La tecnología sola no alcanza: qué reveló una prueba a campo con aviones, drones y equipos terrestres

¿Puede una misma tecnología ofrecer resultados muy diferentes según cómo se configure y para qué objetivo se utilice?

Avión aeroaplicador
"La tecnología es una herramienta, pero su potencial depende del conocimiento, de la capacitación y de la capacidad de configurar correctamente cada equipo de acuerdo con el objetivo de la aplicación y las condiciones de trabajo", concluyeron durante el primer Congreso de Aeroaplicación y Combate de Incendios realizado en Córdoba (FEARCA)
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La tecnología constituye una herramienta, pero el conocimiento determina en gran medida cómo se aprovecha. Esa conclusión atravesó buena parte del primer Congreso de Aeroaplicación y Combate de Incendios, realizado en Marcos Juárez, Córdoba.

En ese contexto, el presidente de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA), Diego Martínez, destacó la necesidad de fortalecer la articulación entre quienes realizan operaciones aéreas especializadas. “Cuanto más unidos estemos quienes desarrollamos operaciones aéreas especializadas, mayores serán nuestras posibilidades de capacitarnos, mejorar permanentemente la seguridad operacional, dialogar con las autoridades y representar profesionalmente nuestras actividades”. El encuentro contó con el apoyo de FeArCA y la Fundación Benet (esta última está integrada por distintos actores del agro, con el objetivo de integrar innovación, conocimiento y sustentabilidad en los procesos productivos; fortaleciendo una agricultura eficiente y colaborativa).

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Martínez también planteó la necesidad de profundizar el vínculo entre FeArCA y los profesionales y empresas vinculados con el combate aéreo de incendios, con el objetivo de generar un espacio específico de participación y representación dentro de la Federación. “No se trata solamente de sumar una actividad a una institución, se trata de sumar conocimiento, experiencia y capacidad de trabajo”, afirmó.

Uno de los momentos centrales fue la evaluación a campo presentada por el secretario de FeArCA, Juan Molina, en la que se compararon cinco configuraciones de pulverización bajo condiciones reales de trabajo. Participaron un avión, drones, una pulverizadora y un equipo terrestre. El ensayo fue desarrollado por un equipo técnico dentro del Programa de Mejora Continua de la Calidad de Aplicaciones, utilizando tarjetas hidrosensibles e indicadores destinados a medir cobertura, tamaño y distribución de gotas, dispersión, eficiencia y deriva. Las pruebas se realizaron con temperaturas cercanas a los 20 °C, una humedad relativa del 61% y vientos variables de entre 4 y 16 km/h.

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Dron aeroaplicador
Del ensayo realizado a campo participaron un avión, drones (uno de ellos se ve trabajando en la imagen), una pulverizadora y un equipo terrestre (FEARCA)

Los resultados mostraron que no existe una respuesta única aplicable a todas las tecnologías ni a todos los objetivos agronómicos. Las diferentes configuraciones fueron evaluadas mediante el Índice de Calidad APC, con mediciones que permitieron observar diferencias concretas entre los sistemas.

En materia de deriva, drones y equipos terrestres fueron analizados a 10, 20, 30 y 40 metros, mientras que en el caso del avión las mediciones se extendieron hasta los 100 metros: se registraron valores de 0,96 a 25 metros; 0,65 a 50 metros; 0,42 a 75 metros y 0,20 a 100 metros. En la pulverizadora terrestre, además, las condiciones operativas obligaron a modificar el volumen inicialmente previsto, una situación que permitió comprobar el impacto que puede tener la configuración del equipo sobre el resultado final.

Para Molina, el principal aporte de la experiencia fue evitar conclusiones simplistas sobre cuál tecnología resulta superior. La prueba apuntó, en cambio, a demostrar qué ocurre cuando distintos sistemas son sometidos a mediciones objetivas en condiciones reales y cuánto puede modificarse su desempeño a partir de una configuración adecuada. Esa conclusión atravesó buena parte del Congreso: la tecnología constituye una herramienta, pero el conocimiento determina en gran medida cómo se aprovecha. Desde FeArCA señalaron que el encuentro constituye un punto de partida para profundizar la integración entre la aviación agrícola y el combate aéreo de incendios, con capacitación, profesionalización y seguridad como ejes de trabajo.

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