
Primero vamos a resolver algunas dudas que recurrentemente aparecen respecto a ciertas palabras “técnicas” en economía. Para simplificarte la vida, el término “monetario” se vincula con el dinero de una economía. Cuando hablamos de políticas monetarias, principalmente estamos hablando de cómo se administra el dinero en dicho país. ¿Y quién maneja el dinero en Argentina? El Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es decir, el BCRA es quien toma todas las decisiones importantes respecto a la administración del peso argentino. Recordemos que, al igual que en nuestra vida cotidiana, cada decisión que uno toma tiene efectos y consecuencias sobre otras variables; en este caso, sucede exactamente lo mismo con el Banco Central. Haciendo un ejemplo práctico, cuando vemos que en Argentina nuestro Banco Central empieza a emitir pesos para dinamizar la economía o financiar al gobierno de turno, básicamente está generando más pesos. Pero esos pesos, si no tienen un respaldo y la gente no confía en su valor, pueden transformarse en un dolor de cabeza. Te lo traduzco: inflación del 4% en enero, del 3,6 en febrero y 4,5 en marzo. Proyección anual 2021 del 50%.
El bimonetarismo significa que hay dos monedas participando activamente en una economía. En nuestro caso, los argentinos lo tenemos clarísimo porque utilizamos al peso para las operaciones de la vida cotidiana, pero si queremos ahorrar o pensar una inversión, el dólar es nuestro resguardo de valor. Es decir, Argentina es una economía bimonetaria, donde conviven a diario su moneda oficial, el peso argentino, pero también está el dólar, que resulta ser la reserva de valor. Esta dinámica poco frecuente genera conflictos recurrentes en la economía y resulta ser el mayor problema estructural económico con el que convive nuestro país.
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La historia de crisis se va a repetir
Parece que cuando el dólar está planchado en Argentina se respira un clima tenso de calma. La estabilidad cambiaria da ese respiro que necesita el argentino para luego volver a enfrentar una nueva crisis autogenerada.
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En la actualidad, vemos que el gobierno de turno ha entendido que emitir genera inflación (¡vaya aprendizaje para este país!) y que el dólar es el principal ordenador de precios en la economía doméstica. Por ende, viendo que la inflación se aceleró en el último trimestre y entendiendo que mayor inflación genera menos chances electorales, el gobierno ha decidido una medida drástica pero con final cantado de crisis: planchar el dólar para generar esa sensación de mayor poder adquisitivo en los próximos meses y, por ende, aspirar a tener una buena elección de medio término. Claramente, la malaria argentina seguirá porque estos programas económicos cortoplacistas terminan mal. Te lo traduzco: mayor volatilidad cambiaria y otra infinitésima devaluación de nuestra moneda próximamente.
El mayor problema económico argentino: bimonetarismo
A priori parece correcto pensar que con disciplina fiscal y monetaria se resuelven los grandes problemas económicos del país, como la inflación. En mis 32 años de vivir en Argentina, me he cansado de escuchar siempre el mismo discurso que proponen distintos economistas de renombre para solucionar los problemas económico. Muchos coinciden en que logrando un equilibrio fiscal podríamos alejarnos de las crisis recurrentes y volveríamos a un sendero de crecimiento sostenido. Ya he mencionado en otras columnas que muchos países latinos conviven con déficit fiscal y no tienen nuestros problemas. También, agregan que la falta de una política monetaria independiente de los intereses del tesoro de turno deberían generar la previsibilidad necesaria para atacar la inflación y fortalecer a la moneda nacional. La realidad es que varios de dichos economistas han participado en la gestión de política económica y han fracasado estrepitosamente, pero ellos siguen teniendo la solución a nuestros problemas.
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La historia y los datos duros solo han demostrado que todas estas recetas terminaron mal. Por distintas razones, ya sean errores, timing, variables incontrolables, cambios de gobiernos o cambios de expectativas, entre varias más. En este caso, vemos que nadie tiene la capacidad de ofrecer certeza respecto a la inflación y al problema del dólar en Argentina y que resulta muy difícil saber si un programa antinflacionario va a resultar o no en nuestro país. Mi respuesta es que, a pesar de que sigamos intentando cualquiera de las propuestas enunciadas, la inflación y las recurrentes crisis cambiarias argentinas no tienen solución con una economía bimonetaria. Por ende, luego de las elecciones de medio término, veremos un nuevo round de este problema de nunca acabar.
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