10 vinos para acompañar las carnes rojas grilladas y potenciar cada corte

Una guía de maridajes con etiquetas de distintas regiones para disfrutar de la previa, el asado y la sobremesa

Mesa de madera con dos platos de carne asada, copas de vino tinto, cubiertos y dos botellas etiquetadas Malbec y Cabernet.
Para las carnes rojas grilladas, los tintos con cuerpo, frescura y taninos ayudan a equilibrar la grasa y renovar el paladar entre bocado y bocado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La palabra asado tiene un doble significado. Por un lado, es un método de cocción y, por el otro, un corte de carne específico: la tira de asado. Pero simboliza mucho más, porque es el ritual social más importante del país. Más allá de la comida, el asado es una ceremonia de reunión, la excusa perfecta para juntarse con la familia o con amigos, generalmente los domingos. Es un proceso lento y comunitario que empieza con el encendido del fuego, a la leña o al carbón, y no hay asado que no termine con el clásico aplauso para el asador.

Los que arrancan bien temprano seguro se ceban unos mates y, cuando se acerca el mediodía, llega el turno de otras bebidas: el vermut o el fernet son la elección de muchos. Pero la mayoría opta por el vino.

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Tan arraigado está el asado en la cultura argentina que las parrillas son la propuesta gastronómica más difundida del país. Incluso el restaurante argentino mejor ubicado en la última edición de Latin America’s 50 Best, en el tercer puesto, es una parrilla: Don Julio. Y no es la única, ya que varias se convirtieron en centro de encuentro de miles de turistas que llegan de todo el mundo para conocer el gran asado argentino.

Primer plano de una copa de vino tinto junto a una tabla de madera con bistec asado en rodajas, salchichas, brochetas de pollo y costillas, con romero.
Las cepas Malbec y Cabernet Franc toleran temperaturas bajas para acompañar la carne a la parrilla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque los números indiquen que el consumo de carne vacuna está en su nivel más bajo de los últimos 20 años, con 47,5 kilos por habitante por año en mayo de 2026, según datos oficiales, y que el del vino tocó un mínimo histórico de 15,77 litros per cápita en 2025, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el ritual sigue intacto.

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Quizás se coma y se beba menos, pero, cuando llega el momento, se elige mejor, siempre dentro de las posibilidades de cada uno. Esa es una de las claves de su popularidad: tanto la carne como el vino se pueden lucir sin necesidad de gastar mucho, gracias a la calidad y diversidad que ofrecen estos productos, dos de los emblemas del país. Y con la primavera, que invita a prender el fuego al aire libre, la elección de los vinos se vuelve parte del plan.

Un banquete paso a paso

Seis personas sentadas alrededor de una mesa de madera con vasos de bebida con hielo y platos con aceitunas, quesos y frutos secos.
El vermut abre el apetito y prepara las papilas gustativas durante la previa del asado (Imagen Ilustrativa Infobae)(Imagen Ilustrativa Infobae)

Así como, generalmente, un asado completo no se limita a un solo corte, lo mismo debería suceder con los vinos. En realidad, se trata de un banquete por pasos, de acuerdo con los gustos de cada uno. Por eso, no se trata de elegir un solo vino para el asado, como se estilaba antes, sino varios. Pero lo importante no es la cantidad de botellas a descorchar, sino la diversidad, para poder servir el vino más indicado en cada paso. Y, si sobra, se tapa y va a la heladera hasta el otro día.

Para la previa, ya sea con picadita o con empanadas, nada mejor que un vermut. Esos aperitivos a base de vino que cada cual puede preparar como más le gusta. Hay algunos muy ricos que se disfrutan solos, con unos hielos y media rodaja de naranja, o también con un chorrito de soda o agua tónica. El vermut no solo limpia el paladar, sino que abre el apetito, despierta las papilas gustativas y prepara al cuerpo para lo que viene.

Y lo que viene después son las achuras, y ahí empieza el show del vino. Pero no porque deba ser protagonista, para nada, ya que el aplauso se lo llevará el asador. Aunque, si los vinos están bien elegidos, ese aplauso será más fuerte.

Carne de res rebanada sobre una tabla de madera junto a un tazón con sal, ramitas de romero, salsa oscura y cubiertos de metal.
Los cortes fibrosos como el vacío y la entraña requieren tintos con mayor estructura de taninos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como en toda comida, conviene empezar por lo más fresco y liviano. Y, si bien es cierto que las achuras proponen cosas distintas, de diferente intensidad y consistencia, es costumbre popular servirlas al comienzo del asado.

Para las mollejas, los riñoncitos y los chinchulines, lo ideal es un blanco fresco, joven y tenso, o incluso un vino naranjo, ese blanco elaborado con sus pieles. Su acidez natural barre la grasa del paladar sin tapar los sabores de cada bocado.

