
Las aguas termales son, a la vez, minero-medicinales, al poseer minerales en su disolución y tienen ciertas características terapéuticas.
Las aguas termales, son aquellas que emanan a la superficie terrestre con una temperatura al menos 4°C más alta que la temperatura media anual de la localización donde se encuentran, pues han sido calentadas por formaciones geológicas subterráneas que se encuentran a mayor temperatura que la ambiental.
Las aguas de origen meteórico o telúrico, que se infiltran en el subsuelo, descienden por gravedad hacia capas más profundas, elevando su temperatura durante su circulación subterránea. Posteriormente, estas aguas pueden ascender hasta la superficie, a través de fisuras y fracturas de las rocas. Este proceso originario se conoce, comúnmente, como “origen geotérmico”.
Hay otras aguas termales que se conocen como de “origen magmático”. Estas se producen como consecuencia de la cristalización de los magmas que liberan constituyentes volátiles que pueden escaparse en forma de fumarolas compuestas, esencialmente, de hidógeno y vapor de agua, junto con elementos como flúor, cloro, azufre, carbono, fósforo y boro.

En México, hay varios lugares donde puede disfrutarse de las aguas termales, por ejemplo, en los estados de Morelos, Hidalgo, Puebla, entre otras entidades. Sin embargo, pocas personas saben que, incluso en la Ciudad de México, hay un sitio de origen prehispánico en el que se puede disfrutar de las aguas termales.
Se trata de uno de los barrios más conocidos que se encuentran cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), Benito Juárez. El Peñón de los Baños es ese sitio. Este lugar es una formación rocosa, que se encuentra situada al noreste de la alcaldía Venistiano Carranza, la cual domina el pueblo con su gran volumen. Como es uno de los dos pueblos originarios de la región, sus orígenes se remontan a tiempos prehispánicos. Y es que, antes de la Conquista de México, llevada a cabo por el español Hernán Cortés, en 1521, la población pertenecía a la zona de Tlatelolco, y estaba rodeada por el lago de Texcoco: era un islote.
Este famoso pueblo era llamado Tepetzinco, que significa “Cerrito”, y fungía como zona de recreo y relajación para las clases gobernantes de la sociedad mexica. Era considerado un lugar sagrado, y varios tlatoanis, entre ellos Moctezuma, quien recibió a Cortés y sus hombres en Tenochtitlan el 8 de noviembre de 1519, lo visitaban con frecuencia.
Tanto se mantuvo la leyenda del lugar, que incluso se llegó a erigir una capilla al lado del manantial.

Cuando se construyeron los baños, que se mantienen hasta nuestros días, y que son la razón de su nombre, después de ser remodelados en diversas ocasiones, varias grandes personalidades del país los siguieron visitando. Incluso, se cuenta que el segundo emperador de México, el austriaco Maximiliano de Habsburgo, y su esposa Carlota, los visitaban. También atrajo la atención de famosos naturalistas y viajeros, como Andrés Manuel del Río y Alexander von Humboldt.
Las aguas del Peñón de los Baños han sido catalogadas como una gran maravilla natural y geológica, ya que se destaca su composición mineral, la cual tiene propiedades regenerativas.
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