
Existen quienes afirman ser especialmente propensos a las picaduras de mosquitos y otros que aseguran no verse afectados por estos insectos. Esta situación refleja la diversidad de respuestas que presentan las personas ante las picaduras, ya sea experimentando reacciones evidentes en la piel o no mostrando signos visibles.
“Aproximadamente el 85 por ciento de lo que te hace más deseable o menos deseable (para los mosquitos) está integrado en tu ADN”, indicó Timothy C. Winegard, profesor de historia en la Universidad de Colorado Mesa y autor del libro El mosquito: una historia humana de nuestro depredador más mortífero,publicado por la Librería Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
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Por su parte, el biólogo Rubén Bueno explicó que los mosquitos no eligen a sus víctimas por una sangre “más dulce”, sino por los compuestos químicos que emite cada persona, una diferencia que cobra más peso en un verano español con más picaduras, la presencia del mosquito tigre y el riesgo de enfermedades como dengue o fiebre del Nilo.
El especialista advirtió en La Vanguardia que el problema ya no se limita a la molestia de la picadura: la expansión de nuevos vectores en España y Europa ha modificado el escenario sanitario.
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El experto situó además una consecuencia concreta para los viajes internacionales. Si una persona se infecta en una zona endémica y regresa a España con el virus, aquí existen vectores competentes, como el mosquito tigre, capaces de transmitirlo de forma local.
Bueno es doctor en Entomología por la Universidad de València. Allí centró su tesis en el impacto sanitario de los mosquitos en la zona del Levante, España, una región que, según explicó al medio, estuvo muy afectada en el pasado por enfermedades vinculadas a estos insectos.
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“La malaria se eliminó, pero con el cambio climático y la globalización han aparecido nuevos retos, como el dengue o la fiebre del Nilo, ligados a la expansión de nuevos vectores”, dijo.
Por qué algunas personas reciben más picaduras

Según Bueno, se debe a una distinción básica: no siempre quien cree que no fue picado realmente se salvó del insecto. Hay personas que apenas desarrollan reacción visible y por eso no perciben la picadura.
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Más allá de esa diferencia, el entomólogo indicó que cada individuo emite una combinación particular de estímulos físicos y químicos que los mosquitos detectan. Entre ellos figuran el CO2 expulsado al respirar y sustancias liberadas por la piel y el sudor, como el ácido láctico o el octenol.
En función del tipo y la cantidad de esos atrayentes, algunas personas generan una “pluma de olor” más atractiva. Por eso, sostuvo el especialista, la idea de que los mosquitos eligen por el grupo sanguíneo o por una sangre “dulce” es un mito: lo que perciben son los compuestos químicos presentes en la superficie corporal, aunque ciertos grupos sanguíneos puedan asociarse con patrones distintos de emisión de esos compuestos.
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En un estudio de 2019 publicado en el American Journal of Entomology, los investigadores ofrecieron a los mosquitos diferentes comederos que contenían los cuatro tipos de sangre y descubrieron que los insectos eligieron el comedero de sangre tipo O más que cualquier otro.
Las picaduras de chinches versus las de mosquito

Bueno también diferenció las marcas que dejan distintos insectos, aunque aclaró que la reacción depende tanto de la especie como de la respuesta inmunológica de cada persona. En el caso de las chinches de la cama, el patrón más característico es la presencia de varias picaduras muy próximas entre sí, a menudo en forma de hilera, porque el insecto avanza por la piel mientras se alimenta.
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Con los mosquitos, en cambio, suele aparecer una picadura más aislada, con hinchazón y picor. También cambia el momento en que ocurre: las chinches pican casi exclusivamente de noche, mientras dormimos, y la reacción alérgica suele notarse por la mañana; algunos mosquitos como el tigre pican de día y al aire libre, mientras el mosquito común suele hacerlo por la noche y puede entrar en las viviendas.
La mayoría de las picaduras, si no hay transmisión de enfermedades, remiten en pocas horas. El especialista recomendó lavar la zona con agua y jabón, aplicar una pomada indicada por el farmacéutico para bajar la inflamación y no rascarse, porque eso puede agravar la lesión y favorecer una infección secundaria.
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La consulta médica, precisó, se vuelve necesaria si la reacción alérgica es muy intensa, si la lesión se complica, se extiende o muestra signos de infección, o si aparecen síntomas sistémicos como fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor articular o malestar general.
El control del agua estancada y los repelentes son las medidas más eficaces

Para reducir el riesgo de picaduras, Bueno planteó una estrategia de gestión integral que empieza por dificultar la cría de mosquitos cerca de las viviendas. Estos insectos se reproducen en pequeñas acumulaciones de agua estancada, por lo que el control de esos focos resulta decisivo tanto en espacios públicos como privados.
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En el ámbito municipal, sostuvo, los ayuntamientos deben vigilar esas aguas para reducir la cantidad de adultos que emergen y pican. En las casas, patios, jardines o terrazas, la población puede intervenir al eliminar recipientes mínimos: desde el plato de una maceta hasta el bebedero de un animal, donde pueden criar decenas de larvas.
A esa prevención ambiental se suma la autoprotección. El biólogo recomendó usar repelentes aprobados y testados por el Ministerio de Sanidad, siempre de acuerdo con las instrucciones del etiquetado y con la frecuencia de reaplicación indicada por el fabricante.
En los viajes a países tropicales, la protección cobra una dimensión adicional. El especialista señaló a la publicación que, si tras el regreso aparecen síntomas como fiebre, dolor de cabeza o dolor articular, conviene acudir al sistema de salud cuanto antes para activar los protocolos de bloqueo entomológico y reducir el riesgo de brotes autóctonos.
Qué hacer para evitar las picaduras de mosquitos

- Evitar áreas en donde haya mosquitos.
- Colocar mosquiteros rígidos, ya sea de metal o plástico, en puertas y ventanas, asegurándose de que se encuentran intactos.
- Proteger la cuna o cochecito del bebé con redecillas protectoras para mosquitos cuando permanezca en exteriores.
- Vestirse con zapatos cerrados, sombreros y ropa clara, cubriendo tanto los brazos como las piernas.
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