
Las etiquetas de vino suelen dar mucha información sobre el contenido de cada botella, porque además de los legales (alcohol, contenido, etc.), el tipo de vino y la marca, las bodegas aprovechan sus buenos vinos para además mostrar el origen y la añada, entre otros datos que agregan valor. Y es justamente ese número, que suele estar visible en medio de la etiqueta, el que refiere al año de cosecha del vino. ¿Por qué es importante para el consumidor? Por muchas razones. En primer lugar, para tener una referencia a la hora de decidir guardar una botella.
Cabe destacar que no todos los vinos están concebidos para evolucionar favorablemente con el paso de los años, y que el tiempo no mejor los vinos, sino que los cambia. Pero para que ese cambio sea positivo, la calidad del vino debe ser muy buena. Otro aporte de la añada es para diferenciarlo de sus pares, porque el vino en la botella y durante la estiba sigue evolucionando. Y si el vino es bueno y las condiciones de guarda las adecuadas, el resultado a la hora del descorche, será exitoso.
Por último, y quizás lo más importante, la añada refiere a un momento en particular en el cual el clima fue protagonista, ya que causa mucha influencia en los vinos. Por eso, el concepto francés de “terroir”, por el que se conciben los mejores vinos del mundo, significa la combinación de tres factores: lugar, cultura y clima.
El primero es el entorno, el paisaje y el suelo que, si está en las intenciones del hacedor, moldean notablemente los vinos. La cultura es el trabajo de hombres y mujeres a través de generaciones, en busca de mejorar la expresión de sus vinos y a la vez lograr una identidad única de lugar. Pero todos los años hay algo que cambia y los hacedores solo pueden anticiparse y realizar trabajos en sus viñedos para adaptarse a los factores climáticos.

Hasta hace algunos años, se decía que los vinos argentinos no cambiaban mucho con los años, porque el clima era regular. Pero en realidad, para que esos cambios influyan en el carácter del vino, hay que respetar el lugar, interviniendo lo menos posible y trabajando para que las plantas puedan adaptarse. Así, los hacedores locales comenzaron a reflejar esos cambios en sus vinos. Pero es cierto que hay algo que distingue a la Argentina. Acá, en casi todas las regiones vitivinícolas, llueve menos de lo que las plantas necesitan; por eso está autorizado el riego.
Mientras que, en el Viejo Mundo, por ejemplo, eso está prohibido. Y es por ello que las mejores cosechas; que suelen ser en las que surgen los vinos más longevos; son las que logran alcanzar una mejor madurez de la uva. Y para ello el sol es la clave. Mientras que, en los demás años, donde abundan las lluvias y los días nublados, la madurez óptima es difícil de alcanzar. Y son estos cambios los que van determinando calidad y estilo en los vinos más afamados del mundo. Pero acá en la Argentina, esos cambios, se podría decir, no son tan bruscos.
Sin embargo, el cambio climático está obligando a trabajar más, sobre todo anticipándose a lo que pueda venir, para poder mantener y mejorar la calidad de los mejores vinos. Porque en los vinos masivos, el carácter diferencial de la añada no se va a percibir y, por lo tanto, no es un atributo en ese segmento. Pero sí lo es en los vinos con más pretensiones.

Infobae entrevistó a varios de los agrónomos y enólogos que están en plena vendimia, para que cuenten cómo viene la cosecha 2026 y qué esperan de sus vinos en función a la marcha climática del año.
La cosecha 2026 según los hacedores
Si bien el clima es fundamental, la experiencia en un terruño específico también es clave para determinar estilo y calidad en los vinos. Es por ello que, salvo excepciones muy específicas, determinar a nivel general cómo serán los vinos argentinos, es muy difícil, más allá de las similitudes en los factores climáticos que se hayan dado en diversas regiones. Así y todo, es interesante escuchar a los viticultores, para comprender como año tras año van evolucionando en el manejo de sus viñedos y como el clima puede influenciar en los vinos.
Entendiendo que el fin último de un hacedor es encontrar el mejor lugar, la o las variedades indicadas y los métodos más adecuados en pos de lograr un vino único, se puede deducir la relevancia del clima. Infobae consultó a enólogos y agrónomos con experiencia y de diferentes regiones para tener una idea representativa de cómo serán los vinos 2026 a causa de los factores climáticos de esta añada.
Mendoza:
Escorihuela Gascón no solo es una de las bodegas más tradicionales del país; fundada en 1884; sino que además es una de las referentes, por volumen producido y diversidad de etiquetas. Y en los últimos años ha recuperado su prestigio, a manos de grandes vinos elaborados por el joven enólogo Matías Ciciani Soler, quien describe así la cosecha 2026.

