Maxi López tomó la decisión de volver a vivir en Argentina después de 21 años, acaba de escriturar su casa nueva. Meses atrás participó de MasterChef Celebrity y se convirtió en la revelación del programa. Divertido, sensible, amiguero, el público de la tele lo eligió. Muchos conocíamos su exitosa carrera en el fútbol desde muy joven y su historia mediática con Wanda Nara, pero ahora Maxi se animó a hablar, a contar su versión de la historia familiar, a responder todas las preguntas. Hoy, parece perfilarse como una gran figura de los medios, está a punto de grabar su propio reality show, hace streaming en “Anda pa allá” por Telefe, y prepara el viaje para la cobertura del Mundial de fútbol. Maximiliano Gastón López, Gastón, para los íntimos.
– Gastón, me decís. Mi mamá, mis amigos más cercanos me dicen Gastón. Solange también me empieza a decir Gastón, es un nombre que me gusta.
PUBLICIDAD
Solange es Wanda, su ex mujer claro. Todo parece componerse entre ellos después de muchos años de enfrentamientos judiciales y mediáticos.
– Ahora sos una estrella.
PUBLICIDAD
– ¿Decís?
“DECIDÍ ABRIRME, EMPEZAR A CONTAR MI HISTORIA, PERO NO PUEDO METER UN FILTRO A LAS COSAS”
PUBLICIDAD
– Claro, te conocemos todos, también los más chicos.
– Es increíble, lo que pasa es que inicié todas cosas nuevas, decidí abrirme, empezar a contar un poco de mi historia, de cómo soy y creo que llegué por la espontaneidad, porque no puedo meter un filtro a las cosas. Muchas veces hay que tener cuidado, uno habla, transmite. Creo que llegué a los chicos por el stream y a la gente más grande por la cocina. Sin pensarlo, sin estrategia, dije: quiero hacer cosas nuevas.
PUBLICIDAD
– Sos muy refinado para cocinar, tenés muy buen acento para los idiomas. Mostraste un costado sofisticado.
– Yo tuve la posibilidad de jugar al fútbol y la fortuna de hacer una carrera, pero además de jugar al fútbol, que era lo que me apasionaba, me divertía aprender. Aprender idiomas, porque iba a viajar por el mundo, tenía facilidad y me gustaba.
PUBLICIDAD

– ¿Cuántos idiomas hablás?
– Hablaba cinco. Ahora cuatro porque el ruso me lo olvidé un poco, español, inglés, italiano y portugués. Mi mujer, Dani es suizo francesa, en casa ella habla en francés y sueco a la bebé y yo le hablo en inglés y español, pero entiende los cuatro idiomas, no sabés lo que es. Ella nació en Inglaterra, entonces ella adoptó el inglés.
PUBLICIDAD
– Sabemos los argentinos mucho de vos.
– Básicamente durante muchos años estuve cerrado. Es más, veía una cámara y me iba para el otro lado, cruzaba. Saben de mi época, de antes.
PUBLICIDAD
– ¿Te molestaba que se conocieran tantos conflictos familiares y judiciales?
– Y.. Para mí no era lo máximo, pero me había casado con Solange. ¿Qué podía pasar? Eran las reglas del juego, aceptaba. Si yo la elegí en aquel momento a ella, era parte de mi vida.
PUBLICIDAD
– El Turco Husain contó que Wanda te hizo una trampita al decirte que él ya había cerrado con MasterChef Celebrity, para que vos aceptaras estar.
– Me apretaron con eso. Dale, está tu amigo, ¿cómo no vas a aceptar? Pero el punto final fue en una charla una noche en casa en Suiza con mi pareja, me dijo “me parece que tenés que hacerlo, vos tenés estas cualidades y para mí te va a ir bien”. Yo cocinaba para mis chicos desde hacía mucho tiempo, no a ese nivel, pero me gustaba la cocina.
“LO QUE ERA DIFÍCIL NO ERA DEJAR EL FÚTBOL SINO ENCONTRAR LO QUE ME TRAJERA LA MISMA ADRENALINA QUE DENTRO DEL CAMPO DE JUEGO”
– Hace poco hablé con el Turco del final traumático de su carrera como futbolista, de sus años de depresión. ¿Cómo hiciste vos para salir del fútbol tan bien parado? Es un enorme cambio de rutina.
