Anticoncepción, información y consulta médica, un debate que se redefine: “La discusión ya no enfrenta a las redes sociales con el consultorio”

Instagram y TikTok dominan la búsqueda sobre métodos anticonceptivos, aunque los profesionales de la salud conservan la mayor confianza a la hora de tomar decisiones sobre la salud sexual y reproductiva. Qué revela una investigación de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA)

Un teléfono celular que muestra TikTok, un estetoscopio, un empaque de pastillas y un preservativo sobre una mesa de madera.
Las plataformas digitales pueden ser el primer punto de contacto con la información, antes de una consulta sobre métodos anticonceptivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una escena actual que parece creíble para la mayoría: una duda sobre anticoncepción se sustenta con una búsqueda rápida en el celular y, después, se discierne en la consulta médica. Pero una encuesta nacional de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA) complejiza y ofrece matices a esta idea. El 71,7% de los profesionales cree que sus pacientes recurren con frecuencia a las redes sociales antes de atenderse, pero solo el 33,1% de las mujeres dice usarlas para buscar información. Cuando llega la elección de un método, el consultorio conserva la centralidad: el 97% identifica a los profesionales como fuente preferida de orientación.

El contraste no describe una desconexión entre la vida digital y las decisiones de salud. Más bien señala que una cosa es encontrarse con un video, una recomendación o una experiencia ajena en Instagram o TikTok que cargan la mochila de información diversa; y otra distinta es decidir qué método usar. Entre ambas instancias aparece la idea del rol del profesional como autoridad médica e idónea para acompañar las decisiones trascendentes en salud sexual y reproductiva en este caso.

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Mujer sentada en una sala de espera con un teléfono móvil y una carpeta médica, frente a la puerta de un consultorio de ginecología.
La orientación profesional permite revisar dudas, antecedentes de salud y alternativas disponibles para cada persona. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo reunió las respuestas de 314 profesionales dedicados a la salud sexual y reproductiva y de 2.055 mujeres de entre 15 y 50 años de todo el país. Los cuestionarios se realizaron en 2025: los especialistas respondieron un formulario autoadministrado y las mujeres participaron de una encuesta telefónica de alcance nacional.

En diálogo con Infobae, Lorena Bozza, médica tocoginecóloga y presidenta de AMAdA, explicó: “Los profesionales vemos que una parte cada vez mayor de la consulta consiste en interpretar, contextualizar y despejar información que la paciente ya trajo consigo. Pero eso no significa que las redes hayan reemplazado al profesional en la decisión final”.

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Los médicos perciben más búsquedas en redes que las que declaran las mujeres

Para buena parte de los profesionales, las redes ya forman parte del antes de la consulta. Entre los 314 encuestados, el 71,7% consideró frecuente o muy frecuente que sus pacientes busquen información sobre anticoncepción en plataformas digitales. Esa impresión es más marcada entre las jóvenes: el 67,5% identificó ese hábito en el grupo de 20 a 29 años y el 61,5% entre adolescentes de 15 a 19.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El 72% de los especialistas encuestados considera frecuente o muy frecuente que las pacientes busquen información sobre anticoncepción en redes y plataformas digitales antes de la consulta, sobre todo entre adolescentes y mujeres de 20 a 29 años. (AMAdA)

La respuesta de las usuarias dibuja otro panorama. El 66,9% de las mujeres afirmó que no utiliza redes sociales para informarse sobre métodos anticonceptivos, mientras que el 33,1% respondió que sí. La diferencia abre una pregunta sobre la visibilidad que tienen los contenidos digitales dentro del consultorio: aunque lleguen menos mujeres de las que los médicos suponen con información de redes, esos casos pueden quedar especialmente presentes en la experiencia profesional.

El hallazgo central del estudio está allí: la presencia de las plataformas en la conversación no equivale, necesariamente, a que se hayan vuelto decisivas. Para AMAdA, los especialistas podrían estar sobreestimando su peso en la toma de decisiones, aun cuando adviertan con frecuencia dudas originadas en publicaciones, videos o mensajes que las pacientes acercan a la consulta.

Dos mujeres jóvenes sentadas a una mesa de madera en una cafetería miran sus teléfonos celulares con tazas de café enfrente.
Aunque las redes sociales pueden impulsar dudas sobre anticoncepción, el 97% de las mujeres encuestadas identificó a los médicos como su fuente preferida de orientación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El relevamiento también exige algunas precauciones de lectura. Las adolescentes representaron el 6,3% de la muestra de mujeres, pese a que integran uno de los grupos con mayor consumo digital. La modalidad telefónica podría haber dejado afuera a personas con menor acceso a tecnologías, una situación que puede incidir en los resultados.

