIEL, Juan Luis Bour, es de esperar que la suba del dólar le quite presión a las materias primas, pero el impacto en granos será marginal y será mayor, quizás bajista, en aceites.
“En el caso de las carnes, están bajando en mundo. O sea que los precios caen en la frontera de Argentina, pero adentro pueden estar volando por la situación macro fiscal y monetaria; entonces, podés tener alimentos que siguen liderando la inflación. Con una devaluación que tendrá que mantenerse arriba del 3,6% mensual y escasez de oferta, no veo mucho alivio”, manifestó Bour.
Para Guido Lorenzo, de LCG, “si bien la suba del dólar deprime los precios internacionales, al mismo tiempo la extensión del conflicto bélico entre Rusia y Europa está manteniendo los precios altos para las commodities y la energía. Por ahora gana el efecto de la guerra en los precios internacionales”.
“Por otro lado, si bien la desaceleración de la inflación internacional afecta positivamente, el precio de los alimentos y la energía seguirá siendo más elevado y eso afecta en mayor cuantía dado que son bienes que ponderan fuerte en nuestros índices de precios”, agregó el economista.
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