
El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se caracteriza según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) por aparecer en personas “intereses limitados o una preocupación inusual con un objeto en particular hasta la exclusión de otras actividades como rutinas o rituales repetitivos, peculiaridades en el habla y el lenguaje, como el hablar de manera demasiado formal o monótona, o tomar las figuras retóricas literalmente comportamiento social y emocionalmente inadecuado y la incapacidad de interactuar exitosamente con los demás”.
A su vez, mencionan “problemas con comunicación no verbal, inclusive el uso restringido de gestos, expresiones faciales limitadas o inadecuadas, o una mirada peculiar y rígida combinada con movimientos motores torpes y no coordinados”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce al síndrome de Asperger como un “Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) de carácter crónico y severo que se caracteriza por desviaciones o anormalidades en las capacidades de relación y comportamiento social”.

El Asperger es un trastorno del espectro autista, uno de un grupo distintivo de afecciones neurológicas caracterizadas por un mayor o menor impedimento en las habilidades del lenguaje y la comunicación, al igual que patrones repetitivos o restringidos de pensamiento y comportamiento. Otros trastornos incluyen el autismo clásico, síndrome de Rett, trastorno desintegrativo de la niñez, y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado
Esta condición del neurodesarrollo impacta en el funcionamiento social y el espectro de actividades e intereses de aquellos individuos que lo presentan, influyendo de manera directa en la forma en que estos logran procesar la información, dan sentido al mundo en el que viven y se relacionan con los otros.

“Son pacientes que desean la aceptación social, pero no saben cómo lograrla porque les ‘falla’ la inteligencia emocional, la capacidad de entender lo que le pasa al otro, por eso generalmente les sucede lo opuesto y eso les genera angustia y estrés”, detalló a Infobae Andrea Abadi, psiquiatra infanto-juvenil y directora del Departamento de Infanto Juvenil de INECO.
Cada 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger con el objetivo de visibilizar las necesidades de las personas que viven con esta condición. Además, la fecha conmemora el nacimiento de Hans Asperger, el psiquiatra austriaco que describió este cuadro por primera vez.
Existen una gran cantidad de personalidades, famosos y celebridades diagnosticados con Asperger. Entre ellos se destacan Isaac Newton, físico, inventor y alquimista inglés; Albert Einstein, científico creador de la teoría de la relatividad y premio Nobel de Física en 1921; Charles Darwin, científico británico reconocido por desarrollar la teoría de la evolución; Bill Gates, multimillonario cofundador de Microsoft, Steven Spielberg, director, guionista y reconocido productor de cine; Keanu Reeves, actor canadiense; Susan Boyle, cantante británica; Tim Burton, director, productor y escritor estadounidense; Syd Barret, cantante, guitarrista y compositor inglés; Woody Allen, director, escritor, actor y comediante estadounidense; y por último y no menos importante Greta Thunberg, activista medioambiental sueca.

En el caso de Thunberg, de tan solo 17 años, siente que el Asperger la hace “diferente” y que le da un “superpoder”. Antes de empezar su activismo contra la crisis climática, “no tenía energía, ni amigos, y casi no hablaba”. Se sentaba en su casa, con un desorden de alimentación. En un primer momento de su activismo, no comentó su diagnóstico de Asperger porque sabía que “mucha gente ignorante aún lo ve como una enfermedad, o como algo negativo”.
Según los datos actuales del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE.UU., aproximadamente 1 de cada 59 niños ha sido identificado dentro del trastorno del espectro autista. Sin embargo, hay pocos estudios disponibles que determinen qué porcentaje cumplirían los criterios que previamente los designaba como Síndrome de Asperger.

Historia
En 1944, un pediatra austriaco llamado Hans Asperger observó a cuatro niños en su práctica que tenían dificultad para integrarse socialmente. Aunque su inteligencia parecía ser normal, los niños carecían de habilidades no verbales de comunicación, no podían demostrar empatía por los demás, y eran torpes físicamente.
Su forma de hablar era inconexa o demasiado formal, y el interés absorbente en un solo tema dominaba sus conversaciones. El doctor Asperger llamó a la afección “psicopatía autista” y la describió como un trastorno de la personalidad principalmente marcado por el aislamiento social.

Las observaciones de Asperger, publicadas en alemán, no se conocieron ampliamente hasta 1981, cuando la médico inglesa Lorna Wing publicó una serie de estudios de casos de niños que mostraban síntomas similares, lo que llamó síndrome de “Asperger”.
Los escritos de Wing fueron ampliamente publicados y popularizados. AS se convirtió en una enfermedad con diagnóstico distinto en 1992, cuando fue incluida en la décima edición publicada del manual de diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud, Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-10), y en 1994 fue agregado al Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales IV (DSM-IV), el libro de referencia diagnóstica de la Asociación Psiquiátrica Americana.
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