
Con la llegada de la primavera, nuestro entorno se transforma y empiezan a percibirse cambios que renuevan el ánimo y la rutina cotidiana. Entre ellos, se destacan:
- Los días se vuelven más largos y luminosos, con más horas de luz.
- Aumenta la temperatura y el clima resulta más agradable.
- La naturaleza vuelve a florecer y aparecen paisajes más coloridos.
- Pasamos más tiempo al aire libre y suelen modificarse ciertas rutinas.
- Todos estos cambios también pueden alterar el reloj biológico y generar un desfasaje parecido al jet lag.
Para algunos, esta época es sinónimo de energía y bienestar, mientras que otros comienzan a sentirse:
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- Cansados.
- Somnolientos.
- Irritables o con dificultad para concentrarse.
- Con fatiga.
- Con irascibilidad.
- Con desgano físico y mental.
- Desmotivados.
Es lo que habitualmente conocemos como astenia primaveral.

La palabra astenia significa, básicamente, sensación de falta de energía o debilidad, y generalmente estos síntomas aparecen coincidiendo con el cambio de estación.
Es importante aclarar que no es una enfermedad, sino un trastorno o una entidad clínica que ocurre ante el cambio de estación, ya que el organismo debe adaptarse a estas modificaciones. Y el responsable es el hipotálamo, estructura nerviosa que forma parte del sistema límbico, que responde de manera muy sensible a estas variaciones, haciendo que la adaptación no sea rápida.
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En esta época, la cantidad de luz que recibimos a lo largo del día participa en la regulación de nuestro ritmo circadiano, es decir, ese “reloj interno” que interviene en el sueño, la vigilia, el estado de alerta y numerosas funciones hormonales.
El organismo debe adaptarse a estas modificaciones. El 50 % de la población mundial padece este cuadro, y esas personas pueden experimentar durante un período breve, de alrededor de 15 días:
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- cansancio o sensación de menor energía;
- somnolencia durante el día;
- dificultad para levantarse por la mañana;
- menor capacidad de concentración;
- irritabilidad o cambios del estado de ánimo;
- sensación de desgano;
- alteraciones leves del sueño.
Y es común escuchar: “Llegó la primavera y estoy agotada”, pero parte de ese cansancio puede estar relacionado con la luminosidad y con la alteración en la secreción de hormonas:
- Melatonina: hormona del sueño.
- Serotonina: controla el estado de ánimo.
- Endorfinas: hormonas del bienestar y el placer.
Pero es importante no atribuir automáticamente todo el cansancio al cambio de estación.

Las recomendaciones para la astenia primaveral
Mantener horarios regulares para dormir y despertarnos, realizar actividad física, exponernos a la luz natural durante el día, alimentarnos en forma equilibrada, mantener una adecuada hidratación y una dieta liviana, hacer ejercicios como andar en bicicleta y evitar el exceso de alcohol y estimulantes puede facilitar la adaptación.
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No existen “vitaminas para la astenia primaveral” que deban indicarse de manera general. Los suplementos solo deberían utilizarse cuando existe una necesidad concreta y, de ser necesario, bajo indicación profesional.
El cansancio no siempre es consecuencia de la primavera. Y es ahí cuando se debe consultar.

Si es intenso, persiste durante varias semanas, excede los 15 días, interfiere con las actividades cotidianas o se acompaña de pérdida de peso inexplicable, fiebre, falta de aire, palpitaciones, tristeza persistente u otros síntomas, es el momento de realizar una consulta.
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Se debe considerar que la anemia, la diabetes o las alteraciones tiroideas pueden manifestarse inicialmente como cansancio, por lo que se considera importante realizar diagnósticos diferenciales.
Es importante recordar que la llegada de la primavera exige una pequeña adaptación de nuestro reloj biológico.
Podemos sentir ese cambio, pero no deberíamos naturalizar un cansancio intenso o persistente atribuyéndolo simplemente a la estación. Se reitera que se pueden considerar otras patologías, como las antes mencionadas, y también recordar que en esta época del año ya llevamos transcurrido el 75 % del año.
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Escuchar al cuerpo también es una forma de cuidar nuestra salud.
* Dra. Stella Maris Cuevas, MN 81701, médica otorrinolaringóloga, experta en olfato y alergista, expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA).
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