10 vinos para disfrutar la primavera: claves para elegir opciones frescas, ligeras y versátiles

Qué rasgos buscar según el tipo de encuentro, la comida, la cantidad de invitados y el contexto, más allá del presupuesto y el gusto personal

Una hielera con vino rosado, dos copas, una tabla con quesos y embutidos, cítricos y flores sobre una mesa de madera en un jardín.
Los vinos frescos y de trago ágil ganan lugar en las reuniones informales de primavera (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Es cierto que el precio y los gustos personales son las variables que más influyen en la elección de los vinos. Sin embargo, cada vez son más quienes tienen muy en cuenta la ocasión de consumo, porque entienden que la opinión final depende de mucho más que de lo que se sirve en la copa. Y, como en primavera vuelven las juntadas informales y al aire libre, surgen oportunidades para disfrutar vinos que no se lucirían tanto en otro momento del año.

Una de las primeras variables a considerar es la informalidad, bien entendida. Porque un evento primaveral y al aire libre, entre familiares o amigos, suele ser informal. Por lo tanto, el vino siempre será un complemento más y no un protagonista, como seguramente lo será la comida, por más dedicación que se le ponga a la preparación. Picadas, bocados, sándwiches, ensaladas y tartas. Todo lo que sirva para picotear, ya sea de día o de noche.

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Esa variedad en la mesa requerirá vinos que estén a la altura de las circunstancias. Claro que la cantidad de personas mayores que disfrutan del vino será un dato clave, pero más para definir la cantidad de botellas que la diversidad de etiquetas por llevar. Lo divertido es que el vino pueda sumarse a la movida y aportar toda la gracia de su versatilidad, con la certeza de que el sobrante se podrá disfrutar al día siguiente sin problemas.

Seis personas sentadas en mantas sobre el césped comen y beben junto a una mesa baja de madera, rodeadas de árboles florecidos.
En encuentros al aire libre, el vino funciona como un complemento de la comida, la música y la conversación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sabiendo la cantidad de comensales, la segunda cuestión será la cantidad de etiquetas a servir. Hay que calcular que, con una botella, al menos 10 personas pueden probar y disfrutar un vino. Si son más, se podrá optar por más botellas, por formatos más grandes —de 1,5 litros— o bien por un Bag in Box: esas cajas que contienen una bolsa plástica hermética con 3 litros de vino, equivalentes a 4 botellas, y que mantienen el vino en condiciones durante 90 días una vez abierto el envase.

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Luego de tomar esa decisión, habrá que optar por uno o más vinos, si el foco está puesto en la diversidad. Si es uno, sin dudas deberá ser un vino rosado y del año, es decir, 2026. Así, el anfitrión se asegura de servir un vino con toda la fuerza de la juventud, aromas frutales y florales, y un trago vibrante. Pero, si la idea es servir más de un vino, hay que pensar en una progresión, sin perder nunca de vista la frescura, que debe ser el hilo conductor de toda la selección. Por lo tanto, luego del rosado se puede proponer otro tipo de vinos.

Vino rosados
Rosados, blancos, tintos ligeros y espumosos pueden acompañar una mesa variada de picadas, ensaladas y bocados

Los más osados se inclinarán por un naranjo, un blanco elaborado con sus pieles. Estos vinos suelen ser incluso más refrescantes que los rosados, ya que parten de uvas cosechadas temprano, justamente para dar mayor protagonismo a la acidez y menor al alcohol. La maceración con los hollejos termina por aportar más texturas y potencia, de esta manera, la sensación de frescura. No obstante, si la propuesta es más clásica, se puede ir por uno o dos blancos.

El primero, para seguir la línea fragante del rosado, puede ser un Torrontés o un blanco de cualquier otra variedad aromática, como Sauvignon Blanc, Moscatel o Gewurztraminer. Todos son vinos de aromas y sabores muy expresivos. El segundo blanco ya debería tener más cuerpo, aromas equilibrados y una textura más untuosa. Chardonnay, Semillon y Viognier son las variedades que en boca se comportan con mayor consistencia, más allá de los aportes propios de cada estilo de vinificación.

