
Año tras año, y más allá de la coyuntura, cada vez son más las parejas que aprovechan el 14 de febrero para brindar por su amor en la Argentina. Ya sea en casa o en una salida romántica, aprovechando las innumerables propuestas de menús de paso maridados con vinos y tragos, ideados para disfrutar de a dos en restaurantes y bares de todo el país.
Se puede decir que San Valentín es una celebración importada, pero con los años fue tomando fuerza y, más allá del costado comercial que tiñe la fecha, como también pasa con la Navidad, muchos prefieren aprovechar este día para reforzar sus sentimientos. Puede ser con un simple saludo, un pequeño regalo o una comida romántica o incluso una escapada.
Y si bien hay muchas alternativas para vivir un momento de seducción y alimentar el vínculo, en realidad es una cuestión más de imaginación y dedicación que de presupuesto. Porque es una oportunidad para privilegiar los gustos y deseos del otro en pos de vivir una experiencia seductora, en la que un pequeño gesto de complicidad se puede transformar en algo importante.
Y entre todas las alternativas posibles, brindar por el amor con vinos puede marcar la diferencia, en casa o en un restaurante. En primer lugar, hay que pensar en ese vino que al otro le gusta o le hará revivir buenos recuerdos, más que en el gusto personal de cada uno. Y si bien el tema del maridaje es importante, acá hay que privilegiar el festejo de a dos, y por eso todas las fichas hay que apostarlas a un solo vino, salvo cuando se trate de un menú de pasos en un restaurante. Por lo tanto, la elección de ese vino puede ser el primer gran paso para tener éxito en San Valentín.

En primer lugar, hay que dejar de lado los tintos corpulentos, porque esos suelen ser más pesados y concentrados y, además, tiñen dientes y lengua. Recordar que es necesario terminar la comida en perfectas condiciones para tener ganas de seguir celebrando. Por eso, lo mejor será elegir un vino fresco y liviano, para permitir que la sobremesa se alargue, más allá que también por la época del año sean los más indicados. El vino debe acompañar en silencio e ir aportando lo suyo, sin ser el protagonista principal de la velada; y lo mismo debe pasar con la comida.
En casa puede ser una preparación inusual y entretenida, pero también de estructura liviana. Hasta un delivery puede ser suficiente, siempre y cuando se proponga romper con la rutina. Claro que el maridaje es importante pero no se trata de un evento gastronómico sino de un momento de seducción. Es por ello que el Champagne es el vino ideal porque simboliza la celebración como ningún otro vino. Pero también por ser refrescante y tener estructura vivaz para acompañar muchos tipos de comida.
El espumoso en todas sus versiones es el más indicado, porque está asociado a la celebración de momentos especiales. Y aunque muchos no consideran las burbujas a la hora de comer, es uno de los mejores vinos para disfrutar en pareja, porque siempre se sirve bien fresco, y eso levanta el ánimo y despeja más el paladar.
En la mesa, mejor servido en copas de vino blanco para que se luzca más con la comida. El vino espumante es el único que puede acomodarse a casi cualquier plato, porque la frescura se potencia con las burbujas y entre ambas dan estructura, sin dejar de lado el equilibrio. Puede complementar muy bien tanto con pescados como con carnes blancas y rojas, pastas y ensaladas.

