El emotivo gesto de Brian Tellechea, un profesor de música de 26 años oriundo de Cañuelas, se volvió viral en redes sociales tras dedicar una canción especial a sus pequeños alumnos que egresaban del jardín de infantes. En el video, que alcanzó más de 5 millones de reproducciones entre TikTok e Instagram, Brian tocó el ukelele mientras los niños lo rodeaban, cantando junto a él un tema cargado de ternura y emoción.
La canción, una reversión del tema “No es mi despedida” de Gilda adaptada para la ocasión, contenía versos como: “Quisiera no decir adiós, pero debo marcharme. Ya se termina el jardín, soy un poco más grande”, que lograron conmover tanto a los niños como a sus familias. Al finalizar, el docente felicitó a los egresados y pidió un aplauso, pero lo que realmente marcó el momento fue la reacción espontánea de una de las niñas, que preguntó entusiasmada: “Profe, ¿la podemos cantar de vuelta?”

El detrás de escena del tierno momento
En diálogo con Infobae, Brian compartió detalles sobre la experiencia detrás del viral: “Con el otro profe, Hugo, buscamos una canción emotiva para que los chicos puedan despedirse de esta hermosa etapa. La encontramos ya adaptada en internet y nos encantó porque sentíamos que iba a tocar el corazón de los nenes. Mientras ensayábamos, algunos empezaron a emocionarse; fue muy especial ver cómo sentían cada palabra”.
El video, originalmente grabado como un recuerdo personal, rápidamente trascendió el círculo familiar de Brian para convertirse en un fenómeno en redes sociales. “Nunca imaginé que llegaría a tanta gente. Estoy agradecido por los mensajes de aliento y cariño que recibí, tanto para mí como para los niños. Como docente, es un orgullo ver el impacto que puede tener una canción y cómo ayuda a los peques a despedirse de su jardincito y compañeros”, agregó.

Reacciones en redes: “No hay muchos como él”
Las reacciones al video fueron de pura emoción y admiración hacia el gesto del profesor. Muchos destacaron la dedicación y vocación de Tellechea, calificándolo como un docente ejemplar y señalando que “no hay muchos como él”. Otros, profundamente conmovidos, confesaron haber derramado más de una lágrima con la escena: “Estoy llorando y no tengo ni hijos, ¡me imagino a las madres y padres!”.
También surgieron comentarios de colegas docentes: “Esta canción debería usarse siempre para los egresaditos de jardín” o preguntaron, sobre posibles derechos de autor: “¿Me la puedo robar para el año que viene o tengo que pagar copyright?”.
Este acto se convirtió en un testimonio de amor y dedicación por parte de Brian, que concluyó: “Siempre busco que mis clases de música sean una experiencia especial. Es hermoso ver cómo algo tan simple como una canción puede dejar una huella tan grande”.
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