
Durante años, los huevos han estado en el centro de la polémica sobre la salud cardiovascular. Debido a su contenido de colesterol, especialmente en la yema.
Muchos expertos en salud sugirieron reducir su consumo para prevenir enfermedades cardíacas, sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que este alimento no es el villano que antes se creía.
Históricamente, se pensaba que consumir alimentos ricos en colesterol, como los huevos, aumentaba los niveles de colesterol en la sangre, incrementando el riesgo de infartos y otras enfermedades cardiovasculares.
¿Qué produce el colesterol?

No obstante, estudios modernos han desmentido esta creencia. La Universidad de Harvard señaló que la mayor parte del colesterol en nuestro cuerpo es producido por el hígado y no está directamente relacionado con el colesterol que ingerimos.
De hecho, en el portal Harvard Health Publishing, señala que la producción de colesterol en el hígado está más influenciada por el consumo de grasas saturadas y grasas trans, no por el colesterol dietético.
Un huevo grande contiene aproximadamente 1.5 gramos de grasa saturada, una cantidad relativamente baja. Además, los huevos son una fuente valiosa de nutrientes esenciales, como la luteína y la zeaxantina, que benefician la salud ocular, y la colina, vital para el cerebro y los nervios.
También aportan vitaminas importantes, como las A, B y D. Para dar una idea, un huevo grande contiene 270 unidades internacionales (UI) de vitamina A y 41 UI de vitamina D, junto con unos 6 gramos de proteína y solo 72 calorías, destaca la publicación.

Numerosos estudios, muchos de ellos realizados por la Universidad de Harvard, han seguido a cientos de miles de personas durante décadas, observando sus patrones de consumo alimentario y su incidencia en enfermedades. Los resultados son claros: el consumo de hasta un huevo al día no está vinculado con un mayor riesgo de infartos, derrames cerebrales u otras enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, los expertos advierten que lo que acompaña al huevo en el plato importa. Los alimentos ricos en grasas saturadas, como la mantequilla, el queso, el tocino y las salchichas, elevan mucho más los niveles de colesterol en sangre que el propio huevo. Asimismo, el consumo de carbohidratos refinados, presentes en productos como el pan blanco, las papas fritas o los pasteles, también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.
Estudios recientes confirman que un huevo al día no aumenta el riesgo cardiovascular, pero es importante evitar acompañarlo con grasas saturadas y carbohidratos refinados.
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