Instagram y TikTok ganan visibilidad, aunque no definen por sí solas la elección

La mirada de los especialistas ubica a dos redes sociales al frente del consumo de contenidos sobre anticoncepción. El 80% señaló a Instagram y el 72% a TikTok como las plataformas más utilizadas. Después aparecen Google o herramientas de inteligencia artificial, con 44%; YouTube, con 15%; y WhatsApp, con 13%.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Para los 314 profesionales encuestados, Instagram y TikTok son las plataformas más utilizadas por las mujeres para informarse sobre anticoncepción, seguidas por Google o herramientas de inteligencia artificial. (AMAdA)

Los valores reflejan lo que perciben quienes atienden consultas, no un registro directo del uso de las mujeres. Entre las encuestadas, Instagram fue la red más mencionada por quienes dijeron buscar contenidos sobre anticoncepción y salud sexual, con el 26,18% del total. TikTok reunió el 17,57% y Facebook, el 8,95%. Como la respuesta permitía seleccionar más de una opción, los porcentajes no deben sumarse entre sí.

La diferencia importa porque separa dos instancias que a menudo se mezclan. Las redes pueden disparar una inquietud, acercar el nombre de un método o poner en circulación una experiencia. Sin embargo, ver contenido sobre anticoncepción no necesariamente deriva en una decisión, y menos aún en una elección adecuada para todas las personas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El informe de AMAdA por el Día Mundial de la Anticoncepción vinculó el uso del preservativo con la prevención de embarazos e infecciones de transmisión sexual ante el aumento de casos de sífilis en la Argentina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La disponibilidad inmediata de contenidos sobre sexualidad tampoco garantiza que esa información se traduzca en prácticas de cuidado. Bozza advirtió que “las generaciones jóvenes tienen acceso permanente a materiales sobre prevención, aunque eso no siempre se refleja en el uso sostenido del preservativo”.

Esa distancia entre visibilidad y decisión también aparece en la forma en que se evalúan los contenidos. El 20,49% consideró que toda la información disponible en redes sobre salud sexual y reproductiva es de buena calidad y el 34,99% opinó que la mayor parte lo es. Sin embargo, el 37,57% respondió que no sabía cómo calificarla, mientras que el 6,96% sostuvo que predominan los contenidos de mala calidad.

Una farmacéutica en bata blanca junto a una computadora y una mujer con abrigo café que observa un teléfono ante un mostrador.
Una experiencia individual puede orientar una consulta, pero la indicación de un método requiere una evaluación clínica según edad, antecedentes y condiciones de salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Silvia Ciarmatori, expresidenta de AMAdA, advirtió que la lógica de la viralización suele favorecer los relatos con mayor capacidad de generar reacción. “Los videos que se viralizan en redes sociales no son los que informan sobre los beneficios de los métodos anticonceptivos, sino aquellos que hablan de malas experiencias personales o efectos adversos”, señaló.

Una experiencia individual puede ser el inicio de una pregunta válida, pero no reemplaza una evaluación clínica. Edad, antecedentes personales y familiares, condiciones de salud, expectativas sobre el método y posibilidad de sostenerlo son algunas de las variables que pueden modificar una indicación.

Más del 95% consultó a profesionales y el 91% valoró bien la información recibida

Del otro lado de la pantalla, los datos muestran que el contacto con profesionales de salud sigue siendo extendido. El 95,3% de las 2.055 mujeres consultadas señaló que había realizado una consulta sobre anticoncepción. Entre quienes recibieron información, el 41,7% la calificó como muy buena y el 49,1% como buena. En conjunto, el 91% hizo una valoración positiva.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El 95,3% de las mujeres relevadas consultó a profesionales de la salud por anticoncepción y el 91% calificó la información recibida como buena o muy buena. (AMAdA)

La confianza también aparece al comparar fuentes de información. El 97% mencionó a los profesionales como opción preferida para orientarse sobre anticoncepción. Google o las herramientas de inteligencia artificial fueron señalados por el 10% y las redes sociales, por el 9%. Como las participantes podían elegir más de una respuesta, las preferencias pueden coexistir.

Para Daniela Faranna, ginecóloga del Hospital Santojanni y vicepresidenta de AMAdA, el punto no pasa solo por recomendar una opción. “La anticoncepción no es solo elegir un método, es un acto médico. Requiere una consulta con historia clínica, donde identificamos factores de riesgo, hacemos un asesoramiento integral y después damos seguimiento”, sostuvo.

Anticonceptivo (freepik)
La encuesta de AMAdA relevó a 314 especialistas en salud sexual y reproductiva y a 2.055 mujeres de 15 a 50 años de todo el país durante 2025. (Freepik)

En esa conversación pueden entrar métodos hormonales, dispositivos intrauterinos, implantes, anticoncepción de emergencia y preservativos, entre otras alternativas. La elección requiere considerar eficacia, modo de uso, acceso, posibles efectos adversos y preferencias personales. También exige incorporar una distinción relevante: el preservativo, además de prevenir embarazos, protege frente a infecciones de transmisión sexual.