Al momento de elegir los tintos, la cosa se simplifica. Si bien hay muchos estructurados, con mucho cuerpo y calidez, cada vez son más los tintos ligeros. Así, Pinot Noir, Criolla, Sangiovese y Garnacha son las variedades que proponen mayor agilidad en boca. Aunque, obviamente, también hay muchos Malbec e incluso Cabernet Franc vinificados en este estilo.

Mesa de madera servida con sándwiches, ensaladas, tartas, pan, aceitunas, botellas de vino y floreros, rodeada de vegetación.
Una botella permite que al menos 10 personas prueben una copa de vino durante una reunión (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo son estos vinos? Ante todo, su aspecto ya refleja que no tienen tanto cuerpo, porque son algo traslúcidos. Sus aromas son fragantes, con notas de frutas rojas y negras, hierbas y especias. En boca, más allá de que se perciban los mismos sabores, su entrada es igual o más refrescante que la de muchos blancos. Esto se logra con maceraciones cortas, vinificación en cubas de cemento y fermentaciones con poca extracción. Lo primordial en este tipo de vinos es la fluidez y la “vibrancia” que pueden aportar los taninos finos. Estos se logran no por el contacto con la madera, sino mediante la fermentación de los racimos enteros. Así, los taninos del raquis les aportan texturas y frescura.

Para finalizar, pueden ser burbujas, aunque se sabe que los vinos espumosos son los únicos capaces de disfrutarse a lo largo de todo el evento, desde la recepción hasta el final. En este caso, conviene optar por alguno cuya frescura esté integrada y cuya gracia sea fácil de apreciar.

En definitiva, todos estos vinos deben sentirse livianos, sin que ello implique que tengan menos de 10 % de alcohol. Lo importante será su estilo y el equilibrio que puedan mostrar en cada trago. Eso será determinante, y no sus capas de sabores ni la complejidad de sus notas.

En situaciones informales, todo lo que rodea debe ser agradable, sin que una cosa tenga protagonismo sobre otra. La ambientación, la comida, la música, la compañía y los vinos deben conformar un todo y aportar lo suyo para que la ocasión sea exitosa. Y, en primavera, los vinos que más se lucen son los que más refrescan.

10 vinos para recibir la primavera

Carmela Cabernet Franc Rosé 2024

Benegas, Mendoza, Maipú, Cruz de Piedra $7000

No solo es uno de los vinos rosados más consolidados del mercado, sino el primero en apostar al Cabernet Franc. De aromas bien afrutados con suaves dejos herbales que hablan de la variedad. Paladar amplio y fresco, de trago amable pero cierto carácter resaltado por sus texturas. Su final es persistente y agradable.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Torrontés, Sauvignon Blanc, Moscatel y Gewürztraminer son opciones para quienes buscan blancos aromáticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vivi Rosé 2025

Ricominciare, Mendoza, Valle de Uco, La Consulta $16.000

Elaborado a partir de Syrah, uno uva que no solo se da muy bien en los viñedos propios de la familia, sino que además es ideal para concebir este tipo de vinos. Elaborado por la joven enóloga Flavia Maschi, seguida muy de cerca por Viviana Catena (propietaria). Juntas, logran este rosé con carácter propio. Vinoso e intenso, pero también con frescura y un mensaje frutal bien definido.

Amores Perros Sangiovese 2023

Zingaretti Wines, Mendoza, Valle de Uco, Villa Bastías $18.000

Este vio de etiqueta atrevida, no es ni un rosado ni un clarete, sino que está en el medio. De aspecto cobrizo profundo, casi naranja, con aromas de fruta madura (guinda) y leves dejos terrosos. Con buen cuerpo y texturas que marcan su paso por boca, resaltando su carácter frutal y su frescura.