Los vinos blancos también pueden ser ideales, porque en Argentina suele hacer calor en San Valentín, y será necesario un vino que reviva el paladar con cada trago, pero no por contundente sino por refrescante. Pero si la preferencia del otro son los tintos, optar por los más livianos, frescos y de paladar fluido. Pero hay un vino que asoma como la mejor opción: el rosado. Una de las categorías que más ha crecido y evolucionado últimamente en la Argentina.
Para lograr el mejor brindis en pareja, también puede ser solo una copa de vino dulce al final de la comida.
El vino no es lo único en lo que hay que pensar a la hora de organizar el encuentro de San Valentín, sin embargo, es un detalle que puede ayudar mucho a que ese momento se vuelva inolvidable para ambos. Generalmente, las parejas se juntan para cenar, sabiendo que no será una comida más, porque San Valentín exige a todos los que lo celebren ir un paso más allá, y ser más detallistas. Ahí es donde el romanticismo se vuelve el factor que atraviesa toda la situación.
Alrededor de la gastronomía las opciones se multiplican y, si bien algunos prefieren quedarse en casa, muchas propuestas de salida pueden servir de disparador para generar un festejo casero. Pero para esta fecha, en restaurantes de todo el país hay menús especiales diseñados para compartir de a dos, siempre acompañados con vinos. Y por más que alguno no tome vino, hay que insistir porque la ocasión amerita un brindis, y lo más importante será tener en cuenta la situación.
Si se elige un tipo de cocina predeterminado, no hace falta ir con un vino específico, básicamente porque siempre es mejor compartir la decisión con el otro, sin que ello implique conocimiento alguno. Tratar de evitar las botellas chicas (187, 375 cc), porque el vino se comparte y siempre es mejor que sobre y no que falte.
Vinos ideales para San Valentín

- Espumosos: Los Nature y Brut Nature suelen ser los más finos y delicados. Al ser un gran productor de vinos espumantes, en este caso la oferta es muy amplia, y los precios están muy en sintonía con la calidad embotellada. Quizás hay que guiarse más por el tiempo sobre lías en segunda fermentación. Se puede ir por uno más frutado, algún Charmat lungo, por ejemplo. Pero si prefieren la madurez y la complejidad de las levaduras, elegir los de método tradicional con más de 30 meses sobre borras. Los espumosos rosé pueden ir un paso más allá por ser más originales y ostentar su aspecto (brillante y rosado) desde las copas.
- Rosados: Las variedades no importan tanto como sí el estilo, y eso es fácil de apreciar antes de abrir la botella. Porque al ser transparente deja ver la tonalidad de su color y cuánto más suave, más delicado será el vino. Obviamente, hay botellas que parecen objetos de lujo, de precios altos (hasta con tapón de vidrio), pero también hay algunas muy buenas alternativas y con tapa a rosca. Las variedades no importan tanto como sí el estilo, y eso es fácil de apreciar antes de abrir la botella. Porque al ser transparente deja ver la tonalidad de su color; y cuánto más suave, más delicado será el vino. Los rosé además son ideales para animarse a elaborar tragos con vino.
- Blancos: Recordar que están los aromáticos (Torrontés, Sauvignon Blanc, Gewurztraminer, etc.), que muchas veces remiten a notas florales; y los más austeros (Chardonnay, Semillon, Pinot Gris, etc.). Ambos pueden cumplir muy bien con el objetivo y lucirse con sushi, pescados y carnes blancas, o simplemente con una buena tabla de quesos.

- Tintos: Si el tinto es el preferido de la pareja, sin dudas el más seductor será el Pinot Noir, aunque cada vez hay más Malbec y hasta Cabernet Franc, de cuerpo liviano y ágil, capaces de acompañar una velada sin llamar la atención. Pero el Pinot Noir tiene algo que lo hace especial, por eso lo llaman “el rompe corazones”. Por un lado, es un vino original por su escasez, y además es el protagonista del vino más caro del mundo (Domaine de la Romanée-Conti, Borgoña, Francia). En la Argentina hay muy buenos exponentes, sobre todo en Patagonia y Valle de Uco. Los más destacados suelen ser equilibrados y frescos, con un carácter frutal muy sutil (cerezas) y suaves especias. Sus taninos suelen ser suaves e incipientes. Un vino delicado en aromas, sabores y texturas, que se puede disfrutar solo por copa o acompañando carnes y pastas de todo tipo. Evitar servirlo con algo dulce como chocolate porque romperá su armonía.
- Dulces: Si es un blanco dulce natural, será más liviano en todo sentido, pero si se trata de un vino de cosecha tardía, el dulzor será más intenso y bien equilibrado por la acidez. Y si es un fortificado tinto, tipo Porto, la sensación será más envolvente y madura. Los primeros pueden destacarse con bocados dulces a base de frutas y todo tipo de pastelería, mientras que el Porto es ideal para acompañar con un buen chocolate amargo.
14 vinos para un brindis muy romántico

