Se miró al espejo, reconoció su cuerpo y tardaron 20 años en verlo: la sorprendente capacidad de las belugas

Los videos del experimento de 2001 quedaron sin analizar por dos décadas, hasta que un investigador los digitalizó durante la pandemia y encontró pruebas de algo que muy pocos animales en el planeta logran

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Ilustración de un delfín beluga blanco sonriente nadando frente a un espejo con marco dorado en el fondo del mar, con corales y peces.
Un estudio científico demuestra que las belugas muestran autorreconocimiento al interactuar con un espejo, sumándose a un reducido grupo de especies cognitivamente avanzadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las belugas han demostrado capacidad de autorreconocimiento en presencia de un espejo, un fenómeno que hasta ahora solo se había documentado en algunas especies de primates, cetáceos y elefantes.

En el estudio difundido por la revista National Geographic, se señala que estas ballenas blancas interactúan de modo particular con su reflejo, realizando movimientos y posturas que sugieren conciencia de su propia imagen.

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La observación mostró que, además de mirar su reflejo, las belugas ejecutan acciones dirigidas hacia partes de su cuerpo visibles únicamente a través del espejo. Entre los comportamientos registrados se incluyen giros sobre su eje, inspección del interior de la boca y la producción de burbujas que luego intentan atrapar. Para los investigadores, estos datos constituyen pruebas de que las belugas comprenden que la imagen en el espejo corresponde a sí mismas, y no a otro animal.

Una ballena beluga blanca nada en agua azul, mientras una persona sostiene a un niño que mira hacia la ballena a través de un cristal
La prueba de la marca demostró que Natasha, una beluga del estudio, fue capaz de identificar y orientarse hacia la marca visible solo en el espejo, evidenciando conciencia de sí misma (Mystic Aquarium)

Antecedentes sobre autopercepción en animales

La capacidad de reconocerse en el espejo se consideró durante mucho tiempo exclusiva de los seres humanos, pero desde la década de 1970 se han realizado pruebas con otras especies. Los primeros experimentos con chimpancés, impulsados por el psicólogo Gordon Gallup, abrieron el debate sobre la autoconciencia en el reino animal.

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Posteriormente, se sumaron a la lista especies como delfines, elefantes, bonobos, orangutanes y algunas aves, que también demostraron conductas de autorreconocimiento ante un espejo.

Entre quienes han estudiado este fenómeno destaca la especialista en cognición animal Diana Reiss, quien ha analizado la cognición en mamíferos marinos y su relación con la vida social y la empatía. Según el artículo, especies sociales con cerebros complejos tienden a mostrar este tipo de autopercepción. No obstante, la reacción frente al espejo varía considerablemente entre individuos, lo que indica que factores como la personalidad o la experiencia pueden influir en los resultados.

El análisis detallado de los comportamientos de belugas ante el espejo mostró respuestas individuales, desde la indiferencia hasta la exploración activa de su reflejo corporal (Crédito:  Marine Mind/Abigail Carleen Dahl.)
El análisis detallado de los comportamientos de belugas ante el espejo mostró respuestas individuales, desde la indiferencia hasta la exploración activa de su reflejo corporal (Crédito: Marine Mind/Abigail Carleen Dahl.)

Experimento realizado en el Acuario de Nueva York

En 2001, Diana Reiss y una exalumna llevaron a cabo experimentos con cuatro belugas cautivas en el Acuario de Nueva York: Kathy, Marina, Natasha y su cría Maris.

Se instaló un espejo en la piscina y se documentó el comportamiento de las ballenas durante sesiones de 2 horas. Como control, se empleó una lámina de plexiglás transparente en el mismo sitio, para comparar la respuesta de las belugas con un objeto sin reflejo.

Por motivos laborales, el análisis de los videos se postergó casi 20 años, hasta que en 2020 el investigador Alexander Mildener los recuperó y digitalizó en el contexto de la pandemia. El trabajo permitió observar con detalle las reacciones de las belugas y comparar sus respuestas ante el espejo y el objeto transparente, identificando comportamientos que sugieren autopercepción y diferencias individuales entre los ejemplares.

Algunas belugas utilizan esta protuberancia para empujar a sus compañeros, un gesto que podría ser un gesto de agresión
Investigadores concluyen que la conciencia propia en belugas no es universal, pero su descubrimiento abre puertas a nuevas investigaciones sobre la evolución cognitiva en mamíferos marinos Crédito: (Stan Shebs/ Wikimedia)

Comportamientos y resultados observados en las belugas

El análisis reveló respuestas diversas: mientras dos ejemplares apenas mostraron interés por el espejo, Natasha y Maris ejecutaron conductas destacables desde la primera sesión. Ambas comenzaron con chasquidos de mandíbula frente al espejo, una señal de intimidación en belugas.

Con el tiempo, sus comportamientos evolucionaron hacia movimientos de cabeza, giros y acciones autodirigidas, como observarse en el reflejo y manipular burbujas frente al espejo.

Los científicos señalaron que estos comportamientos solo ocurrían en presencia del espejo y no con el plexiglás transparente, lo que refuerza la interpretación de autorreconocimiento. En la segunda sesión, Natasha y Maris incrementaron las conductas autodirigidas, examinando el interior de sus bocas y adoptando posturas inusuales ante el espejo. Esta progresión se interpretó como un indicio de que al menos parte de las belugas eran conscientes de que veían su propio reflejo.

Los avances en la comprensión de la autopercepción de belugas refuerzan la importancia de su conservación y promueven la empatía hacia esta especie de ballena blanca  (EFE/Kai Försterling)
Los avances en la comprensión de la autopercepción de belugas refuerzan la importancia de su conservación y promueven la empatía hacia esta especie de ballena blanca (EFE/Kai Försterling)

Prueba de la marca y hallazgos científicos

Para confirmar el autorreconocimiento, los científicos emplearon la “prueba de la marca”, que consiste en colocar la marca visible solo mediante el espejo.

Natasha identificó la marca y se orientó de manera específica para verla y presionarla contra el espejo, mientras que Maris no la detectó. Estos resultados respaldan que al menos una de las belugas posee autopercepción, aunque la diferencia entre individuos sugiere que esta habilidad no es universal en la especie.

El hallazgo amplía el grupo de animales capaces de reconocerse a sí mismos e impulsa nuevas preguntas sobre la evolución de la conciencia en mamíferos marinos. Los investigadores planean continuar con pruebas en otras belugas para confirmar estos resultados y examinar su vínculo con la vida social y la inteligencia. El conocimiento de este tipo de capacidades puede contribuir a la conservación de las belugas y promover mayor empatía hacia la especie.

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