Vino rosados
Los vinos rosados jóvenes ofrecen frescura, fruta y versatilidad para las reuniones de primavera

Ruca Malen Capítulo Dos Rosé de Corte 2025

Ruca Malen, Mendoza $19.400

Combinando Merlot de Los Árboles (Valle de Uco) y Garnacha de Agrelo (Luján de Cuyo), la enóloga Agustina Hanna logra un rosado tipo Provence. Fragante y de buen cuerpo, con notas a frutas cítricas y rojas. Llena la boca con gracia y con cierto carácter propio, logrado por el manejo de las uvas en los viñedos.

Al Acecho Sauvignon Blanc 2025

Canteros Wines, Mendoza, Valle de Uco, El Cepillo $20.000

Elaborado con uvas de la parte más alta de El Cepillo, donde el clima es más frío. Eso explica su carácter bien herbal. Con dejos de maracuyá y de frutas cítricas. Mordiente y bien expresivo, de trago amplio y fresco. Sin dudas, el joven enólogo Juan Ignacio Arnulphi ha logrado un blanco vivaz y muy disfrutable.

Vino rosados
Un rosado puede acompañar desde una picada hasta ensaladas, tartas y sándwiches

Decretado Reveler Demi Sec

Bodega Decretado, Mendoza, Luján de Cuyo $30.000

Si bien no tiene la añada, se trata del corte nuevo (2025) elaborado con uvas de Perdriel y por el método tradicional, con doce meses sobre lías. Y esta novedad sirve para volver a descubrir los Demi Sec, una categoría tradicional. Con 45 gramos de azúcar, posee buena frescura y nota de frutas abrillantadas. Sus burbujas finas aportan gracia y la acidez equilibra muy bien el dulzor. Es una partida limitada de 2000 botellas.

Primogénito Sangre Azul Chardonnay 2024

Bodega Patritti, Neuquén, Fortín de Piedra $36.000

El enólogo Nicolás Navío, hacedor de los vinos de la casa desde la primera cosecha, se vuelve a lucir con un blanco. En esta ocasión, elaborado con uvas de un flamante terruño patagónico, y de un viñedo plantado en terrazas a orillas del río Limay. Fermentado en huevo de cemento y barricas, sorprende por su frescura y austeridad. De trago mordiente, pero equilibrado, con buen cuerpo.

Aniello Parcela Experimental Red Globe 2025

Bodega Aniello, Río Negro, Mainqué $38.000

Hay mucho trabajo del enólogo Federico Moreira y de María Cruz De Angelis, directora de la bodega, detrás de este vino totalmente innovador. Porque es elaborado a partir de una uva de consumo en fresco; el primero de la Argentina; que la familia viene produciendo y comercializando desde hace varios años. Su elaboración es bastante natural y con poca intervención, ya que la uva es grande y cuesta despalillarla. De aspecto cobrizo, con buena frescura. De trago mordiente, con notas de membrillo fresco que le aportan carácter.

Primer plano de una copa de vino rosado sobre una mesa de madera. Al fondo, se ven colinas verdes, árboles y una casa con tejado marrón bajo un cielo claro.
Servidos frescos, los rosados se adaptan a los encuentros informales al aire libre (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mabellini Pinot Noir 2024

Mabellini Wines, Patagonia $49.000

Este Pinot está elaborado con uvas propias, 70% del viñedo ubicado en cercanía de la confluencia del Río Neuquén y Limay (Neuquén), y 30% del viñedo ubicado en Mainqué (Río Negro). Con buena frescura y notas de fruta madura, en su trago hay agarre y buen cuerpo, y en su persistente final se aprecia la crianza en madera. Un tinto amplio y ágil, de paso consistente más allá de la fluidez que propone.

45° Rugientes Rosé 2024

Otronia, Chubut, Sarmiento $52.000

Elaborado 100% con uvas Pinot Noir proveniente de viñedos propios orgánicos, y de parcelas seleccionadas con suelos arenosos-arcillosos para resaltar la frescura, la fruta y la complejidad. Acá, el joven hacedor Guido Malacalza debe lidiar con un clima muy extremo, ya que se trata de una de las bodegas más australes del mundo. De aspecto tenue pero brillante, y con botella elegante, en esta añada se siete la acidez muy marcada con leves dejos de madurez, y su final es muy mordiente.

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