- Alta Yari Gran Torrontés
Alta Yari, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary $42.000
Cada vez hay más Torrontés que se animan a desafiar los grandes vinos blancos sobre la base de variedades más tradicionales como Chardonnay y Semillón. Este es un blanco de aromas frescos y florales. Paladar tenso y franco, obviamente expresivo y jabonoso, pero delicado. También se perciben frutas blancas, hierbas y muy leves dejos maduros. Con pocas cosechas en el mercado, se ha consagrado como uno de los grandes exponentes del varietal.
- As Bravas Garnacha
Aleanna, Mendoza, Maipú, Lunlunta $96.000
El enamoramiento de Ale Vigil con la Garnacha lo ha llevado a elaborar ese vino en las Sierras de Gredos, en España, siempre junto a Adrianna Catena. Una variedad con mucha historia y una consistencia más liviana en su paso por boca, más del lado de la Criolla y del Pinot Noir que del Malbec y el Cabernet Franc. Sin embargo, la apuesta es fuerte, por vinos tomables con equilibrio y sabores complejos de la madurez. De aspecto pálido rojo rubí y aromas muy expresivos. Paladar fluido, con cierto agarre y dejos lácticos (dulce de leche) de la crianza; también algo de membrillo. Es franco y mordiente, con las texturas como protagonistas, pero cálido en su mensaje.
- Baron B Cuvée Millésimée Brut Rosé
Baron B, Mendoza, Valle de Uco $44.000
Blend Pinot Noir y Chardonnay, con toque de Malbec para lograr esa tonalidad única y reconocible en las copas. Con uvas cosechadas cada vez más precisas para lograr una tensión delicada que perdure más tiempo en la botella. Elaborado por el método tradicional y con más de 36 meses sobre lías, lo que le aporta un carácter complejo a su final de boca persistente.

- Chiavarino Parente Ícono Chardonnay
Bodega Chiavarino Parente, Mendoza $70.000
Esta flamante bodega solo elabora vinos elegantes con el carácter del lugar, inspirados en grandes vinos del Viejo Mundo. Eso explica los aromas equilibrados, con buena tensión y untuosidad en este Chardonnay. Con notas de levaduras y dejos de oxidación bien llevados por una acidez tensa que resalta sus texturas incipientes. De trago delicado y con buen potencial.
- Domaine Nico La Savante Pinot Noir
Domaine Nico, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary $59.000
El doctor Roy Urvieta continúa aprendiendo sobre Pinot Noir (más allá de otras variedades), y lo demuestra en este emprendimiento enfocado 100% en dicha variedad. En esta cosecha, La Savante (1450 m) se muestra más apoyado en las texturas. Con notas de frutas maduras, cerezas y especias. La frescura está muy bien integrada, y solo falta que la crianza le aporte complejidad con el paso del tiempo.
- Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones Sauvignon Blanc
Escorihuela Gascón, Mendoza, Valle de Uco, El Cepillo $37.000
El enólogo Matías Ciciani Soler siempre busca mantener el carácter primario de la uva en un alto nivel de calidad, sobre todo en esta finca. Aquí vuelve a lograr un blanco expresivo y equilibrado, con dejos herbales típicos. Voluptuoso y vivaz, de trago amplio y refrescante, con un delicado final que recuerda a frutas cítricas.

