
Una guerra costosa, con un gasto estimado de 30.000 millones de dólares, caracterizada por la falta de objetivos políticos claros −que van desde un cambio de régimen hasta el desmantelamiento del programa nuclear iraní o la reapertura del estrecho de Ormuz−, expectativas poco realistas y sin una solución política viable y comprehensiva sobre la mesa. Así podría describirse un conflicto que, además, fue particularmente indeseado por los países árabes del Golfo. Irónicamente, fueron ellos quienes sufrieron la mayor parte de los ataques con misiles y drones lanzados por Irán.
No obstante, más allá de estas cuestiones, consideramos que lo más significativo de este episodio bélico es su impacto en las relaciones árabe-iraníes y árabe-norteamericanas, lo que abrió un nuevo capítulo en ambas dinámicas.
PUBLICIDAD
Las tensiones entre los países arábes e Irán
La relación entre los países árabes e Irán nunca ha sido sencilla. Un ejemplo que ilustra estas tensiones históricas es el desacuerdo sobre cómo denominar al cuerpo de agua que los separa: para unos es el Golfo Árabe; para otros, el Golfo Pérsico. Además, existe una evidente continuidad histórica en los esfuerzos de Irán por lograr la hegemonía regional. Este afán se refleja en reclamos territoriales, como los dirigidos hacia Baréin o en la ocupación en 1971 de tres islas del Golfo poco antes de la independencia de los Emiratos Árabes Unidos, las que permanecen hasta hoy bajo control iraní.
Cabe destacar que esta búsqueda de predominio regional no es novedosa ni exclusiva del gobierno actual de Teherán. De hecho, representa un elemento consistente en su política exterior, que se mantiene desde la época del sah.
PUBLICIDAD
A pesar de todo, los países árabes han mantenido, en los últimos años, un cierto grado de distensión, que ha consistido en establecer relaciones diplomáticas y económicas, incluso, mediar entre Irán y la comunidad internacional. Sin embargo, esta dinámica cambió drásticamente a partir del 28 de febrero pasado. Irán tomó la ofensiva contra estos países, particularmente Emiratos Árabes Unidos, atacando infraestructura civil y económica, no solo la relacionada con la presencia militar de Estados Unidos en la región.

Uno de los movimientos más significativos fue el cierre del estrecho de Ormuz, una decisión con repercusiones globales que resultó ser una acción más en el repertorio de medidas injustificadas implementadas por Teherán.
PUBLICIDAD
A pesar de la presión militar impuesta por Irán, los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) optaron por no responder con ataques directos. No obstante, esta postura no implica que el sistema regional haya quedado estático o inmune a cambios profundos.
De hecho, se vislumbra el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre las monarquías del Golfo e Irán, una etapa que estará marcada por un mayor distanciamiento entre árabes y persas. Aunque esta diferencia ha existido históricamente, todo indica que se intensificará y permanecerá como una presencia tangible aunque no siempre explícita.
PUBLICIDAD
El nuevo consenso estratégico del Golfo
En paralelo, cabe esperar un incremento en las manifestaciones de retórica patriótica y nacionalista en ambas orillas del Golfo. Esta dinámica se verá reflejada, del lado de los estados árabes, en la consolidación de un consenso en materia de seguridad: Irán será percibido como la mayor amenaza estratégica para la estabilidad regional. Si bien este conflicto ha debilitado a Irán en ciertos aspectos, ello no significa que su peligrosidad haya disminuido.

El conflicto pondrá en segundo plano las diferencias y tensiones existentes entre los países árabes, especialmente entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Al mismo tiempo, impulsará mayores inversiones en defensa, en especial el desarrollo de una base industrial nacional liderada por empresas como SAMI en Arabia Saudita y EDGE Group en Emiratos Árabes Unidos. El enfoque común en materia de seguridad por parte del CCG se fortalecerá como consecuencia de los recientes acontecimientos.
PUBLICIDAD
Asimismo, se intensificarán los planes de diversificación y desarrollo económico, así como las inversiones en infraestructura, particularmente en áreas clave como el mar de Omán y el mar Rojo, con una menor dependencia del estrecho de Ormuz. La guerra ha demostrado la imperiosa necesidad de construir economías más diversificadas y resilientes frente a los desafíos futuros.
En relación con EE. UU., el modelo tradicional basado en la compra de armamento norteamericano, los acuerdos de seguridad con Washington y la presencia de bases militares no ha proporcionado los resultados esperados en términos de seguridad, especialmente ante los acontecimientos en el Golfo. Resulta evidente que, aunque Washington busca inversiones árabes, no presta la atención debida a sus preocupaciones y perspectivas estratégicas.
PUBLICIDAD
En definitiva, este conflicto no logró el cambio deseado respecto al régimen iraní, que permanece vigente. Sin embargo, paradójicamente, provocó cambios no previstos: Irán demostró su capacidad para influir directamente sobre el estrecho de Ormuz y se fortaleció el poder de la Guardia Revolucionaria Islámica o Pasdarán.

Estas circunstancias generan efectos profundos sobre el orden regional en el Golfo, que ahora se redefine menos por un cambio en el régimen iraní y más por la evolución de las relaciones entre los países árabes, Irán y EE. UU.
PUBLICIDAD
Washington debe comprender que una arquitectura de seguridad en el Golfo no puede ignorar las demandas legítimas y razonables de los países árabes. Un orden regional impuesto desde fuera no es sostenible ni deseable, ya que carece de la estabilidad inherente que debería caracterizar un orden regional auténtico.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
“Vinimos a poner las fábricas a operar”: el nuevo plan de Fabricaciones Militares para reactivar la producción
Con un concurso internacional y el foco en las Fuerzas Armadas, Pablo Glöggler y Diego Martínez, nuevas autoridades de Fabricaciones Militares, apuestan a recuperar capacidades y convertir la empresa en un actor clave para la defensa y la soberanía

Cuál es el rol de los humanos en la nueva era de inteligencia artificial
Distintos casos muestran que la inteligencia artificial puede automatizar tareas a gran escala, pero también evidencian los límites de reemplazar completamente el criterio humano. En diálogo con DEF, el fundador de Botmaker, Alejandro Zuzenberg, analiza por qué el futuro del trabajo no pasa por la desaparición de las personas, sino por una nueva relación entre humanos y agentes de IA

Guatemala y su nueva estrategia de defensa: modernización de fuerzas armadas, fronteras y narcotráfico
El titular de la cartera de Defensa de Guatemala habla sobre el nuevo diseño operacional en las fronteras, la modernización de las Fuerzas Armadas tras el levantamiento del embargo de Estados Unidos y la estrategia para combatir pandillas y carteles

Tierras raras: la estrategia de Estados Unidos con Groenlandia para reducir su dependencia de China
La empresa norteamericana Critical Metals Corp. cerró un acuerdo clave en Groenlandia en el marco de la disputa con China por los metales estratégicos

La mirada de un exembajador de EE. UU. sobre Venezuela: narcotráfico, autoritarismo y el silencio de la región
James Story, embajador de Estados Unidos en Venezuela entre 2018 y 2023, advierte que la recuperación económica del país no es posible sin una democratización real de sus instituciones, y que el crimen organizado enquistado en el poder es hoy el mayor obstáculo para el cambio