Para nosotros la vendimia está comenzando, por ahora hemos molido Pinto Noir y Chardonnay con una calidad extraordinaria. La primavera fue cálida pero el verano está haciendo templado, y eso nos está ayudando a mantener acidez y aromas óptimos. Creo que la calidad en general viene bien muy bien y consideramos que si la cosecha así con días templados, puede ser una cosecha excepcional”.
Ariel Angelini, enólogo de Casa Petrini y uno de los jóvenes hacedores más respetados y con más experiencia en el Valle de Uco, comparte sus primeras impresiones de la cosecha 2026. “Si bien estamos en una etapa inicial, yo diría que la principal característica es que es una cosecha moderada en su desarrollo y bien marcada por el tiempo. Esto se debió principalmente a distintos pulsos de aire frío que fueron ingresando prácticamente todas las semanas de enero, lo que dio una temperatura media máxima, inferior a la del año pasado. Entonces hoy nos encontramos con los primeros caldos muy aromáticos y con muy linda acidez. Tenemos una proyección también muy interesante con los blancos y creo que vamos por el mismo camino con las variedades tintas. Así que con muchísimas expectativas con todo el equipo para recibir esta nueva vendimia”.
Para Nicolás Calderón, enólogo de Rosell Boher, va a ser un gran año. “Tenemos el 50% de la vendimia cosechada, esto incluye todas las uvas para los vinos bases (para elaborar los espumoso) y gran parte de las blancas para nuestros vinos tranquilos. Todas con muy buena acidez natural. Esto se debe también a que la madurez ha sido bien pausada en los días previos a la cosecha, permitiendo cosechar en el momento óptimo. También se ve buena sanidad en los viñedos, aunque las lluvias han sido fuertes en ambas fincas (Agrelo y Los Árboles), pero tan puntuales que no han hecho ningún tipo de daño. Sin embargo, a nivel general es un año difícil, porque hay muchos productores complicados para ubicar sus uvas. Esto también puede ser que sea motivo de una baja en la producción. Y si bien falta y hay que seguir viendo como avanza el ciclo, creo que va a ser un gran año para los vinos de calidad, gracias a la buena madurez que se viene dando en los distintos viñedos”.

Por su parte, para Sebastián Bisole, enólogo asesor de Familia Mastrantonio y Bodega Gamboa, “la vendimia se desarrolla en un contexto de menor volumen proyectado y mayor exigencia técnica, tanto por las condiciones climáticas, con lluvia y temperaturas elevadas como por la realidad económica del productor. No obstante, este escenario también ha generado una menor carga y buena concentración en aquellos lotes correctamente manejados, lo que significa una oportunidad interesante del punto de vista cualitativo. La clave estará en la precisión en la cosecha, el seguimiento sanitario y la selección de parcelas, especialmente en la zona del Valle de Uco (Mendoza). En definitiva, más que una vendimia homogénea, 2026 se perfila como una cosecha de mucha diferenciación entre fincas, donde el manejo agronómico marcará la diferencia y permitirá obtener uvas de muy buen potencial enológico en las viñas que logren sostener su equilibrio productivo”.
San Juan:
Daniel Ekkert (Bodega Xumek) es uno de los enólogos más reconocidos de San Juan y el único que está elaborando vinos en el flamante valle de altura La Ciénaga del Zonda. Para él, “este año será difícil predecir el volumen dado la falta de relevamiento estadístico en la zona que complica la estimación real.
Y respecto de la calidad, hubo zonas afectadas este año por incidencias climáticas como el granizo, heladas y abundantes lluvias, comenzado el verano. No obstante, hay zonas que no se vieron afectadas por estos fenómenos, uno de ellos es La Ciénaga, lugar donde me toca trabajar. Allí, este año la calidad y la cantidad son excelentes, con una muy buena sanidad. La vendimia viene adelantada más o menos unos 15 días. Todo esto enmarcado en un contexto real de incertidumbre, con desafíos y tensiones por el precio de la uva y los plazos de pago.
Patagonia:
Cuenta Felipe Menéndez, fundador de Bodega Ribera del Cuarzo y patagónico de pura cepa, que “la cosecha 2026 es la más temprana de nuestra historia. Comenzó el 30 de enero, buscando preservar la acidez y la frescura tan característica del Viñedo Araucana.