Tener información no siempre se traduce en cuidado

El aumento de las infecciones de transmisión sexual plantea una tensión que los resultados del estudio ayudan a dimensionar: incluso entre mujeres que accedieron a una consulta profesional, el conocimiento disponible no siempre se convierte en una conducta preventiva sostenida.

Primer plano de doctora con bata blanca y estetoscopio explicando el aparato reproductor femenino con un modelo anatómico a una paciente sentada frente a ella.
En las consultas, muchas mujeres expresan temor a que la otra persona pierda el interés o no vuelva a contactarlas si plantean el uso del preservativo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En la Argentina, las infecciones de transmisión sexual continúan aumentando. Sin embargo, explicar este fenómeno únicamente por falta de información o por dificultades económicas resulta insuficiente. Estamos frente a una transformación profunda de la sexualidad, de los vínculos y de la percepción del riesgo”, afirmó Bozza.

La especialista señaló que, en la consulta, muchas mujeres expresan temor a que la otra persona pierda el interés o no vuelva a contactarlas si plantean el uso del preservativo. En esos casos, la decisión queda atravesada por la necesidad de aceptación, el miedo al rechazo y relaciones de poder desiguales. “Saber que el preservativo protege no significa necesariamente sentirse en condiciones de pedirlo”, resumió.

Un teléfono inteligente sobre una mesa clara junto a un estetoscopio y una pequeña caja de preservativos.
Redes sociales, buscadores y herramientas digitales forman parte de un recorrido que muchas veces continúa en el consultorio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desafío tampoco se limita a los más jóvenes. Bozza mencionó a quienes retoman vínculos afectivos o sexuales después de una separación o tras décadas de una pareja estable, sin haber incorporado el preservativo como una práctica habitual. En esos casos puede pesar la confianza en la otra persona, una baja percepción de riesgo, el estigma y dificultades para conversar sobre infecciones de transmisión sexual.

Frente a ese escenario, la especialista planteó que las campañas no deberían limitarse a repetir la indicación de usar preservativo. Propuso vincular la prevención con el autocuidado, el placer, el consentimiento y la posibilidad de conversar sobre los límites y las decisiones dentro de cada vínculo. “Cuidarse no debería interpretarse como desconfianza ni como una barrera para el placer: es una manera de ejercer la autonomía y cuidar tanto la propia salud como la de las demás personas”, sostuvo.

La discusión ya no enfrenta a las redes con el consultorio

Los resultados no invitan a descartar las plataformas digitales ni a convertirlas en un sustituto de la consulta. El desafío que plantea el estudio es otro: que la información disponible en redes sociales y online sea identificable, comprensible y esté respaldada por fuentes confiables, mientras que la decisión conserve un espacio de evaluación personalizada.

Daniela Blanco presenta un revelador estudio sobre las fuentes de información en salud sexual y reproductiva. Descubre si los jóvenes confían más en las redes sociales o en la consulta médica profesional para tomar decisiones sobre anticoncepción.

Para las sociedades científicas y los profesionales, las redes aparecen así como un territorio donde intervenir con contenido basado en evidencia, conocimiento médico y seguridad. Y para muchas usuarias/pacientes puede ser el primer paso de una búsqueda y de acceso a la información. “La consulta médica, en cambio, sigue siendo el lugar donde esa inquietud puede transformarse en una decisión informada”, remató la doctora Bozza.

Una efeméride que suma peso

El Día Mundial de la Anticoncepción, que se conmemora cada 26 de septiembre con el apoyo de agencias de la ONU como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), encuentra a la Argentina ante un aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

(Imagen Ilustrativa Infobae)
En la Argentina, el Boletín Epidemiológico Nacional registró más de 46.000 casos de sífilis en 2025, un 75% más que en 2022. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Boletín Epidemiológico Nacional registró más de 46.000 casos de sífilis en 2025, un 75% más que en 2022. En el plano global, la OMS estima que más de un millón de personas de entre 15 y 49 años contrae cada día una ITS curable. Aun así, el uso sistemático del preservativo alcanza apenas al 14% de la población sexualmente activa en el país.

“En el consultorio advertimos un cambio de época vinculado con el abandono del preservativo. Son conductas de riesgo que no siempre responden a la falta de información y que tampoco encuentran suficiente correlato en las redes sociales. Atraviesan distintas franjas etarias, no solo a los más jóvenes”, señaló María Elisa Moltoni, médica ginecóloga del Hospital Británico de Buenos Aires y ex presidenta de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA).

Las redes sociales se consolidaron como una vía de acceso a contenidos sobre sexualidad y anticoncepción, aunque la consulta profesional conserva un lugar central al momento de elegir y sostener un método.

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