– De un día para el otro. Yo mentalmente me fui preparando. El fútbol básicamente se deja por dos cosas: o físicamente el cuerpo no te acompaña más o mentalmente te saturás, pero yo ese proceso lo viví con calma. Dije, me parece que después acá tengo que terminar. Fui pensando, estudiaba, leía cosas. ¿Qué puedo hacer el día de mañana? Lo que era difícil no era dejarlo, sino qué iba a hacer que me trajera la misma adrenalina que dentro de un campo de juego. Eso era muy difícil.

– ¿Qué estudiabas?
– Idiomas, management, la parte dirigencial siempre me gustó, no me gustaba ser entrenador. Me fui preparando, gestión de grupos, business. Durante mi carrera siempre emprendí, pero el mejor negocio era jugar a la pelota. Todo lo que emprendía me iba como el orto. El deportista de élite está muy metido en su trabajo y a todos los emprendimientos no les podía dedicar el tiempo. Eso lo entendí una vez que dejé de jugar a la pelota, son cosas que vas aprendiendo con el camino.
– ¿Qué pasaba? ¿Cerrabas empresas, cerrabas restaurantes?
– Por ejemplo, abrimos un restaurante enorme, teníamos 400 empleados, una obra majestuosa, teníamos un ballet, 40 bailarines que bailaban por todo el mundo. Pero yo vivía en Moscú y no pude estar nunca, y perdí un montón de plata. Yo tuve restaurantes en diferentes ciudades del mundo, siempre me apasionó, pero al no poder dedicarle tiempo es complejo.
– ¿Con tu cuerpo que pasó? El cuerpo cambia sin tanto entrenamiento.
– Tengo mi pancita ahora, estaba peor. Te digo la verdad, me saqué otro Maxi de adentro, pero porque empiezo ahora en mayo un reality mío, voy a hacer una puesta a punto. Quiero volver al que era y tengo que entrenar de nuevo, voy a dejar el pucho, a comer bien, quiero cambiar mi vida de nuevo.
– ¿Es con Solange el reality?
– No, el reality no lo podría hacer para ponerme a punto. No, ella me saca de punto, tengo que encarrilarme. Daniela sí me pone a punto, entonces ella me ayuda.
– ¿Cuántas horas entrenabas cuando eras jugador?
– Empecé entrenando dos o tres horas al día hace 25 años atrás y los últimos años seis o siete horas, las cosas fueron evolucionando y te vas preparando.
– ¿Cuando dejaste el fútbol entrenaste?
– Cero, estaba saturado y dije, me relajo. Durante tres o cuatro años ni cerca pasaba de un gimnasio.

– El miedo de dejar la actividad física es deprimirse.
– Yo estaba feliz, yo estaba bárbaro, me encantaba. Organizaba reuniones con amigos en cualquier parte del mundo, empecé a trabajar como empresario, mucha reunión. Y me daba todos los gustos. Y me pasé.
– ¿Fueron muchos años?
– Cuatro o cinco años.
“YO SIEMPRE PIENSO EN LOS DEMÁS Y DESPUÉS POR ÚLTIMO PIENSO EN Mí”
– ¿Tenes casa en Buenos Aires?
– Hoy firmé, hace un ratito.
– Barrio cerrado.
– Y si. El cambio de Suiza acá para mí no es importante, pero mi familia nunca tuvo la experiencia de vivir acá, vamos a ver cómo nos va. A mí me gustaba más Capital porque yo nací en Palermo, pero no estoy solo, tengo que pensar en los demás. Yo soy uno que siempre piensa en los demás y después, por último, pienso en mí.
– Hay que ver si a la sueca le gusta el modo de vivir en la Argentina.
– Yo creo que es imposible que no le guste. Vinimos cuatro o cinco veces de vacaciones. Es imposible que no te guste este país con todas las cosas que ofrece Argentina. Está la otra cara de la moneda, hay un montón de cosas complejas, pero cuando uno viaja por el mundo se da cuenta de todas las cosas que hay en Argentina y eso es difícil de encontrar.
“¿CUANTOS AÑOS ESTUVE LUCHANDO? DIEZ O DOCE”
– ¿Cuándo se mudan y los tenés a todos acá?
– Vienen ahora en mayo. Después tengo que viajar por el Mundial y ella vuelve de nuevo para Suiza. Después del Mundial vamos a estar el verano en Suiza y después vendremos definitivamente. Ella tiene que tener ese ida y vuelta con la familia. Convencer a toda la familia de Suiza que venga no es fácil, se va a sentir libre de ir y venir, creo que la familia es importante.
