
Entre los 3 meses y el año de vida, aproximadamente el 30% de los niños presentará regurgitación, un 20% cólicos, y entre un 15 y 20% constipación. Algunos chicos, hasta pueden tener más de una patología a la vez. Estos trastornos digestivos funcionales, pueden provocar irritabilidad, trastornos del sueño, y llanto persistente y desconsolado por lo que su manifestación altera a todo el entorno familiar.
Además, generan muchas veces la realización de estudios diagnósticos invasivos innecesarios y constituyen más del 50% de los motivos de consulta en las guardias y en los consultorios pediátricos, incrementando también los costos del sistema de salud.
En el marco del Día Mundial de la Salud Digestiva, que se conmemora hoy 29 de mayo, los especialistas instan a no desatender estos problemas de salud que impactan en la calidad de vida de toda la familia.

“Se considera que los trastornos digestivos funcionales encuentran su origen en una falta de madurez del tracto gastrointestinal del bebé, que se expresa con esas manifestaciones. No siempre es sencillo su diagnóstico y tampoco lo es su tratamiento. Los niños lloran desconsoladamente, no duermen bien y tampoco lo hace el resto de la familia. Además, estos casos generan un incremento de costos al sistema de salud, por las múltiples visitas a la consulta médica”, afirmó el doctor Fernando Burgos, médico pediatra y miembro de la Sociedad Iberoamericana de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SIAMP&P).
Los trastornos digestivos funcionales más frecuentes son:
- Regurgitación: se presenta en el 30% de los niños menores de un año, consiste en el regreso del alimento del estómago sin esfuerzo, cosa que no sucede con los vómitos o el reflujo, que sí requieren de un acto físico impulsivo.
- Cólicos: son dolores fuertes en el vientre del lactante que se manifiestan en forma aguda, intermitente y espasmódica. Afectan a 1 de cada 5 bebés y generan un llanto desconsolado. Particularmente, el denominado ´cólico del lactante’ comienza y termina sin causa aparente, con una duración de 3 horas 3 días por semana durante 3 semanas o durante 3 horas por día durante una semana, por lo que fue definido como la ‘Regla de 3 de Wessel’, en homenaje al médico que la describió.
- Constipación o estreñimiento: se define por evacuaciones restringidas del niño con gran malestar general. Se estima que afecta al 20% de los lactantes.

Estos tres principales trastornos digestivos funcionales -regurgitación, cólicos y constipación- suelen presentarse en algún momento del primer año de vida del bebé, individualmente o en conjunto, en uno de cada dos niños.
Diagnóstico
Una vez que se llegó al diagnóstico correcto del trastorno digestivo funcional, “el tratamiento de elección es la lactancia materna, sin embargo, en los casos de chicos que no están recibiendo amamantamiento, el abordaje es fundamentalmente nutricional, con recomendaciones dietarias que pueden incluir la indicación de leches de fórmula medicamentosas, cuya cobertura, con prescripción médica, está garantizada por la ley”, indicó la pediatra Mabel Carosella, directora médica del Grupo Pediátrico Belgrano R.
“Las leches de fórmula medicamentosas incluyen en su elaboración determinados componentes que, por ejemplo, en el caso de las regurgitaciones, contribuyen a reducir la frecuencia e intensidad y a mejorar el perfil bacteriano y la respuesta inmune del intestino. Mientras que, en los cólicos y constipación, entre otros beneficios, los componentes ayudan a ablandar las heces, aumentar la frecuencia de evacuación y a reducir la cantidad e intensidad de los cólicos. Todo esto contribuye a mejorar la calidad de vida del niño y a disminuir las consultas en las guardias y en los consultorios pediátricos”, agregó Carosella.

Es importante destacar que en Argentina, en los casos en que el profesional de la salud prescriba una leche de fórmula medicamentosa, su cobertura está garantizada al 100% por la Ley nacional 27.305.
La norma establece que las obras sociales y prepagas y el Estado deben cubrir al 100% el consumo de leches medicamentos para todos los niños que “padecen alergia a la proteína de la leche vacuna (APLV), así como también de aquellos que padecen desórdenes, enfermedades o trastornos gastrointestinales y enfermedades metabólicas”.
“Sin ninguna duda el mejor tratamiento es la lactancia materna, pero esta verdadera ‘intervención nutricional’ en los casos en los que está indicada, contribuye también a programar una mejor salud digestiva en la edad adulta. Intervención que además de las leches de fórmula medicamentosas estará acompañada de ejercicios y posturas puntuales y de un diálogo con la familia para indagar sobre posibles cambios de hábitos que también contribuyan a mejorar el abordaje integral de la problemática”, concluyó el doctor Burgos.
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