
El fútbol y el vino tienen mucho en común, sobre todo en los cuatro países semifinalistas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que está en su fase decisiva.
Ya todos saben que se trata de una edición histórica, por ser la primera coorganizada por tres países (Estados Unidos, México y Canadá) y también por haber tenido un formato ampliado de 48 selecciones nacionales. Lo que no todos saben es que los cuatro equipos que aún siguen en carrera tienen un vínculo muy estrecho con el vino.
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A Inglaterra no se la reconoce tanto por sus vinos producidos —algo muy reciente—, sino por su larga tradición de comerciantes, siempre muy interesados en los vinos, sobre todo los franceses y españoles.

En el primero de los casos, fue por los ingleses que Napoleón III creó en el siglo XIX la Clasificación de Burdeos, que determinó cuáles eran los Grand Cru Classé, con el objetivo de potenciar el comercio vínico entre ambos países.
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El éxito fue tal que hoy, ciento setenta años después, siguen siendo de los vinos más prestigiosos y apreciados del mundo. En cuanto a España, la pasión de los ingleses por los vinos de Jerez es tan famosa que dicha Denominación de Origen (DO) se denomina oficialmente “Jerez-Xérès-Sherry” e incluso incluye en la regulación categorías de vinos desarrolladas exclusivamente para el mercado inglés.
Lo de Francia y España es más conocido, porque ambos son de los tres mayores productores del mundo (junto con Italia) y cuentan con una larga historia que se remonta a la expansión del Imperio Romano.
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En Francia se produce el vino más famoso del mundo (Champagne) y los vinos más caros del mundo (Borgoña blanco y tinto), mientras que España también cuenta con regiones de gran prestigio y tradición, reconocidas mundialmente, como Rioja, Ribera del Duero y Priorat, entre otras.

Y, claro, Argentina es el país más joven de los cuatro en todos los aspectos, incluido el vitivinícola. Sin embargo, aquí el vino es la bebida nacional y la evolución desde el comienzo del milenio ha sido tal que los vinos argentinos ya gozan de gran respeto en el mundo, principalmente gracias al Malbec.
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En cuanto al consumo, los cuatro países están en el top ten: Francia ocupa el segundo puesto (dos mil doscientos millones de litros), el Reino Unido el quinto (mil doscientos treinta millones de litros), España el sexto (novecientos cuarenta millones de litros) y Argentina el octavo (mil setecientos cincuenta millones de litros).
Las culturas difieren entre los latinos y los anglosajones. Mientras los primeros incluyen el vino como parte de su cultura gastronómica, para los segundos es un gusto adquirido, ya que su tradición está más vinculada a la cerveza y al whisky.
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Durante el Mundial, la atención se centra en los partidos y los resultados más que en las cuestiones culturales de los países participantes. Aun así, resulta interesante observar cómo el vino y el fútbol se han combinado, dando origen a numerosas etiquetas creadas por futbolistas.
Los vinos más reconocidos de futbolistas de selección
No hace falta aclarar que los futbolistas en actividad son deportistas de élite y, por consiguiente, no pueden disfrutar tanto como quisieran de los placeres gourmets. Esto no les ha impedido a varios jugadores de reconocimiento mundial darse el gusto de tener su propia bodega o sus propios vinos.
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El modelo de negocio puede surgir de bodegas ya consolidadas que, amparadas en la relación y el impacto de la imagen de algún futbolista, generan la propuesta. También puede partir de los propios jugadores, que apuestan por un negocio a futuro pensando en su familia y en trascender al deporte.
En cuanto a las selecciones semifinalistas del actual Mundial, en las cuatro ha habido jugadores relacionados con el vino, pero solo en una de ellas hoy son protagonistas tanto en las góndolas como en las canchas.
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Los futbolistas ingleses más destacados vinculados a la producción y comercialización de vinos son John Terry y David Beckham, jugadores emblemáticos con etiquetas de vino.
El primero, histórico excapitán de la selección de Inglaterra, lanzó su propia gama de vinos italianos bajo la prestigiosa colección internacional Wine of Champions (El Vino de los Campeones), junto al productor Fabio Cordella. Su línea incluye opciones de vino tinto, blanco y rosado seleccionadas directamente en la región de La Puglia.
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Por su parte, el elegido por Messi como socio en el negocio de clubes privados de fútbol, David Beckham, adquirió una propiedad vinícola en la región de Burdeos (Francia) y expandió su pasión comprando más viñedos orgánicos.
Inicialmente, el legendario mediocampista inglés comenzó produciendo botellas de uso privado y hoy es reconocido como un gran entusiasta e inversor del sector, al punto de habérselo visto en varios encuentros del Mundial disfrutando de una copa de vino tinto en su palco.
Otro caso reciente, aunque fallido, fue el de Cole Palmer, talentoso mediocampista de la nueva generación, quien intentó expandir su marca en el mercado de bebidas alcohólicas registrando su apodo "Cold Palmer“.
Sin embargo, sufrió un revés legal tras la oposición de la histórica bodega francesa Château Palmer, lo que lo obligó a retirar su solicitud para este sector comercial. Además, Cole Palmer no jugó el Mundial de 2026 con Inglaterra. El delantero del Chelsea quedó fuera de la convocatoria definitiva de la selección dirigida por el técnico Thomas Tuchel.
Los futbolistas de la selección de Francia más reconocidos por su incursión directa en la producción de vinos son David Ginola, Bixente Lizarazu y Johan Micoud. Nacidos o con gran parte de su carrera en regiones de gran tradición enológica, como Burdeos o La Provence, transformaron su pasión en exitosos proyectos comerciales.
David Ginola, carismático exdelantero, regresó a su tierra natal tras retirarse y fundó su propio viñedo en la prestigiosa apelación Côtes de Provence.
Johan Micoud, campeón de la Eurocopa 2000, apostó por la región de Burdeos y, en 2008, junto a su excompañero de equipo Matthieu Chalmé, adquirió un viñedo en la exclusiva zona de Pomerol para fundar el Château La Connivence, una bodega boutique enfocada en producciones limitadas de alta calidad.