En segundo lugar, puede aparecer el “matrimonio”: chorizo y morcilla. Acá hay que seguir por el lado de la frescura. Muchos ya optan por el tinto y, de ser así, mejor uno liviano, a base de Criolla o Garnacha. Pero un rosado es una gran opción, sobre todo si el chorizo es 100% de cerdo, porque se comporta como un blanco joven, aunque suele tener algo más de cuerpo.

Cuando salen los cortes, reinan los tintos

Primer plano de diez botellas de vino Malbec, algunas con corcho y otras con tapa, agrupadas sobre una mesa rústica de madera clara.
La propuesta de etiquetas para el asado abarca bodegas de Mendoza, San Juan y la Quebrada de Humahuaca en Jujuy. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando empiezan a salir los cortes, generalmente de carne vacuna, ahí sí reinan los tintos. El asado de tira y el vacío son los dos obligados, aunque también se suelen sumar matambre, entraña, bife de chorizo u ojo de bife, entre los más pedidos en las carnicerías.

Se puede ir con un solo tinto, pero, si existe la posibilidad de avanzar de menor a mayor concentración, hay que aprovecharla. Estos vinos deben tener más cuerpo y cierta estructura. El Malbec y el Cabernet Franc son, quizás, los más elegidos porque resisten mejor servirse unos grados por debajo de lo habitual, es decir, algo enfriados. Si bien el tinto se toma “a temperatura ambiente”, cuando el ambiente supera los 25 grados, más vale que llegue fresquito a las copas.

Pero cada corte tiene su personalidad, y eso también cuenta a la hora de elegir. El bife de chorizo es un corte de sabor intenso, pero monótono, igual desde el primero hasta el último bocado. Por eso, pide un tinto con cuerpo y carácter, como un buen Malbec, que aporte sensaciones diversas y renueve el paladar con su voluptuosidad.

En el ojo de bife, en cambio, conviven tres músculos, con más colágeno y una grasa central que suma sabor en la cocción. Por eso, le sienta mejor un tinto vivaz y expresivo, sin ser invasivo, como un Cabernet Franc, que permita apreciar las sutilezas de cada bocado.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El Malbec y el Cabernet Franc acompañan los cortes principales de carne vacuna como el T-Bone debido a su cuerpo y estructura (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para la segunda vuelta, o para los cortes más fibrosos, como el vacío, se puede servir otro tinto con más cuerpo y taninos, como un Cabernet Sauvignon, un Syrah o algún blend. Porque, cuando la carne asada es la protagonista, hay que evitar que la sensación de grasitud persista en el final de boca.

Para eso hacen falta vinos que levanten lo graso, limpien el paladar y liberen las papilas gustativas, de manera que se puedan volver a sentir los sabores de cada nuevo bocado en plenitud.

Por ejemplo, el asado, más sabroso y fibroso, se luce con un blend apoyado en sus taninos, con equilibrio y firmeza para limpiar la capa de grasa que queda en la boca. Lo mismo vale para la entraña. Y los cortes con carne, grasa y hueso, como el Tomahawk o el T-bone, necesitan tintos contundentes, pero también frescos.

Y, como yapa, antes del postre, nada mejor que un gran tinto para la sobremesa. Ese es el asado ideal.

10 vinos para acompañar las carnes rojas grilladas

Copa de vino tinto sobre una mesa de madera clara, junto a un racimo de uvas rosadas con hojas verdes. Luz natural entra desde la izquierda, creando destellos.
Los vinos tintos como el Malbec y el Cabernet Franc se destacan al acompañar cortes vacunos y se recomienda servirlos frescos en días calurosos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Antonio Mas Single Vineyards Malbec 2024

Antonio Mas Wines, Mendoza, Valle de Uco, Tupungato $15.000

El aporte que Antonio Mas hace con su interpretación del Valle de Uco resulta muy interesante, no solo por ser un enólogo experimentado, sino porque nunca se dejó llevar por las modas. Hoy, conoce cada rincón de su viñedo en La Arboleda, y sabe bien de qué cuartel obtener las uvas para este Malbec, que tiene un breve paso por barricas, seis meses de primer y segundo uso. De estilo definido, con aromas más vegetales que frutales. Acá hay fluidez con taninos que marcan su paso, aportando más carácter y realzando la fuerza de lugar. Y con más estiba, ganará más equilibrio.

  • Tomero Sauvignon Blanc 2025

Vistalba, Mendoza, Valle de Uco $15.500

Dicen en la familia que el Sauvignon Blanc era el vino preferido de mesa y de todos los días de Don Antonio, padre de Carlos Pulenta y uno de los personajes más importantes de la historia del vino argentino. Sabiendo eso, en la bodega elaboran una versión actual y moderna de este blanco con muy buen carácter frutal y leves dejos herbales secos. Directo, simple y fresco.

Dos manos brindan con copas de vino blanco llenas, con condensación en el cristal, sobre un fondo borroso.
Los vinos blancos jóvenes, naranjos y rosados ayudan a cortar la grasa de las achuras y de los embutidos al inicio de la comida. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Fabre Montmayou Reserva Chardonnay 2024

Fabre Montmayou, Mendoza $19.000

El enólogo Juan Bruzzone se luce desde hace varios años con los vinos de esta bodega argentina con alma francesa. Y este blanco ya es uno de sus clásicos. Se elabora combinando uvas de Luján de Cuyo y Valle de Uco. Eso explica su carácter de frutas blancas ananá; simple y directo, pero con una frescura más integrada, propia de terruños a mayor altura.

