
La Generación Z, conformada por aquellos nacidos entre 1997 y 2012, está asumiendo un papel cada vez más relevante en la economía global. En los países desarrollados, al menos 250 millones de personas pertenecen a este grupo, y cerca de la mitad ya forma parte del mercado laboral. En Estados Unidos, la cantidad de trabajadores de esta generación a tiempo completo está a punto de superar a los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964), quienes se encuentran en proceso de jubilación. Debido a esto, el medio The Economist trató las tendencias sociales actuales con perspectivas expertas.
Más allá de su ascenso en el mundo laboral, la Generación Z fue objeto de análisis debido a su alto nivel de ansiedad. Jonathan Haidt, psicólogo social de la Universidad de Nueva York, sostiene en su libro The Anxious Generation que esta generación se caracteriza por un estado de preocupación constante, derivado en gran medida del impacto de los teléfonos inteligentes y las redes sociales en su desarrollo.
En comparación con generaciones anteriores, los jóvenes actuales tienden a establecer menos relaciones de pareja, muestran mayores índices de depresión y son más propensos a cuestionar su identidad de género. Además, redujeron su consumo de alcohol, postergaron el inicio de su vida sexual y socializan menos en persona. Según datos oficiales, los estadounidenses de entre 15 y 24 años pasan en promedio solo 38 minutos al día interactuando cara a cara, una cifra significativamente inferior a la de principios del siglo XXI.

Enfoque pragmático en educación y relación laboral
A diferencia de generaciones anteriores, la Generación Z optó por un enfoque práctico en su educación. En Estados Unidos y el Reino Unido, la demanda por carreras en humanidades disminuyó significativamente, mientras que disciplinas como economía e ingeniería ganaron popularidad. De manera similar, las certificaciones técnicas y vocacionales vieron un incremento en matrículas, lo cual refleja una inclinación hacia estudios con mayores oportunidades laborales y mejor remuneración.
Esta elección estratégica responde en parte, a un mercado laboral favorable para los jóvenes. La baja tasa de desempleo juvenil y el crecimiento sostenido de los salarios permitieron que los Z ingresen a un entorno económico más estable que el que enfrentaron los millennials tras la crisis financiera de 2008. La facilidad para cambiar de empleo si las condiciones no son satisfactorias reforzó una mentalidad menos apegada a exigencias tradicionales.
Mínimo esfuerzo necesario en entornos laborales
La relación de la Generación Z con el trabajo se aleja del paradigma de sacrificio y compromiso que caracterizó a los millennials. Mientras que estos últimos vieron el empleo como un privilegio y adoptaron actitudes sumisas ante sus superiores, los Z crecieron con la percepción de que un trabajo es un derecho, y cambió sus dinámicas dentro de las empresas.
En los últimos años, surgieron tendencias como el quiet quitting, en la que los empleados cumplen solo con lo mínimo necesario para no ser despedidos, o el bare minimum Monday, que sugiere iniciar la semana laboral con el menor esfuerzo posible. Estas actitudes contrastan con ideas de la anterior generación como la girlboss millennial, donde la mujer buscaba desafiar la estructura corporativa con ambición y liderazgo.
Los datos respaldan este cambio de mentalidad. Un informe oficial publicado en 2022 resaltó que, los jóvenes de entre 15 y 24 años en Estados Unidos dedicaron un 25% menos de tiempo a actividades laborales en comparación con 2007. Además, un estudio del Fondo Monetario Internacional indica que los trabajadores más jóvenes ahora buscan trabajar menos horas que sus colegas de mayor edad. Jean Twenge, psicóloga de la Universidad Estatal de San Diego, señala que la proporción de adolescentes de 17 y 18 años que consideran el empleo como un aspecto central en sus vidas disminuyó drásticamente.

Ingresos en ascenso y mayor poder adquisitivo
El distanciamiento de la Generación Z respecto de la cultura laboral tradicional no impidió que sus ingresos crezcan a un ritmo sin precedentes. También en Estados Unidos, los trabajadores de 16 a 24 años vieron un aumento salarial del 13% anual, más del doble del incremento registrado al grupo de 25 a 54 años. Mientras que en el Reino Unido, los jóvenes de 18 a 21 años experimentaron un alza del 15% en sus salarios.
Este incremento elevó el poder adquisitivo de la generación a niveles históricos. Por ejemplo, un hogar encabezado por un joven de 25 años en Estados Unidos, percibe ingresos anuales superiores a los USD 40.000, un 50% más de lo que ganaban los baby boomers a la misma edad. Asimismo, en lugares como Croacia y Eslovenia, los Z ya alcanzan el mismo promedio de ingresos que la población general.
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