– ¿Estás muy contento, no?
– Mal, mal, uffffff. Porque, ¿cuántos años estuve luchando? Y ahora está la posibilidad, lo tengo ahí.
– Para tener a todos juntos.
“NO PUDE ESTAR PRESENTE O NO ME DEJARON, PERO ESA PROXIMIDAD CON ELLOS NUNCA SE PERDIÓ”
- Y sí, me vuelvo loco. Los chicos, “cuándo viene Elle, papá? ¿Cuándo viene Lando?” Son 21 años viviendo afuera. Yo me mudé 15 veces y esta es la mudanza más compleja de todas. Hace muchos años que dejé la Argentina.
– Muchos años sin estar con los chicos, ¿cuántos años fueron en total?
– ¿De situación difícil? Diez o 12 más o menos.
“LOS VEÍA CUANDO SE PODÍA, HICE MILLONES DE KILÓMETROS. ELLOS ESO HOY LO SIENTEN, POR ESO TENEMOS ESA PROXIMIDAD”
– ¿Cuándo los veías?
– Cuando se podía, cuando tenía la posibilidad. Yo siempre hice 1 millón de kilómetros, tengo en el lomo millones de kilómetros. Iba, venía, viajaba a Italia, a Francia, a Turquía. Siempre que estaba la posibilidad, siempre. Eso hoy ellos lo sienten y por eso tenemos esa proximidad. Más allá de que no pude estar presente o no me dejaron, esa proximidad con ellos nunca se perdió. Hay que estar, ¿viste? Y cuando eran muy chiquitos era difícil explicarles el por qué.
– ¡Diez o 12 años sin cotidianeidad es un montón!
– Si, mal. Me perdí un montón de cosas, no porque quise, pero no podía.
“ME PERDÍ UN MONTÓN DE COSAS. YO SIEMPRE QUISE ESTAR, FUE UNA LUCHA DURANTE UN MONTÓN DE AÑOS”
– ¿Cómo hacías vos para llevarlo?
– Difícil, difícil, difícil. Porque una cosa es querer estar y otra cosa es no querer estar. Yo siempre quise estar, fue una lucha durante un montón de años que gracias a Dios la pude resolver.
“YO ESTUVE ENOJADO, ERA IMPOSIBLE NO ESTAR ENOJADO. A VECES EL ORGULLO HAY QUE HACERLO UN BOLLITO Y METÉRSELO…”
– Si nos pusiéramos en tu lugar estaríamos muy enojados, vos nunca estás enojado.
– Yo estuve enojado. Estuve enojado, obviamente era imposible no estar enojado. Lo que pasa es que el tiempo me ayudó a entender las cosas, a madurar otras. Hay una frase que me decía mi viejo, perdí a mi viejo cuando tenía 12 años, pero me quedó acá. Me decía “a veces el orgullo hay que hacerlo un bollito y metérselo…” Y eso es algo que siempre me quedó. Dije, hay batallas que se pueden dar y hay otras que no.
“DURANTE MUCHOS AÑOS NO LA QUISE HACER PARTE A MI MUJER PORQUE TODO ERA RECONTRA TÓXICO”
– ¿Quién te bancaba esos años de llanto, de mucha tristeza?
– Durante muchos años Daniela, estamos juntos hace 12 años, cuando la conocí tenía 22 años y yo tenía 29. Cuando dijimos a partir de ahora caminamos juntos, le dije: “mirá, yo tengo tres pulguitas, y tengo un quilombo…” Durante muchos años no la quise hacer parte porque era recontra tóxico. Yo quería tener mi momento con ella, que era mi cable a tierra. Un par de años después me dijo: loco, me tenés que contar lo que pasa, no me filtres porque yo soy parte de tu vida. ¿Y ahí dije, “estás segura”?
– ¿Hacías terapia?
– Cero terapia. Hablé con tres o cuatro personas, pero ¿viste que dicen que tenés que encontrar a la persona? Yo no encontré la persona, un tema mío.
– ¿Qué hacías con todo lo que sentías?
– Tenía diferentes maneras. Yo tenía mucha energía, a veces me pasaba días sin dormir porque tenía energía, entrenaba, hacía esto, lo otro, viajaba. Me encantaba viajar, agarraba un avión para acá, para allá, muchas veces me iba para liberarme.
– ¿Te distraías? Hacías un montón de cosas muy entretenidas.
