Adorni, el costo infinito de “ganar tiempo”, el peloteo con el Congreso y el fin a la espera de Milei

El Gobierno jugó fuerte para retardar la interpelación al jefe de Gabinete. Pero eso no frenó el deterioro del funcionario. Además, asomó de inmediato un mal panorama para el oficialismo en Diputados y en el Senado. El desenlace, finalmente, quedó a cargo de Olivos

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Patricia Bullrich y José Mayans. Intercambiaron acusaciones sobre la frustrada sesión del Senado
Patricia Bullrich y José Mayans. Intercambiaron acusaciones sobre la frustrada sesión del Senado

El caso de Manuel Adorni inició la semana dominando la disputa en el Congreso y todo indica que la termina con un desenlace esperable después de tres meses y medio corrosivos para el Gobierno. Agrega así una pincelada de necedad al último esfuerzo oficialista para darle un mínimo de aire al funcionario. La movida libertaria para retardar el trámite de interpelación al jefe de Gabinete -en Diputados y en el Senado- reavivó internas, hizo crujir la relación con aliados, siguió postergando proyectos el Ejecutivo y redujo el objetivo de “ganar tiempo” a unos pocos días. En términos prácticos: más que ganar tiempo, pagar políticamente en continuado. Un costo infinito, no sólo político, que habría terminado de convencer a Olivos de la necesidad de buscar un cierre. Es lo que se espera formalmente para el regreso de Javier Milei, desde España.

Parece contradictorio pero resulta una postal del mileismo. Apenas unas horas después de las jugadas en las dos cámaras del Congreso, el clima volvió a tornarse irrespirable en el interior del oficialismo. Y las versiones sobre la salida de Adorni crecieron vertiginosamente hasta transformarse en afirmaciones desde la estructura del Gobierno y en medios legislativos. ¿Había ocurrido algo extraño? Sólo se sumaba algún dato de la investigación judicial y se afirmaba la perspectiva de no poder frenar la semana próxima el tema de la interpelación. Novedoso sí fue el registro de Olivos, y un cruce realista entre el agotamiento de la defensa sostenida por Karina Milei y la posición, cuidada, de Santiago Caputo.

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Con todo, y en una noche de viernes marcada sin vueltas por trascendidos sobre el posible reemplazo de Adorni, quedaba algún resquicio de duda o recelo asociado a las “características” de Milei: la obcecación y cerrazón presidencial para sostener decisiones, expresadas como algo más que estallidos de malhumor o “emocionalidad importante”. Se verá. Pero como mecánica de poder, alimenta el ejercicio de verticalidad a cargo de Karina Milei. Se espera ahora el desenlace a cargo del Presidente, del mismo modo que era acatada -en muchos casos, a disgusto- la orden de cerrar filas con Adorni y operar como si se tratara de aprobar una ley vital para el Gobierno: presión sobre aliados, tratativas con Gobernadores para alinear votos.

Lo dicho: las jugadas consumieron el martes y el miércoles en la Cámara de Diputados y concluyeron el jueves en el Senado, apenas unas horas antes de que el oficialismo hiciera circular intensamente que la suerte del jefe de Gabinete estaba echada. Y que el Presidente lo resolvería a su regreso de España. Las especulaciones variaban únicamente por cuestión de horas. Algunos hablaban de este sábado, tal vez poco antes del último partido de la Selección en la fase de grupos. Otros se inclinaban por el domingo.

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Los comentarios sobre funcionarios que podrían ocupar la jefatura de ministros corrieron desde la mañana del viernes con cierta soltura, aunque, según el caso, con cuidados frente a los rumores de la caída de alguno de ellos por el malestar de Olivos ante la divulgación propia. Diego Santilli, Pablo Quirno, Sandra Pettovello y hasta Federico Sturzenegger sonaban anoche, en ese orden, como candidatos. El ministro del Interior sobresalía como opción más sólida, ficha de equilibrio doméstico y relaciones políticas fuera del ámbito libertario.