- Humberto Canale Rosé Noir
Humberto Canale, Río Negro, Alto Valle de Río Negro $23.000
El enólogo Horacio Bibiloni se luce con este flamante rosado patagónico, no solo por ser de Pinot Noir, sino por su impronta refrescante ya desde sus aromas. También es mordiente y vivaz, y su final resulta sumamente refrescante. Bien logrado, pensado para disfrutar por copa o en la mesa acompañando una rica trucha a la plancha.
- Lagarde Extra Brut
Lagarde, Mendoza $40.000
Pocos saben que Lagarde elabora espumosos desde siempre y con un estilo propio. En este caso, se trata de un blend de Chardonnay y Pinot Noir de aromas equilibrados y paladar amplio. Fresco y con las burbujas persistentes que resaltan su carácter más clásico, en el que se sienten más las notas de levaduras que de frutas maduras. Como siempre, muy bien logrado en su estilo.
- Lorca Poético White Blend
Foster Lorca, Mendoza, Valle de Uco $17.000
Blend de Viognier (50%), Chardonnay (30%) y Sauvignon Blanc (20%), de aromas intensos a frutas blancas ácidas, con leves dejos herbales. En su paladar franco se perciben, además, hierbas secas. Con cierta fuerza y un trago mordiente en el final de boca que equilibra su potencia.

- Nieto Senetiner Brut Nature
Nieto Senetiner, Mendoza, Valle de Uco $17.000
Pocos saben o recuerdan que este espumoso nació en 1995, y sigue siendo elaborado por el mismo enólogo que lo creó, Roberto González. Un método Charmat pensado más desde el vino. Por eso fue pionero en ese aspecto asalmonado (hoy tan de moda). Actualmente se hace con uvas Pinot Noir (principalmente) del Valle de Uco, y mantiene esos aromas de frutas rojas y un paladar envolvente, resulta fresco y con burbujas equilibradas.
- Nude
Kaiken, Mendoza, Las Heras, Valle de Canota $36.000
No solo se trata de una propuesta atractiva y elegante por fuera, con marca atrevida, sino también de un vino rosado con atributos. De aspecto rosa suave y brillante, con un carácter perfumado tanto en sus aromas como en sus sabores. De paladar franco, con buen cuerpo, algo goloso en su mensaje frutado, pero con buena frescura y trago persistente. Se trata de un blend muy poco visto (Grenache con toque de Cabernet Sauvignon), proveniente de uno de los lugares que más está dando que hablar: el Valle de Canota.

- Otronia 45° Rugientes Rosé
Otronia, Chubut, Sarmiento $47.000
Rosado elaborado 100% con uvas Pinot Noir orgánico, de parcelas seleccionadas con suelos arenosos-arcillosos para resaltar la frescura, la fruta y la complejidad. Concebido desde la viña por el enólogo Juan Pablo Murgia, de aspecto tenue y brillante, con botella elegante. Resulta más tenso que la cosecha anterior, también fresco y austero en su carácter de frutas rojas. Un rosado para lucirse.
- Pulenta Estate Pinot Noir
Pulenta Estate, Mendoza, Valle de Uco $33.000
Elaborado con uvas propias del Valle de Uco, y en un estilo que caracteriza tanto al varietal como al a bodega. Es delicado y expresivo, con buena tipicidad en su perfil frutal, peor además con notas terrosas y especiadas que le aportan matices a su trago. De final fresco y largo, con texturas suaves que prolongan su mensaje en boca.
- Rara Avis Patagonia Pinot Noir
Bodega Malma, Neuquén, San Patricio del Chañar $68.000
Rara Avis es una expresión latina que define a un individuo poco común, cuyas cualidades lo hacen único en su especie. Esa es la intención de la bodega con Pinot Noir que refleja el terruño patagónico. De aspecto brillante y poco intenso, sus aromas son delicados, frutados con toques maduros. En boca aparecen las frutas de baya y las especias delicadas, resaltadas por sus taninos incipientes.
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