– Super entretenidas, jajaja.
“NO TENGO PROBLEMA EN PEDIR PERDÓN, PERO SOY UNA PERSONA LLENA DE BUENAS ACTITUDES”
– ¿En algún momento de esos años te preguntaste si algo no hiciste bien? Más allá de lo que hicieron los otros, ¿hiciste mea culpa? ¿Qué hubieras hecho diferente?
– Yo no tengo problema en pedir perdón. Siempre que emprendí las decisiones las tomaba yo y cuando me iba mal aceptaba el golpazo porque me podía equivocar. Me equivoqué 1 millón de veces, pero soy una persona llena de buenas actitudes. Cuando arranco un proyecto de vida, un trabajo o lo que sea, arranco con buenas intenciones y de buena manera, pero en el camino te cruzas con un montón de gente.
– Fue un conflicto tan largo, ¿no sentís que hay algo que podrías haber cambiado?
– Cien por ciento, lo que pasa es que hoy lo veo con diez o 15 años de experiencia. Yo soy creyente por parte de mi mamá, mi familia es creyente y creo que Dios no nos pone una cruz más pesada de la que podemos llevar. Yo tuve que pasar por eso porque por ahí me lo merecía. Yo pensaba que no me lo merecía, un padre o una madre no tienen que perder nunca la relación con sus chicos, pero a mí me tocó pasar eso y tenía que hacer un escarmiento.
“YO ME BLOQUEABA, NO ENCONTRABA LAS SOLUCIONES”
– Lo que decís es como si fuera un destino, yo digo que quizás uno hay algo que dejaste de hacer.
– Si, mil cosas. Porque entrás en una dinámica que… Yo me bloqueaba, no encontraba las soluciones. La gente sabía todo lo que me pasaba, pero yo no quería pasar ese peso a los demás, porque ya era muy pesado para mí.

– Sos muy cristiano, ¿vas a la iglesia? ¿Rezás? ¿Cómo te comunicas?
– Siempre rezo, todas las noches, hablo internamente con Dios. Eso es algo que aprendí de mi familia. En su momento iba a la iglesia, después entendí que la palabra de Dios la encontraba en cualquier lado, no necesitaba estar acá o allá, era una comunión que yo tenía con él.
– ¿Agradecés? ¿Pedís?
– Sí, empiezo agradeciendo y después pido, casi siempre por mis hijos, por la salud de mi familia.
– ¿Los nombrás uno por uno?
– No, pido por todos ellos. Cada uno es diferente, tengo de todas las edades, me apasiona. Creo que lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos. Puedo haber tenido cualidades para un montón de cosas, pero sin duda lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos.
– ¿Se parecen a vos los varones?
- Sí, y la nena también. Cada uno tiene cosas mías y de sus madres. Por ejemplo, el más chiquito de los varones con Solange tiene la personalidad de ella, el más grande es igual a mí, el del medio es un mix. Valentino es aplicado, súper enfocado, creo que es la versión mía mejorada, es recontra profesional en todo lo que hace. Coqui tuvo unos años complejos, ahora se acomodó, maduró, tiene esa chispa... El chiquito es “El Contra”, ¿te acordás del personaje? Igual a la madre. Elle se parece bastante a mí en personalidad con los colores de la mamá, pelito y ojitos. Y el chiquitito se parece mucho a la mamá y es carismático, se ríe todo el tiempo, es muy Daniela.
– ¿Te emocionan los chicos, te quiebran en algún momento?
– Si, por eso digo que esta es la mudanza más compleja, me llevó a estar mucho tiempo separado de los más chiquitos. Yo trabajaba y viajaba mucho. Es difícil, por eso estoy tan ansioso, quiero que ya estén todos acá.

– ¿Ella dice que te extraña?
–Sí, sí, me parte, me parte. Pero trato de preguntarle cómo fue su día, cómo va la escuela con los amiguitos, está mucho con los abuelos. Siempre me dice: te amo, me vuelvo loco. Ella me puso en jaque, me dio vuelta como una media desde chiquita. Con los varones es otro el trato. Elle te dice esto y chau, no hay discusión. Tiene un modo de ser, una alegría y es tan delicada, como la madre.
“JUGABA EN EL MONUMENTAL, EMPEZABA A TENER GUITA EN EL BOLSILLO, ES NORMAL QUE SE TE VUELEN UN POCO LOS PÁJAROS”
– Empezaste a entrenar en primera división siendo muy joven, tenías 17 años, estuviste en grandes clubes muchos años. ¿Cómo hace un jugador para no creérsela, no marearse? ¿Cómo hace con los que se acercan por interés? Estás en clubes con contratos millonarios y tenés todas las invitaciones del mundo.
