
Los tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos son un tipo de cáncer poco frecuente que se presenta en el recubrimiento de los nervios que se extienden desde la médula espinal al resto del cuerpo. Anteriormente, los tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos se llamaban «neurofibrosarcomas».
Los tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, pero lo más frecuente es que aparezcan en los tejidos profundos de los brazos, de las piernas y del tronco. Tienden a causar dolor y debilidad en la zona afectada y también pueden provocar la formación de un bulto o una masa que aumenta de tamaño.
Estos tumores normalmente se tratan con cirugía. En determinados casos, también se pueden recomendar la radioterapia y la quimioterapia.
Síntomas
Los signos y síntomas de los tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos comprenden: Dolor en la zona afectada Debilidad al intentar mover la parte del cuerpo afectada Un bulto de tejido que aumenta de tamaño debajo de la piel
Cuándo consultar al médico
Los factores que aumentan el riesgo de tener tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos comprenden los siguientes: Radioterapia previa para el cáncer. Se pueden formar tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos en la zona tratada con radiación 10 a 20 años después del tratamiento. Tumores de los nervios no cancerosos. Se pueden formar tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos a partir de tumores de los nervios no cancerosos (benignos), como un neurofibroma. Una afección hereditaria que aumente el riesgo de tener tumores en los nervios. Los tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos se presentan con mayor frecuencia en las personas que padecen neurofibromatosis 1.
Diagnóstico

A menudo, el tratamiento del tumor maligno de la vaina de los nervios periféricos implica lo siguiente:
Cirugía. El objetivo de la cirugía es extraer todo el tumor y la menor cantidad posible del tejido sano que lo rodea. Cuando eso no es posible, el médico extrae la mayor cantidad de tumor que puede.
Según la ubicación y el tamaño del tumor maligno de la vaina de los nervios periféricos, la cirugía puede causar lesión a los nervios y discapacidad. En el caso de los tumores que se producen en los brazos y en las piernas, es probable que se necesite la amputación de la extremidad afectada.
En algunos casos, el médico puede recomendar que recibas radiación para reducir un tumor antes de la cirugía. Eso podría aumentar las probabilidades de eliminar el tumor por completo. Radioterapia. En la radioterapia, se utilizan haces de energía potentes, como rayos X y protones, para eliminar las células cancerosas. La radiación puede usarse antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y para aumentar las probabilidades de una cirugía exitosa. Después de la cirugía, se puede usar la radioterapia para destruir cualquier célula cancerosa que pueda quedar. Quimioterapia. La quimioterapia es un tratamiento que utiliza medicamentos para combatir las células cancerosas. Si el tumor maligno de la vaina de los nervios periféricos se diseminó a otras partes del cuerpo, el médico puede recomendarte quimioterapia para controlar los síntomas y retrasar el crecimiento del cáncer. Rehabilitación. Después de la cirugía, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden ayudarte a recuperar el funcionamiento y la movilidad perdidos debido a una lesión a los nervios o a la amputación de una extremidad.
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