En estas horas, si hacía falta, Milei pudo comprobar personalmente el efecto dominante del caso Adorni en el temario público, registro ineludible del daño en continuado, político y social. En España, con agenda personal, el título lo puso su declaración sobre el jefe de Gabinete. “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada”, dijo, y agregó que cree en la “honestidad” del funcionario, además de avalar la increíble declaración jurada presentada después de meses exposición.

Paro general de la CGT – Reforma laboral - Cámara de Diputados
Martín Menem, en Diputados. Frenó una sesión opositora, pero el tema Adorni quedó abierto

La declaración del Presidente a un medio español generó una interpretación dual. El hecho de condicionar su actitud a lo que finalmente resuelva la Justica podría ser considerada como la repetición de un viejo recurso político para seguir sosteniendo al funcionario. Se sabe que esos son tiempos que suelen superar por mucho a la coyuntura. Pero al mismo tiempo, desde el propio oficialismo prefirieron volcarse por la lectura como advertencia de final de etapa. Eso fue marcado, en definitiva, por el clima interno.

Y en ese clima, asoma menor la especulación sobre si la salida sería una decisión íntima de Adorni, contenida hasta ahora por indicación de Olivos, o si el jefe de Gabinete se aferraba al cargo, frente al caso judicial, y estaría siendo forzado ahora por Milei, y su hermana, como inevitable recurso para tratar de frenar el deterioro violeta. Resulta claro que hace rato venía perdiendo apoyos de colegas del Gabinete y legisladores, salvo decidida presión de Olivos.

Juegan también variados elementos en la trama del Congreso. Después de cruces y tensiones -con internas a la vista y costos de aliados, que dejaron advertencias de último gesto de apoyo-, el panorama volvía a ser negativo para el oficialismo. Quedaron agendadas reuniones de la Comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados y en el Senado -martes y miércoles- y el cálculo en filas de la oposición y de LLA anticipaba que avanzaría la interpelación, con destino de moción de censura.

En ese cuadro, pesan sobre todo los trazos de aliados en la Cámara baja. El PRO, el bloque oficial de la UCR, provinciales y peronistas que juegan con sus gobernadores quedaron afectados por el costo de haber bloqueado la iniciativa de la oposición dura para poner en marcha el trámite de la interpelación. El argumento fue que habían conseguido la convocatoria a comisión, pero eso resultó insostenible frente a la calificación de “blindaje” de Adorni desde la otra vereda.

Como sea, el PRO y la UCR transmitieron otro mensaje en el Senado. Y además, en Diputados, hicieron saber que no darían otro crédito en la cita de comisión. En otras palabras, lo que se perfiló rápidamente es que “ganar tiempo” se reducía a unos días, porque en un par de semanas el tema podía volver al recinto de las dos alas del Congreso.

Otro factor, nada desdeñable, fue el mensaje de Esteban Bullrich. Al anunciar su renuncia partidaria y marcar un límite moral, pegó en el interior del PRO y también entre algunos legisladores radicales. Difícil sostener el juego. Son probables los lamentos en las horas dominadas por las versiones sobre el recambio en la Jefatura de Gabinete.

Todo lo ocurrido en el Congreso viene cargado de tensiones y, especialmente en el Senado, por recelos internos -por los movimientos de Patricia Bullrich y de Victoria Villarruel-, junto a sospechas sobre puntos de contacto con el peronismo, por conveniencias propias. La caída de la última sesión fue leída también con ese cristal, además de postergar otra vez un proyecto del Ejecutivo, en este caso la inviolabilidad de la propiedad privada.

Pero como cuestión de fondo emerge el peloteo entre el Gobierno y el Congreso, en especial entre Olivos y aliados y dialoguistas. El punto fue siempre quién se hacía cargo de resolver el fin de Adorni como funcionario. Más allá de los dichos públicos o por la vía de voceros formales e informales, hasta socios de LLA señalaban que el Gobierno quería sacarse de encima el problema y acusar después de golpistas a los legisladores. Como sea, fue anotada una nueva paradoja: la decisión de retardar la interpelación puso otra vez la resolución del tema en terreno de Olivos. Se verá en estas horas cómo lo procesa Milei.