Por último, Bixente Lizarazu, legendario lateral izquierdo, campeón del mundo en 1998 y de Europa en 2000, formó parte durante varios años de la selecta lista de propietarios del histórico Château Plaisance, un viñedo en Burdeos con raíces que se remontan al siglo XVIII.
En el caso de España, los futbolistas más relevantes que han jugado en la selección y se dedicaron con éxito a la producción de vinos son Andrés Iniesta y David Silva. A ellos se suman leyendas históricas de La Roja como Míchel, Manolo Sanchís y Emilio Butragueño, a través de inversiones estratégicas.
Andrés Iniesta fundó en 2010 la Bodega Iniesta en su natal Fuentealbilla (Albacete) y cuenta con más de 300 hectáreas de viñedos propios bajo la Denominación de Origen Manchuela.

Entre sus marcas comerciales más exitosas destacan Corazón Loco y Finca El Carril. Por su parte, David Silva, histórico mediocampista canario y campeón del mundo, fundó la Bodega Tamerán en la isla de Gran Canaria. Su viñedo está situado a más de 700 metros de altitud sobre suelos de origen volcánico. El proyecto, asesorado por reconocidos enólogos, se enfoca en variedades blancas autóctonas canarias y ha recibido excelentes críticas del sector.
Los jugadores del seleccionado argentino y sus vinos
En la selección argentina también hay históricos jugadores que incursionaron en el mundo del vino. Uno de los ejemplos más destacados es el de los campeones del 86, quienes lanzaron sus propios vinos en conjunto con la bodega Finca La Anita.

Los vinos “Héroes” (Blend) y “La Final” (Malbec) fueron creados para disfrutar y compartir en la mesa, reviviendo las memorias de la gloriosa selección de fútbol de 1986. Los mismos protagonistas aseguran que hicieron estos vinos con y para el equipo.
Actualmente, son 22 jugadores que mantienen una comunicación permanente y continúan ayudándose entre todos, siguiendo el legado de Bilardo. La idea de la línea de vinos de los campeones surgió a partir de la relación entre Oscar “El Cabezón” Ruggeri y el director de Mendoza Vineyards.
Otros futbolistas argentinos que también fueron productores de vino y que pasaron por la selección son Nicolás Burdisso, el Flaco Schiavi, Juan Sebastián Verón, Franco Armani, Gallardo, Heinze, Mario Kempes (“El Matador”) e incluso Diego Armando Maradona, quien a comienzos de los 2000 tuvo una histórica línea de varietales junto a la bodega Raíces de Agrelo.
En varios de estos casos, detrás de sus propias etiquetas, los protagonistas buscaron trascender en el mundo del vino pensando en el día después. Es decir, en la venta de la segunda y la tercera botella.
Por eso, más allá del nombre, el concepto o el diseño, el foco estuvo puesto en la calidad, para que no se trate de una propuesta “cortoplacista”, sino de algo duradero.
Tener una bodega o producir vinos puede ser, según los propios bodegueros, la manera más entretenida de perder dinero, pero implica un esfuerzo constante para lograr un negocio sostenible. Cuando se pone énfasis real en los vinos, el consumidor más exigente percibe el compromiso del protagonista y así puede ir más allá del grupo de los fanáticos.

Si bien estos fueron los primeros jugadores unidos por el fútbol y el vino, no son los últimos. La selección argentina es la única que cuenta con jugadores titulares en este mundial que poseen vinos propios: Leandro Paredes, Lautaro Martínez y Lionel Messi.
Ellos son conscientes del impacto que generan gracias a su desempeño en uno de los deportes más populares del mundo. En la búsqueda de asegurar su futuro y el de las próximas generaciones, invierten en proyectos que disfrutan y consideran una apuesta atractiva.
Existen varias alternativas, como invertir en un viñedo, ya que apostar por la tierra y agregarle valor es una decisión segura. Si se suma una bodega, el retorno de la inversión puede ser a más largo plazo, pero orientado a un negocio familiar legado a futuras generaciones.

