
La NASA presentó en detalle el menú alimentario que acompañará a los cuatro astronautas de Artemis II durante su travesía de 10 días alrededor de la Luna que está a pocos días de ser lanzada, un aspecto clave en la preparación de la misión y en la salud de la tripulación.
La expedición, que se lanzará en principio el 1 de abril si el cronograma técnico lo permite, será el primer vuelo tripulado del programa Artemis.
Según reportó la Agencia Espacial de EE.UU., la nave Orión no dispone de refrigeración ni capacidad de reabastecimiento, lo que obligó a los equipos a diseñar una dieta íntegramente compuesta por alimentos no perecederos, cuidadosamente seleccionados para asegurar calidad, seguridad y facilidad de consumo en microgravedad.

El menú divulgado por la NASA responde a desafíos técnicos y fisiológicos presentes en el espacio. La microgravedad altera la percepción del gusto, incrementa el riesgo de residuos flotantes y limita el espacio de almacenamiento.
“Los alimentos no perecederos ayudan a gestionar la seguridad y la calidad alimentaria durante todo el periodo de conservación previsto en una nave espacial compacta y autónoma, al tiempo que reducen el riesgo de migas o partículas en microgravedad”, explicó la agencia en un comunicado.
Los especialistas eligieron productos que no generan migas, que se mantienen estables durante meses y que pueden prepararse de forma sencilla sin interferir con los sistemas de la nave.
Evolución de la comida espacial, desafíos y soluciones para la misión Artemis II

La dieta de la misión Artemis II refleja avances tecnológicos y lecciones aprendidas de programas anteriores. Durante las misiones Apolo, los astronautas comían cubos liofilizados, pastas en tubos y mezclas semilíquidas en envases de aluminio.
“John Glenn, el primer hombre estadounidense que comió algo en el ambiente casi sin gravedad de la órbita terrestre, encontró la tarea de comer bastante fácil, pero el menú limitado”, recordó la NASA. Hoy, la situación cambió: los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (EEI) pueden recibir alimentos frescos ocasionales, aunque el sabor se percibe atenuado por la redistribución de fluidos corporales en microgravedad.
Para Artemis II, el menú incluye 189 ítems únicos y una variedad notable respecto a las opciones históricas. La base es el uso de tortillas y pan plano de trigo, resistentes a la formación de migas, como soporte para wraps y diferentes comidas.
Los astronautas dispondrán de 58 tortillas, cinco tipos de salsas picantes, jarabe de arce, mantequilla de maní, miel, mostaza picante, canela, mermelada de fresa y mantequilla de almendra.
El menú abarca granola con arándanos, huevos revueltos, salchichas, quiche de verduras, brisket de res, macarrones con queso, brócoli au gratin, ensalada de mango, couscous con nueces y coliflor con calabaza butternut, entre otras opciones.
Las bebidas se seleccionaron bajo un criterio de variedad y funcionalidad. Hay café, té verde, limonada, cacao, sidra de manzana, bebidas de desayuno con sabores y smoothies de mango-melocotón y piña.

Cada astronauta puede elegir hasta dos bebidas con sabor al día, una restricción impuesta por el peso y el espacio. Para los antojos dulces, el menú ofrece chocolates, galletas, pudín, pastel, cobbler y almendras cubiertas de caramelo.
La NASA definió que los alimentos estarán listos para consumir, rehidratables, termoestabilizados o irradiados.
El dispensador de agua potable de Orión servirá para rehidratar los productos y un calentador compacto tipo maletín permitirá elevar la temperatura de las comidas. No habrá hornallas ni fuego: todo funcionará con resistencias eléctricas, garantizando la seguridad y la integridad de la cabina.
Nutrición, salud y sabor: un menú a medida para el espacio profundo

El diseño del menú de Artemis II combinó criterios nutricionales, seguridad alimentaria y bienestar psicológico.
Según detalló la NASA en su reporte especializado, “la comida que se llevará a bordo del Artemis II está diseñada para favorecer la salud y el rendimiento de la tripulación durante la misión alrededor de la Luna. Sin posibilidad de reabastecimiento, refrigeración o carga tardía, todas las comidas deben seleccionarse cuidadosamente para que sean seguras, se conserven bien y sean fáciles de preparar y consumir en la nave espacial Orión”.
Los requerimientos nutricionales de los astronautas se ajustan en función del gasto energético, la masa corporal y las condiciones ambientales.

Un aporte adecuado de proteínas, vitaminas, minerales y líquidos es esencial para mantener la función muscular, la densidad ósea y la capacidad cognitiva. La NASA complementó la dieta con amaranto, un pseudocereal rico en proteína vegetal, sin gluten y con alto valor biológico, que suma diversidad y calidad nutricional al menú.
El menú de Artemis II prohíbe el pan tradicional y otros alimentos que se desintegran y pueden generar partículas peligrosas en microgravedad. Los riesgos asociados a las migas fueron evidentes en misiones anteriores, cuando los residuos flotantes ocasionaron problemas en equipos y sistemas de aire. En cambio, la tortilla es resistente, no se fragmenta y puede cumplir la función de pan para distintos platos.
La planificación contempla que los astronautas desayunen, almuercen y cenen cada día, sin posibilidad de reabastecimiento adicional. Los alimentos se distribuyen en porciones listas para consumir, en envases sellados y procesados por liofilización o termoestabilización, técnicas que minimizan el peso y prolongan la vida útil. La nave Orión incorpora un horno compacto para calentar las raciones, sin riesgo de incendio.

En la termoestabilización, los alimentos son expuestos a altas temperaturas para lograr eliminar bacterias dañinas, y luego se los guarda en “latas de aluminio o bimetálicas, envases de plástico o bolsas flexibles para retorta”, comentan desde la NASA. La mayoría de los platos principales y algunos postres se preparan de esta manera para asegurar un largo tiempo de duración.
Una alternativa similar es la de irradiación ionizada, mediante la cual se eliminan microorganismos presentes en los alimentos sin comprometer su integridad. Según la FDA de Estados Unidos, “la irradiación no hace que los alimentos sean radiactivos, no compromete la calidad nutricional ni cambia notablemente el sabor, la textura o la apariencia de los alimentos”.
La selección de bebidas y condimentos busca mejorar la experiencia sensorial de la tripulación. En el espacio, el gusto y el olfato se atenúan, por lo que las comidas suelen tener sabores más intensos y condimentos marcados. Los astronautas de Artemis II podrán personalizar sus platos con salsas picantes, miel, mermeladas y especias fuertes, una preferencia recurrente en las misiones de larga duración.

La misión Artemis II no contempla alunizaje. Los cuatro astronautas orbitarán la Luna y regresarán a la Tierra tras diez días en el espacio. La alimentación será clave para su bienestar físico y mental, así como para la validación de los sistemas de soporte vital y la logística de futuras misiones.
“La comida a bordo del Orión está diseñada para favorecer la salud y el rendimiento de la tripulación durante la misión alrededor de la Luna. Todas las comidas deben seleccionarse cuidadosamente para que sean seguras, se conserven bien y sean fáciles de preparar y consumir”, subrayó la NASA en su actualización oficial.

Mientras continúan los preparativos y se definen las fechas de lanzamiento, la agencia espacial estadounidense enfatizó que el menú será una prueba de los avances en tecnología alimentaria y en la adaptación del ser humano al espacio profundo.
El éxito de Artemis II permitirá ajustar y perfeccionar la dieta para futuras expediciones, incluyendo la posibilidad de establecer una presencia permanente en la Luna y, a largo plazo, el viaje a Marte.
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