
MARTES, 22 de abril de 2025 (HealthDay News) -- Los bebés y los niños pequeños podrían estar expuestos a sustancias químicas nocivas mientras duermen, debido a los compuestos encontrados en sus colchones, señalan dos estudios recientes.
Las muestras de aire tomadas de 25 habitaciones de niños revelaron niveles elevados de más de dos docenas de ftalatos, retardantes de llama y otras sustancias químicas potencialmente peligrosas, según uno de los estudios.
Los niveles más altos de estas sustancias químicas estaban alrededor de las camas de los niños, que tenían entre 6 meses y 4 años de edad, informaron los investigadores en la revista Environmental Science and Technology Letters.
En un segundo estudio, los investigadores analizaron 16 colchones infantiles recién comprados y confirmaron que probablemente sean la principal fuente de estos químicos en las habitaciones de los niños.
Cuando los investigadores simularon la temperatura corporal y el peso de un niño en los colchones, las emisiones químicas aumentaron drásticamente, según el estudio publicado en Environmental Science & Technology.
"El sueño es vital para el desarrollo del cerebro, sobre todo para los bebés y los niños pequeños", señaló la investigadora sénior, Miriam Diamond, profesora de ciencias ambientales de la Universidad de Toronto.
"Sin embargo, nuestra investigación sugiere que muchos colchones contienen sustancias químicas que pueden dañar el cerebro de los niños", añadió en un comunicado de prensa. "Esta es una llamada de atención para que los fabricantes y los legisladores garanticen que las camas de nuestros niños sean seguras y apoyen el desarrollo saludable del cerebro".
Los ftalatos y los retardantes de llama medidos en este estudio son disruptores hormonales, dijeron los investigadores. Los disruptores hormonales, sustancias químicas que interfieren con el propio sistema hormonal del cuerpo, se han relacionado con problemas cerebrales, incluidos trastornos del aprendizaje, coeficiente intelectual reducido, problemas de comportamiento y deterioro de la memoria.
Los niños son singularmente vulnerables a la exposición a estas sustancias químicas, porque sus cerebros aún se están desarrollando y tienen una frecuencia respiratoria 10 veces más alta que los adultos, apuntaron los investigadores.
Los niños también tienen una piel más permeable y una superficie de piel tres veces mayor en relación con su peso corporal en comparación con los adultos, añadieron los investigadores.
Las habitaciones de los niños estaban ubicadas en Toronto y Ottawa, en Canadá, y todos los colchones se compraron en Canadá, anotaron los investigadores.
Sin embargo, la mayoría de los colchones contenían materiales procedentes de EE. UU., México y otros países, y es probable que estos resultados se apliquen a los colchones comprados en toda América del Norte, apuntaron los investigadores.
"Los padres deben poder acostar a sus hijos para dormir sabiendo que están seguros y cómodos", planteó en un comunicado de prensa la investigadora Arlene Blum, directora ejecutiva del Instituto de Políticas de Ciencias Verdes.
"Los retardantes de llama tienen una larga historia de dañar la función cognitiva y la capacidad de aprendizaje de nuestros hijos", dijo. "Es preocupante que estos productos químicos se sigan encontrando en los colchones de los niños, a pesar de que sabemos que no tienen ningún beneficio comprobado para la seguridad contra incendios, y no son necesarios para cumplir con los estándares de inflamabilidad".
Los fabricantes deben estar más atentos a las sustancias químicas que se usan en los colchones de los niños, y se necesitan unas regulaciones más estrictas sobre su uso, argumentaron los investigadores.
Mientras tanto, los investigadores dijeron que los padres pueden reducir la exposición de los niños a estas sustancias al ordenar su área para dormir, eliminando las almohadas, las mantas y los juguetes innecesarios.
Los padres deben lavar y refrescar con frecuencia la ropa de cama y la ropa de cama de los niños, dado que pueden proporcionar una barrera protectora contra las sustancias químicas del colchón, añadieron los investigadores.
Es probable que las telas sin teñir o de colores neutros sean más seguras, porque no necesitan sustancias químicas llamadas filtros UV que se añaden a los colores fuertes para protegerlas contra la decoloración con la luz solar, apuntaron los investigadores.
Más información
La Clínica Cleveland ofrece más información sobre los ftalatos.
FUENTE: Instituto de Política de Ciencia Verde, comunicado de prensa, 15 de abril de 2025
Últimas Noticias
Semana Azul: iluminan monumentos en todo el país por el autismo y lanzan actividades para fomentar la convivencia
La campaña propone instalar el tema en la agenda pública y promover la empatía a través de actividades culturales, educativas y deportivas

Más que un pasatiempo: por qué realizar rompecabezas puede proteger el cerebro y el ánimo, según la ciencia
Estudios recientes evidencian que esta actividad sencilla influye en la reducción del estrés y estimula funciones cognitivas esenciales, convirtiéndose en una herramienta valiosa para cuidar la mente y el bienestar cotidiano

Cocinar en casa y aprender nuevas recetas podría reducir el riesgo de demencia hasta un 70%, según un estudio
Un análisis realizado en Japón destaca que la práctica regular de nuevas destrezas en el hogar favorece la autonomía individual, fomenta el bienestar emocional y refuerza la capacidad de adaptación

Por primera vez, científicos registraron en video cómo los cachalotes se apoyan mutuamente en el parto
Un equipo internacional grabó en detalle el nacimiento de uno de estos animales en libertad. Por qué el hallazgo abre preguntas sobre los lazos que unen a los animales bajo el agua
La ciencia reveló cómo ciertas actividades sentado podrían reducir el riesgo de demencia
Un estudio sueco con más de 20.000 adultos demostró que dedicar tiempo a actividades mentales mientras se está sentado protege el cerebro