– Mirá, yo pasé por muchas situaciones diferentes, a mí me tocó estar en clubes muy importantes y también muy chiquititos. Cuando sos joven es fundamental tu entorno, tu familia. Yo había perdido a mi viejo siendo muy chiquito, pero siempre tuve a mi vieja. Para los más chicos tener un entorno fuerte es muy importante. Yo era callejero, era quilombero, cuando me empezaban a conocer, jugaba en el Monumental, empezaba a tener guita en el bolsillo. Es normal que se te vuelen un poco los pájaros porque el proceso de aprendizaje uno lo hace a través de los errores y cuando sos pendejo es complejo.
“SABÍA QUE LO QUE ESTABA ALREDEDOR ERA PARTE DEL CIRCO Y QUE MUCHOS SE ACERCABAN POR INTERÉS”
– Pendejo, empezás a tener plata, a veces estás lejos de tu familia y se acerca gente interesada. Debés haber vivido esas historias.
– Millones. Yo siempre fui súper disponible para todos, pero después entendía quién era quién, porque mis amigos de la infancia siguen siendo los mismos y varios de ellos me acompañaron durante varios años. Mi círculo íntimo siempre estuvo cerrado y sigue siendo el mismo después de 30 y pico de años. Sabía que todo lo que estaba alrededor era parte del circo, parte de lo que yo hacía y que muchos se acercaban por interés.
– ¿En algún momento te la gastaste toda?
– Sí, varias veces.
– ¿Con los amigos?
– La mayoría de veces sí. Toda no, pero me gastaba mucha. Sí, soy un gran organizador de eventos.
– ¿Qué se puede contar?
– Muchos no se pueden contar, pero las vacaciones eran bestiales. Cuando tenía que desconectar, desconectaba en serio.
“GASTABA MUCHA PLATA. BARCOS, AVIONES, CASAS, LUGARES EXÓTICOS, LLEVABA GRUPOS DE 20, 40 PERSONAS”
– ¿Llevabas a tus amigos íntimos a dar vueltas por el mundo? Contame
– Sí. Por eso digo, era un gran organizador de eventos. Muy superficialmente te voy a contar. Barcos, aviones, casas, ¿viste todas las cosas que hoy se ven? Sí, me gustaba. Me gustaban los lugares exóticos también. A veces me llevaba a un grupo y a desconectar cien por cien.

– ¿Grupo de cuántos?
– Era variado. A veces eran 15 o 20 y a veces 40.
– ¿En serio? ¿Vos pagabas todo?
– Es un montón. Si, la mayoría de las veces pagaba. Era lo que me relajaba, disfrutaba. Venía a Argentina a ver a toda mi familia y charlar con mi gente también los disfrutaba, dos momentos. La presión era mucha durante todo el año y cuando tenía que desconectar, desconectaba. Tenía cuatro o cinco semanas de vacaciones, tres las quemaba y las otras dos estaba más tranquilo.
“SI YO GANABA 1 PESO, GASTABA 33 CENTAVOS JODIENDO CON MIS AMIGOS, 33 LOS INVERTÍA Y LOS OTROS 33 LOS USABA PARA VIVIR”
– ¿Qué te salvó? Algunos patinaron con la joda.
– Sí. Mirá, si yo ganaba un peso, me gastaba 33 centavos jodiendo con mis amigos, 33 centavos los invertía y los otros 33 los usaba para vivir. No me podía gastar 50 o 60 centavos en la joda, no era ético según lo que yo pensaba. Eso fue variando por el presupuesto que tenía.
– Para no desbarrancar tenías una disciplina con la guita.
– Sí, intentaba siempre, me parecía que tenía que aprovechar el momento donde se ganaba mucha, había también que invertir o guardar.
– Lo primero que hiciste cuando empezaste a ganar plata fue comprarle una casa a tu mamá.
– Sí. Ese fue mi objetivo siempre. Nosotros no teníamos un mango, una familia normal de Palermo. Y mi vieja perdió a mi viejo muy chica, nosotros éramos chicos y ella hacía un esfuerzo enorme. Entonces cuando llegó la posibilidad lo primero que hice con la primera guita fue comprar una casa que tuviera un cuarto para cada uno de nosotros, que ella tuviera su aire acondicionado, su cuarto para ella. Todas esas cosas me motivaban, como pasa con el 99% de los chicos del fútbol de hoy, están motivados porque las familias necesitan.