No obstante, el éxito también puede alcanzarse con una o varias etiquetas de vino. Lo más importante para los jugadores es que, al usufructuar su imagen, el vino debe estar a su altura y, si es posible, superar las expectativas, primero de los fanáticos y luego del resto de los consumidores.
Esto puede lograrse sin necesidad de viñedos o bodega propia, aunque es fundamental que alguien se ocupe de la uva y los procesos, acompañando de cerca y no solo prestando el nombre o dejándose llevar por un plan de marketing. En el vino, como en el fútbol, alcanzar los objetivos requiere esfuerzo constante; en este caso, significa involucrarse.
En 2025 salieron al mercado algunas etiquetas con la firma de estas estrellas de la selección nacional de fútbol. Esto demuestra que el vino no solo representa un refugio seguro para las futuras generaciones, sino que también ofrece, como pocas inversiones, el placer del disfrute diario y la posibilidad de compartirlo.

El capitán de Boca Juniors presentó recientemente su línea completa de vinos argentinos, elaborados en Mendoza. Si bien ya había lanzado hace algunos años el LP5, un blend de Malbec de diferentes regiones, la conquista del último mundial y su llegada al club de sus amores lo inspiraron a crear toda una línea junto a su hermana, Liana Vanesa, y su familia.
Entre sus etiquetas se encuentra 1994, el año de su nacimiento, que es un Malbec 2024 y representa el vino joven de la casa. También destaca LP32, su número de la suerte con el que debutó en varios equipos, un tinto elaborado con uvas de dos regiones y crianza en barricas. El LP5 se mantiene como el ícono de la casa, con una crianza destacada que le otorga gran potencial de guarda.
Por último, el vino que inspiró a Vanesa a iniciar esta aventura junto a su hermano, Mi Victoria Chardonnay Sweet, es un blanco dulce natural que se presenta en botella transparente. A través de su color dorado, en el interior de la etiqueta puede verse la Copa del Mundo brillando.
Todas las etiquetas de Mi Victoria Wines rinden homenaje a la hija del jugador y a sus triunfos deportivos, haciendo referencia a su carrera profesional, tanto en Boca y en la Selección, como en el exterior.

Lautaro Martínez también incursionó en el mundo del vino. El delantero del Inter, junto a su esposa, Agustina Gandolfo, mendocina, y su suegro, lanzó Cittanina, un emprendimiento vitivinícola que incluirá hotelería y restaurantes de lujo en una de las zonas más privilegiadas de Mendoza: Las Compuertas.
A partir de un viñedo de Malbec plantado en 1930, el hacedor Federico Isgró creó dos vinos que reflejan tanto el carácter del lugar como las intenciones del goleador: Pasión y Coraje, ambos Malbec 100%.
Por último, el gran capitán, Lionel Messi, que siempre genera noticias tanto en Argentina como en el mundo, desembarcó en el país con Lionel Official Wines y una cosecha irrepetible: 2022, un año que quedará marcado para siempre en la historia del fútbol mundial, ya que Messi se consagró campeón del mundo en Qatar. De la mano de MM Winemaker, una bodega italiana con 500 años de tradición vitivinícola en La Puglia, llegan los vinos GOAT 10, una colección que une terroir y excelencia.

Son vinos provenientes de tres regiones de prestigio: Puglia, Sicilia y Valais (Suiza). Los vinos se inspiran en el concepto GOAT (“Greatest Of All Time”), asociado a la figura de Messi, y celebran tanto su legado como los territorios donde nacen: un Primitivo 100% de Puglia, que captura la esencia histórica del sur italiano, y un Syrah de Sicilia, que refleja el carácter distintivo de la isla.
Se trata de tintos intensos y expresivos, elaborados con sensibilidad y carácter. Esta colección no solo reúne vinos de calidad, sino que también honra un legado, con una disponibilidad tan limitada como valiosa.
Estas no son las primeras etiquetas de vinos vinculadas al astro, ya que hace algunos años la Fundación Leo Messi, junto a Bodegas Bianchi, lanzó la línea de vinos “L10”. En esa ocasión, los beneficios se destinaron a proyectos sociales, de salud y de educación para niños apoyados por la fundación del futbolista.
Aunque fue Jorge Messi (su padre) quien impulsó la idea, se afirma que el propio jugador participó en el diseño de aquellos vinos. Tras esa experiencia, Messi le solicitó a Silvio Alberto, enólogo de la casa, que le hiciera un gran vino para él, no para la venta sino para friends & family.

Así fue como el enólogo trabajó directamente con Messi para crear un vino que reflejara sus preferencias: aromáticos y ligeros, con un estilo más europeo.
El astro del fútbol ya había generado repercusión en el verano al revelar su forma de tomar vinos en una entrevista. No solo las redes sociales reaccionaron, sino que la industria vitivinícola se hizo eco de sus declaraciones, que impulsaron el consumo a nivel nacional durante un año muy difícil.
Desde las redes sociales de la gaseosa también respondieron rápidamente con un posteo: “el mejor del mundo se refresca como quiere”. Hoy, todos los argentinos relacionan a Messi con el fútbol, pero que él hable y produzca vinos es muy positivo para Argentina. Saben que los mejores vinos se disfrutan solos y en buenas copas.
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