  • Chimuelo Carbónica 2025

Bodegas Del Carmen, San Juan, Valle de Calingasta $20.000

En Bodega del Carmen sólo utilizan el 60% de la uva, obteniendo así una mayor concentración y vinos de alta calidad, y toda la cosecha se realiza de forma manual. Este es un blend tinto joven compuesto por un 93% de Malbec y un 7% de Ancellotta, que se elabora con la técnica que le da nombre, enfatizando su carácter joven, apoyado en la fruta roja y la frescura. Expresivo, crispy y vivaz.

Copa de vino tinto sobre una mesa de madera clara con hojas de otoño rojas y amarillas esparcidas, iluminada por luz cálida de atardecer.
El bife de chorizo combina bien con la estructura del Malbec, mientras que el ojo de bife se complementa con la expresividad del Cabernet Franc. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Trivento Golden Reserve Malbec, Cabernet Franc 2023

Trivento, Mendoza, Valle de Uco, Paraje Altamira $24.000

Elaborado con uvas de Paraje Altamira, el reconocido enólogo Germán di Césare logra un vino que refleja lo bien que se dan ambas uvas en el Valle de Uco y lo bien que se llevan cuando se combinan. Sus aromas son equilibrados, siempre dentro del contexto de la buena tipicidad de lugar. De buen cuerpo y paladar franco, en el que la frescura resalta sus texturas casi firmes. Es por ello que es un vino ideal para acompañar carnes rojas a la parrilla.

  • Pulenta Estate Albariño 2025

Pulenta Estate, Mendoza, Luján de Cuyo, Alto Agrelo $24.500

Este flamante vino nación de un proyecto que comenzó en 2019, con una plantación experimental de apenas 395 vides conducidas en un sistema bajo. De producción muy limitada, posee un carácter propio, distinto a los famosos Albariños del mundo que son de clima oceánico. No obstante, la frescura y la austeridad de la fruta le otorgan un carácter propio.

Mesa de madera con botella de vino, dos copas de vino tinto, racimo de uvas con hojas, viñedo y montañas nevadas en el fondo.
Los enólogos de regiones como Mendoza, San Juan y Jujuy elaboran variedades de vinos recomendadas para carnes a la parrilla (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Mendel Malbec 2023

Mendel, Mendoza, Luján de Cuyo, Mayor Drummond $34.000

Malbec elaborado con uvas de Mayor Drummond, del viñedo plantado en 1928, con el clon Luján, de ahí que su estilo sea más clásico, más allá de su buen carácter de Malbec. Acá el foco está puesto en la fluidez y en la amabilidad, con frescura y una textura que resalta más el costado especiado y vegetal de la variedad. Y eso delata su origen: la Primera Zona. Ideal para disfrutar con carnes asadas.

  • Rosa de Maimará 2025

Fernando Dupont, Jujuy, Quebrada de Humahuaca, Maimará $34.000

Este blend, con carácter propio, llega ahora más joven al mercado, blend de Syrah con Cabernet Franc, que le aporta más frescura. Como siempre, es un rosado de buen cuerpo, con dejos vegetales y densidad en cada trago. Ahí se perciben las texturas que no solo hablan de estructura sino también de personalidad.

Botella de vino rosado y dos copas llenas sobre mesa de madera con viñedo en el fondo al atardecer
Los vinos rosados y los tintos de Criolla o Garnacha maridan con las entradas de chorizo y morcilla. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Merced del Estero Gran Corte 2022

Merced del Estero, San Juan $37.000

Este blend a base de Malbec 50% y Cabernet Franc 30%; ambos del Valle de Pedernal y un 20% de Tannat de “La Bebida”, un paraje a 600 msnm, lleva la firma del enólogo Marcelo Onofri, uno de los más respetados de la provincia. Resulta un tinto de buen cuerpo. Se mantiene joven más allá de su estilo “classy”, y posee taninos incipientes, ideales para acompañar carnes asadas y dejos ahumados sobre el final, propios de su crianza por 12 meses en barricas de roble.

  • Bien Nacido 2024

Finca Viñavida, Mendoza, Valle de Uco, Los Chacayes $65.000

Ya desde hace un par de cosechas que esta marca volvió al ruedo, y de la mano de alguien que conoce muy bien y quiere mucho a la finca: Karim Mussi. Su intención con el joven blend de la casa es reflejar lo que da ese viñedo. Es por ello que además de varios Malbec, el vino está compuesto por Merlot, Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot. Y más allá de la fuerza del lugar y del estilo del hacedor, logra un vino de aromas equilibrados, con buena fluidez y notas especiadas frescas, que resaltan sus texturas mordientes finas.

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