“ESA COMPLICIDAD QUE TENEMOS ERA LO QUE PASABA CUANDO ESTÁBAMOS JUNTOS”
– Cuando te veo con Wanda confirmó una idea sobre la juventud y las relaciones. Cuando uno es muy joven establece vínculos que son más difíciles de romper y uno puede más fácilmente volver conectar con esas complicidades primeras. ¿Es la misma de ese momento?
– Yo creo que hoy tenemos méritos los dos, pero mucho de nuestra relación y cómo yo me comporto habla mucho de lo que es mi personalidad. Ella me conoce de chico, yo la conozco de chica, nos casamos jóvenes y lo que ve la gente era lo que pasaba nosotros cuando estábamos juntos. Lo que pasa es que pasan tantas cosas que la gente se olvida y no se acuerda. Volvimos un poco ahí, pero a trabajar de un lado diferente, el de un papá y una mamá en base a los chicos, porque para mí los más importantes siempre son los chicos. Si, esa complicidad que tenemos era lo que pasaba cuando estábamos juntos. Cuando discutíamos hace algunos años atrás, ella me decía: vos no entendés, siempre vamos a ser familia. Yo, con todo lo que me hacía pensaba, ¿cómo puede decir esto? Hoy entiendo que sí tenía razón. Pero los dos entendimos también que el camino era acercarnos. Quizás por factores externos, quizá no, ella no cedía y siempre estaba el conflicto. Hoy está el amor de una mamá y un papá que trabajan para los chicos y en base a ellos.
“LOS CHICOS SE QUIEREN VENIR A VIVIR TODOS CONMIGO”
– ¿Estás muy enamorado de Daniela?
– Mal, mal. Dani, no voy a decir que me salvó la vida porque es un montón, pero sí me trajo esa paz que siempre necesité. Con Dani, los primeros cuatro o cinco años, cuando yo no podía estar con los chicos, nos íbamos de joda juntos y nos la poníamos la pera juntos, salíamos, viajábamos. Pasamos por todos los procesos y hoy nos ponemos a pensar y no salimos más, a las diez estoy cansado y a ella también se le cierran los ojos. Tenemos dos nenes hoy, las cosas pasan por otro lado. Me ayudó en un montón de situaciones, sí, nos complementamos muy bien.

– ¿Hace cuánto no la ves ahora? ¿La extrañás?
- Mal, volví de Suiza, hará un mes y pico.
– ¿Estás acostumbrado?
– No, no te terminás de acostumbrar a estar lejos de la familia. A mí siempre me costó, pero por trabajo lo hacía. Me ha pasado muchas veces, lo puedo manejar de alguna manera. Nosotros lo entendemos, lo más difícil es para los chicos que son chiquititos, explicarle a Elle que papá se tiene que ir a trabajar, es difícil. Los chicos más grandes, ya sabían que tenían que moverse dinámicos acá porque después me tenía que ir para Suiza. Estaba un poco acá, un poco allá y ahora se quieren venir a vivir todos conmigo.
“SIEMPRE FUI MUY ORGANIZADO, A VECES ERA DESPROLIJO, HACÍA COSAS QUE NO ESTABAN BIEN”
– Siempre tuviste la capacidad de mentalizarte, de organizar tu cabeza.
– Soy muy organizado, siempre organicé todo. Dentro de la organización a veces era desprolijo. Siempre muy organizado, pero hacía cosas que no estaban bien. Podemos estar un montón hablando, pero no importa.
– ¿No querés hablar de eso?
– Algunas cosas te las cuento. No te puedo contar todo en una entrevista.
– Ahora se te ve organizado sin joda. No creo que te quede mucho tiempo con tantos hijos.
– No, es imposible. Por ejemplo, en casa ahora les estoy organizando un espacio para que ellos estén con sus amigos. Para que tengan su lugar dentro de casa. Me encanta, siempre lo pensé desde chiquito eso, lo hablaba con Solange y lo hablo con Daniela.
– Es muy gracioso que le digas Solange, me quedan un montón de preguntas pendientes.
– ¿Vamos a tener una segunda entrevista? Tiene que haber una parte dos y quizás puede haber una parte tres. Tengo un montón de historias que contar.





