
(HealthDay News) -- Los adolescentes que son activos están haciendo un favor duradero a sus huesos, informan unos investigadores japoneses. “El ejercicio físico en la adolescencia afecta a la DMO [densidad mineral ósea] más de 50 años después en los adultos mayores”, señaló el investigador principal, el Dr. Yoshifumi Tamura, miembro de la facultad de la Universidad de Juntendo, en Tokio.
“Nuestros hallazgos pueden guiar la selección de deportes practicados durante la adolescencia para obtener beneficios de salud más prolongados”. El deterioro del tejido óseo, llamado osteoporosis, es una de las principales causas de caídas entre los adultos mayores, lo que provoca fracturas y la necesidad de cuidados de enfermería a largo plazo. El mejor momento para prevenirlo es en la juventud, dijeron los investigadores, porque la capacidad del cuerpo para construir masa ósea comienza a disminuir a los 20 años.
“La DMO es difícil de aumentar una vez que se reduce”, dijo Tamura en un comunicado de prensa de la universidad. “Por lo tanto, es importante aumentar la masa ósea máxima durante la adolescencia para mantener la DMO en la vejez”.
Aunque otros estudios han mostrado que un aumento del 10 por ciento en la masa ósea máxima durante la adolescencia puede evitar la osteoporosis hasta por 13 años, este equipo se preguntó qué actividades deportivas podrían ayudar más. En su estudio de cerca de 1.600 personas de entre 65 y 84 años de edad, se centraron en algunas tendencias clave.

La conclusión: las personas mayores que practicaron deportes de alto impacto en la adolescencia tenían huesos más sanos que las que no lo hicieron. Los investigadores observaron su estado físico, marcadores sanguíneos como los niveles de vitamina D y la densidad ósea en la parte superior del muslo y la parte inferior de la columna vertebral.
Las actividades deportivas más comunes para los adolescentes fueron el baloncesto, el béisbol/softbol, el judo, el tenis de mesa, el tenis, el voleibol y la natación. Las personas mayores que habían jugado baloncesto en su adolescencia tenían huesos del muslo significativamente más fuertes. El peso corporal y los niveles de vitamina D también jugaron un rol, encontró el estudio. Las mujeres que habían sido nadadoras o habían jugado voleibol en su adolescencia tenían huesos más fuertes en la parte inferior de la columna vertebral.
El tipo de deporte no se relacionó con una menor densidad ósea de la columna vertebral en los hombres. Pero el peso corporal, los niveles sanguíneos de vitamina D y la presencia de diabetes sí jugaron un rol significativo, encontró el estudio. Mientras que los valores de densidad ósea estaban en rangos normales para los hombres, las mujeres tenían valores más bajos y más de ellas tomaban medicamentos para la ostoporosis. La diabetes, la actividad física, los fumadores actuales y la ingesta de alcohol fueron mucho más altos en los hombres.

Los hallazgos sugieren que las personas mayores que participaron en actividades deportivas de alto impacto en la adolescencia tuvieron una mejor salud ósea en la vejez. Los investigadores enfatizaron que estos beneficios no se limitan a los atletas, sino a cualquier persona que haya estado activa mientras estaba en la secundaria o en el último año. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Frontiers in Physiology.
Más información: Los Institutos Nacionales de la Salud ofrecen más información sobre la osteoporosis.
FUENTE: Centro de Promoción de la Investigación de la Universidad de Juntendo, comunicado de prensa, 8 de enero de 2024
*Carole Tanzer Miller HealthDay Reporter - ©The New York Times
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