Esto va a permitir vinos menos alcohólicos y más fluidos, sin perder esa textura que consiguen nuestros hollejos por la acción del frio viento del sur oeste, proveniente de las montañas. Ya comenzamos con los blancos, el Pinot Noir de la barda y el Merlot; todo en simultáneo. Pero todavía tenemos por delante dos semanas más de cosecha”.
NOA
Salta:
Desde hace más de 20 años el enólogo francés Thibaut Delmotte elabora los vinos en la bodega Colomé, uno de los máximos exponentes de los vinos de extrema altura del Alta Valle Calchaquí. Y si bien, en la parte del Alto Valle a 2300m, todavía no empezaron la cosecha, el hacedor se anima a describir lo que viene en materia de vinos.
“La cosecha se atrasó un poco este año, vamos a empezar recién el lunes con las primeras uvas tintas, o sea que estamos; comparando con el año pasado; entre 10 y 15 días atrasados, porque estamos teniendo un verano un poquito más lluvioso. Pero más que todo, con días nublados, y por eso la calidad no vio perjudicada. No tenemos enfermedad en viñedos, estás todos muy sanos. Realmente creo que será una buena cosecha en términos de sanidad y de cantidad de uva. Y el hecho de haber tenido más días nublados, hizo que tuviéramos días más fresco, lo que frenó un poco la madurez. Todo eso fue positivo, porque nos permitirá tener vinos más frescos y con una mejor acidez natural en la uva y una expresión más de fruta roja. Por eso, estimamos que acá en el Alto Valle vamos a tener una cosecha con mejor frescura y una mejor expresión de fruta roja, y no esos vinos con cuerpo que podemos tener una cosecha más calurosa. Los 2026 serán vinos elegantes, fresco y más apoyados en la fruta”.

Jujuy:
La Quebrada de Humahuaca además de ser Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por la UNESCO, es una nueva ruta del vino en el NOA, y se destaca por su paisaje imponente que aporta un carácter distintivo a sus vinos. Allí, Bodega El Bayeh es una de las referentes y, Daniel Manzur (winemaker y propietario) describe el paso de la vendimia 2026 para Infobae:
“En la Quebrada de Humahuaca en general, y en nuestras viñas en particular, la cosecha 2026 viene muy bien encaminada. Primero que nada, las heladas tardías no han sido tan severas como en añadas anteriores, y eso para nuestra zona es una variable absolutamente clave para tener buena producción y uvas con madurez homogénea. Estamos atravesando un verano relativamente más fresco que el 2025, con muy buena sanidad en el viñedo. Esto nos permite proyectar vinos de gran concentración, pero al mismo tiempo con muy buena acidez natural, algo que define el carácter de nuestros vinos de altura. Además, sumamos un año más de experiencia como viticultores en este contexto extremo. Seguimos aprendiendo a interpretar nuestra tierra, nuestro lugar de montaña y altura, entendiendo cada parcela, cada suelo y cada microclima. Eso también se traduce en decisiones más precisas y en vinos cada vez más fieles a su origen. Si el clima nos acompaña en lo que resta del ciclo, creemos que 2026 puede ser una cosecha de mucha precisión, identidad y equilibrio para la Quebrada”.

Otras regiones
Córdoba:
Gabriel Campana es el enólogo referente de la provincia y el único hacedor local que elabora vinos en todas las subregiones cordobesas, desde la tradicional de Colonia Caroya (Patente X), hasta la flamante Valle de Paravachasca, pasando por las emergentes Valle de Calamuchita (Estancia Las Cañitas) y Valle de Traslasierra (La Matilde).
Según él, “el año viene muy bien, con temperaturas que empezaron un poquito superiores, pero después se amoldaron a lo clásico, aunque con algo más de lluvias que de costumbre. A nivel producción, tendremos entre un 15 y un 25% más de uva, dependiendo de la zona. Al parecer va a ser un año muy bueno y vamos a lograr vinos bien fluidos, con mucha textura y una acidez natural muy interesante, que me parece fundamental para lograr buenos vinos. Así que estamos muy contentos por lo que viene”.
Buenos Aires:
A menos de una hora del obelisco, se encuentra el viñedo más cercano a la Ciudad de Buenos Aires; Finca Gamboa en Campana. Allí, el enólogo Gerardo Pereyra comenzó a elaborar vinos hace algunos años.
“Este año ha sido bastante parecido al 2024 y 2025, con temperaturas bastante elevadas y algunos días de insolación muy poderosa, con grados UV altísimos. Por eso, algunas variedades aceleraron un poco su metabolismo por lo que van a presentar algunas variantes. En ese sentido siempre el Pinot Noir se beneficia por el hecho que su periodo de madurez es un poco más corto, y sufre menos todos esos efectos climáticos. Y podemos lograr tener expresiones equilibradas y con mayor tipicidad. Por su parte, al Malbec lo estamos cosechando ahora, en una fecha bastante adelantada. Todo esto a causa de una marcha climática bastante extrema, que tuvo mucha lluvia previamente en el periodo primaveral y ha complicado la sanidad de las plantas. Seguida de una sequía con altísimos calores en lo que va del verano, en pleno ciclo de madurez. Y eso requiere de mucho cuidado y trabajo en la viña para cosechar en el mejor momento. SI bien no me gusta anticiparme, creo que los vinos 2026 de Campana serán similares a los del 2025, expresivos y con un carácter marcado por la madurez”.
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