
La organización operaba bajo un nombre de fantasía y difundía sus servicios de caza a turistas extranjeros en una página web, redes sociales, un foro internacional de zafaris y plataformas de subastas. La propuesta incluía alojamiento, traslados, guiadas de caza en distintos establecimientos y gestiones aduaneras para sacar los “trofeos”. Para ello había también un servicio de taxidermia en talleres que, según la justicia, eran clandestinos.
Los cotos estaban en provincia de Buenos Aires y Santiago del Estero. Llegaron a encontrarse animales en pésimas condiciones que eran “guardados” hasta la llegada de los turistas. En Santiago del Estero la Justicia los rescató vivos, confinados en condiciones precarias para “facilitar” la caza. En allanamientos se secuestraron restos de pumas, pecaríes de collar, gatos monteses, zorros, tiricas y aves, entre otras especies.
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Los “cazadores” eran recibidos en el aeropuerto de Ezeiza y desde allí llevados a los campos: los paquetes ofrecían el ingreso de armas de los clientes al país o el acceso a las provistas por integrantes del grupo. También se vendía la posterior tramitación del envío de los trofeos a los países de origen de los turistas.
Este último “servicio” contaba con la colaboración de una empresa exportadora. Había talleres donde se “preparaban” cueros y cráneos para sacarlos del país: se hacía taxidermia para la limpieza, montaje y embalaje. En allanamientos ordenados por la justicia federal de Lomas de Zamora se encontraron piezas de fauna silvestre, armas, municiones, pólvora y un silenciador de uso prohibido: había cráneos, astas, cueros y ejemplares taxidermizados de especies exóticas, además de restos y piezas de animales protegidos.
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La Cámara Federal de La Plata confirmó procesamientos de los acusados aunque alivió su situación al cambiar la figura penal y dejar de lado el delito de asociación ilícita. También ordenó liberar a uno de los imputados que permanecía detenido con arresto domiciliario.
Videos y escuchas
En la investigación se halló un video de un turista estadounidense cazando un puma y un pecarí de collar. Y una escucha telefónica advirtió por la caza de búfalos en un coto bonaerense, prohibida en la provincia de Buenos Aires.
“M. A.: Bueno, pero pará, en ese caso no vamos a poder hacer lo mismo que el mexicano. MASCULINO: ¿Por? M. A.: Porque en Buenos Aires no se puede cazar búfalo. Sí. Así que no tenemos guía. De hecho, todos los clientes de N. y de G. Y. (fon) ¿viste que salieron? MASCULINO: Sí. M. A.: Todos habían cazado búfalo y los búfalos los tuve que dejar. MASCULINO: ¿Y cómo piensan hacer eso? M. A.: Sí, bueno, eso es problema de cada uno, nosotros lo sacamos por Córdoba. Buenos Aires no se puede cazar carnero ni búfalo porque no te dan la guía, viste, no está legislado”.
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Ciervos, pumas y búfalos de agua
La investigación que hizo la división de Delitos Ambientales de la Policía Federal determinó que se ofrecía “activamente a extranjeros brindar experiencias de cacería en diversas jurisdicciones del territorio nacional, abarcando tanto especies autóctonas como exóticas”, concluyeron los camaristas Laureano Durán y Roberto Lemos Arias.

Se usaban al menos tres establecimientos rurales que “en su mayoría operaban sin el registro ni la renovación exigida por la Dirección General de Bosques y Fauna local” y promocionaban la “caza de especies silvestres protegidas en esas jurisdicciones”.
La oferta “se complementaba con servicios en la Patagonia mediante un albergue en la ciudad de Bariloche, trámites aduaneros para introducir armamento de los clientes o, alternativamente, alquiler informal de armas de fuego y silenciadores de uso prohibido, y la gestión de exportación de los trofeos a sus países de origen a través de canales de comercio exterior tercerizados”.
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Había “documentación falsificada para posibilitar la exportación final de las piezas obtenidas de la caza furtiva”, según la acusación.
En talleres clandestinos dedicados a la taxidermia se encontraron “cueros, cráneos y astas pertenecientes a diversas especies de fauna silvestre exótica (ciervos axis, ciervos dama, ciervos colorados, antílopes de la India, carneros y búfalos de agua), piezas que se encontraban acondicionadas en cajas de madera para su exportación irregular”. Había búfalos de agua, antílopes de la India, carneros, impalas, ñúes y múltiples variedades de ciervos. También se rescató un puma vivo, “en cautiverio dentro de un barril de mínimas dimensiones”.
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Cráneos, garras y colmillos
A eso se sumaron 23 cráneos en el domicilio de uno de los acusados y otros 15 más 4 partes de esqueletos y 61 garras en un taller. En la casa de otro de los imputados había 31 cráneos con astas. Se halló una bolsa con tres pieles completas de gato montés. Y se secuestraron colmillos, dos ojeras y una pata de un elefante africano.
“Las pruebas producidas y los secuestros realizados muestran que se empleaban armas con silenciadores y miras telescópicas, cuyo uso se encuentra prohibido”, remarcó el Tribunal. Además “se cuenta con fuertes sospechas de que se falseaban permisos de caza de los turistas, puesto que las fechas consignadas no coinciden con las entradas y salidas de los registros migratorios”, según la resolución a la que tuvo acceso Infobae.
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Los acusados quedaron ahora con procesamiento confirmado en la Cámara Federal de La Plata que consideró que hay pruebas para afirmar que se trató de un presunto esquema de “depredación organizada de fauna silvestre y la provisión ilegal habitual de armas”.
La Cámara descartó el delito de asociación ilícita por el que habían sido procesados los integrantes de la organización y confirmó la acusación por “depredación de fauna silvestre agravada, al tratarse de una actividad organizada, con más de tres personas y con armas o medios prohibidos”. También mantuvo las imputaciones por provisión ilegal de armas de fuego agravada por habitualidad para varios acusados.
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