La pregunta sobre el dólar en Argentina siempre es un clásico y este año no va a ser diferente. Para responderla, es importante destacar que la macro de Argentina está cambiando mucho y esto impacta de lleno en los negocios. Cuatro años seguidos con brecha cambiaria elevada (hoy sería un dólar de $3.500 aproximadamente) y una tasa de interés real muy negativa hacían que consumidores y empresarios actuaran de formas muy distintas a la manera en la que lo hacen hoy, con tipo de cambio bajo y una tasa de interés real que fue bastante positiva, hoy levemente más baja, aunque aún alta para tomar préstamos.
También empieza a desaparecer en las conversaciones la idea de que se viene una devaluación brusca que volverá a licuar todo. A partir de esto surgen dos cuestiones clave:
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- ¿es sostenible este tipo de cambio?
- si lo fuera, ¿cuál es el impacto según el sector?
Para responderlas, es importante analizar qué está pasando afuera. El dólar, a nivel internacional, está más debilitado, sobre todo desde la asunción de Donald Trump, y esto repercutió en la apreciación de las monedas emergentes. Por ejemplo, el tipo de cambio en Brasil había alcanzado 6,3 reales en enero de 2025 y ahora se encuentra en torno a cinco por dólar. Algo similar ocurrió en Chile, Colombia y otros países. También en Argentina.
El tipo de cambio en Brasil había alcanzado 6,3 reales en enero de 2025 y ahora se encuentra en torno a cinco por dólar. Algo similar ocurrió en Chile, Colombia y otros países
Por otra parte, los flujos de inversión hacia América Latina siguen firmes y esto hace que, a diferencia de lo que se podría haber esperado en medio de tensiones geopolíticas, continúe la confianza en mercados emergentes o, por lo menos, no haya habido salidas bruscas. Esto se refleja en niveles de índice de riesgo país más bajos en la región, en general. Argentina acompaña esa dinámica con un riesgo país que también comprime.
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Por último, muchos productos primarios -trigo, maíz, soja, oro, petróleo y plata- aumentaron sus precios internacionales, lo que ayuda a las economías exportadoras. Argentina exporta todos estos bienes.
A su vez, las importaciones siguen aún muy rezagadas: 10% por debajo en el primer cuatrimestre respecto de igual período del año pasado. Por el contrario, los flujos de exportaciones se incrementaron 21% en el mismo lapso, dada una cosecha récord.
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A esto se suman las colocaciones de deuda de compañías en el exterior, que en 2025 fueron por USD 17.500 millones y este año ya superan los USD 6.500 millones. Es decir, un gran flujo de entrada de divisas.
Todo esto invita a pensar la primera respuesta a la pregunta de si el dólar en este valor (¿bajo?) tiene sentido a la luz de lo que ocurre con los flujos. No sabemos si, hacia adelante, las importaciones subirán por mayor actividad, qué ocurrirá cuando pase la cosecha, si caerán los precios internacionales o si subirá el riesgo país. Pero hoy el valor del tipo de cambio tiene sentido.
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Los desafíos dentro de las compañías hoy son múltiples: márgenes más chicos, aumentos de costos medidos, tasas de interés elevadas y costos logísticos y tributarios altos
Queda responder a la segunda pregunta. Si, a futuro, el valor del tipo de cambio real se sostiene en niveles similares a los actuales, ¿cuáles serán sus efectos sectoriales? Es evidente que el escenario es distinto para el sector hotelero, que esperaba la llegada de turistas brasileños como ocurría en 2022 o 2023, o para el sector de la construcción, que necesita insumos baratos. Algunos festejarán y otros no, y así podríamos ir sector por sector.
Los desafíos dentro de las compañías hoy son múltiples: márgenes más chicos, aumentos de costos medidos en dólares, inflación aún latente, tipo de cambio real estable, tasas de interés elevadas y costos logísticos y tributarios altos. No hay respuestas unificadas y el rol dentro de cada compañía para mejorar la competitividad se vuelve clave, incluso sabiendo que hay factores que no dependen de la propia empresa.
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La economía está pasando lentamente de la pregunta 1 a la pregunta 2, pero el partido es largo. Aunque la economía está yendo a la estabilización, aún no la concretó y los años electorales siempre dan batalla. Por ahora, 2026 saltea la pregunta 1. Pero en 2027 no sabemos cuál primará.
El autor es profesor de Economía en IAE Business School y socio y director de Invecq Consulting. Esta nota se publicó en el IEM de mayo del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral
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Los desafíos dentro de las compañías hoy son múltiples: márgenes más chicos, aumentos de costos, tasas de interés elevadas y costos logísticos y tributarios altos
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