Cinco posturas de yoga que activan el core mejor que los abdominales clásicos: ayudan a ganar fuerza, equilibrio y movilidad

Una guía para poner en práctica en casa y sumar variedad a la rutina, sin recurrir a las repeticiones tradicionales

Mujer con camiseta rosa y leggings negros realiza el ejercicio 'dead bug' sobre una colchoneta gris en una sala luminosa con sofá y ventana.
Una mujer realiza el ejercicio 'dead bug' sobre una colchoneta de yoga en un entorno doméstico luminoso, enfocándose en el fortalecimiento del core. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Más allá de los músculos abdominales visibles, el core reúne los oblicuos, los músculos de la espalda baja y el suelo pélvico, entre otros grupos que colaboran para estabilizar el cuerpo. Su función se vincula con la postura, el equilibrio, el sostén de la columna y los movimientos de todos los días.

El yoga trabaja esa zona a partir de posturas que requieren mantener la alineación y controlar el movimiento, con una exigencia que combina fuerza, movilidad y coordinación.

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Por eso, distintas posturas de yoga pueden ofrecer un trabajo del core más amplio que los abdominales clásicos, al exigir control, estabilidad y coordinación en distintas zonas del cuerpo.

La práctica regular de yoga se asocia con mejoras en fuerza, equilibrio y flexibilidad, según destacan desde Johns Hopkins Medicine. Sus movimientos lentos, la respiración profunda y el tiempo de sostén de cada postura pueden sumar una alternativa de bajo impacto dentro de una rutina de actividad física, siempre adaptada a la condición de cada persona.

La fisioterapeuta e instructora certificada de yoga Patti Kopasakis explicó en un artículo de Cleveland Clinic que el core está compuesto por mucho más que los abdominales. Trabajarlo contribuye a dar estabilidad y soporte al movimiento, además de reducir las fuerzas que reciben las articulaciones durante las actividades diarias.

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Para empezar, se recomienda mantener cada posición durante dos o tres respiraciones y aumentar el tiempo de forma gradual. En los ejercicios de un solo lado, es necesario repetir la secuencia hacia el otro para repartir el esfuerzo.

1 - Equilibrio espinal: activa el abdomen y alarga la columna

Ilustración de una mujer que extiende un brazo y la pierna opuesta apoyada sobre una esterilla azul con fondo blanco.
La postura de equilibrio espinal alinea la columna mediante la extensión cruzada de brazo y pierna en cuatro apoyos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La postura de equilibrio espinal, también conocida como mesa en equilibrio, comienza en cuatro apoyos: manos debajo de los hombros y rodillas alineadas con las caderas.

Desde allí, se extiende un brazo hacia adelante y la pierna contraria hacia atrás, con la mirada dirigida al suelo.

El desafío consiste en evitar que la pelvis gire o que la espalda se hunda. Esa búsqueda de estabilidad activa el tronco mientras se alarga la columna. Puede resultar más exigente para quienes tienen lesiones crónicas en las rodillas o limitaciones en brazos y hombros.

2 - Plancha lateral: desafía el core sin cargar de más la espalda

Una mujer realiza una plancha abdominal lateral sobre una colchoneta gris en un gimnasio. Viste top y leggings oscuros. Se ven ventanales y un espejo al fondo.
La plancha lateral refuerza la estabilidad del torso y mejora el equilibrio sin sobrecargar la espalda (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la plancha lateral, el cuerpo se sostiene de costado con el apoyo de una mano o del antebrazo y los pies apilados o escalonados. La línea entre cabeza, torso y piernas debe mantenerse lo más estable posible.

Cleveland Clinic indica que esta postura trabaja el core y puede ayudar a mejorar el equilibrio sin ejercer demasiada presión sobre la espalda. Para una variante inicial, se puede apoyar la rodilla inferior en el suelo antes de elevar las caderas.

3 - Plancha frontal: suma fuerza en torso, antebrazos y muñecas

Un hombre con barba hace una plancha sobre una esterilla azul en el suelo de un salón, cerca de una ventana y un perro en el sofá.
La plancha frontal trabaja la zona abdominal mediante tensión isométrica y distribuye el esfuerzo hacia muñecas y antebrazos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La plancha frontal requiere sostener el cuerpo en una línea recta, con los hombros por encima de las manos o los antebrazos, según la versión elegida. El ombligo se dirige suavemente hacia la columna y las piernas permanecen activas.

Esta postura pone el foco en la parte anterior del abdomen, a la vez que demanda trabajo del tren superior, los antebrazos y las muñecas.

Frente a los abdominales clásicos, que suelen concentrarse en la flexión del tronco, la plancha propone estabilidad isométrica de varias zonas del cuerpo al mismo tiempo.

4 - Postura del barco: firmeza sin encorvar la espalda

Ilustración de una mujer descalza con ropa deportiva morada que sostiene las piernas flexionadas en el aire sobre una esterilla azul.
La postura del barco concentra el soporte corporal sobre los isquiones y exige mantener la espalda recta al levantar las piernas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para la postura del barco, se parte sentado y se elevan los pies del suelo mientras el torso se inclina ligeramente hacia atrás. Las manos pueden permanecer junto a las piernas o extenderse al frente. La versión más exigente forma una V con el cuerpo y concentra el apoyo en los isquiones.

La clave es sostener la espalda larga, sin hundir el pecho ni llevar los hombros hacia las orejas. Si extender las piernas compromete la postura, se pueden mantener las rodillas flexionadas.

El control de la alineación importa más que elevar las piernas al máximo.

5 - Postura de la silla: trabaja el core junto a piernas y tobillos

Ilustración de un hombre con camiseta verde y mallas azules con las rodillas flexionadas y los brazos en alto sobre una colchoneta.
La postura de la silla combina la flexión de rodillas con la firmeza del abdomen para preservar la alineación del cuerpo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La postura de la silla se realiza de pie, con las rodillas flexionadas como si la persona fuera a sentarse y los brazos elevados. El peso se distribuye sobre ambos pies, mientras el pecho se mantiene abierto y el abdomen acompaña la estabilidad de la posición.

El ejercicio pone una carga marcada en muslos y tobillos, pero también exige al core para evitar que el torso se desplace o pierda la alineación. Quienes ya dominan el movimiento pueden bajar un poco más las caderas, sin sacrificar el control.

Las posturas deben iniciarse y abandonarse despacio para cuidar músculos y articulaciones. Si existe dolor persistente por más de dos semanas o una lesión concreta, Cleveland Clinic aconseja consultar a un profesional de la salud que pueda indicar un plan individualizado.

Además del componente de fuerza, Johns Hopkins Medicine menciona beneficios generales del yoga para el manejo del estrés, el sueño y el bienestar emocional. La práctica puede incorporarse con objetivos de fitness y bienestar, pero no reemplaza la evaluación ni el tratamiento médico ante dolor, lesión o enfermedad.

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