
Nueve gatos mastican sin parar, agolpados alrededor de unas bolsas, frente a los chalés tapiados de Perlora, la ciudad de vacaciones que el régimen de Francisco Franco levantó en 1954 en la costa de Asturias y que lleva más de dos décadas cerrada.
Un hombre cano, parado en la carretera del complejo, es el dueño de toda esa comida. En una papelera cercana se amontonan latas de comida para gatos envueltas en una especie de gelatina.
PUBLICIDAD
La Obra Sindical de Educación y Descanso, organismo del régimen franquista, construyó la Ciudad Residencial de Perlora en el municipio de Carreño, sobre 20 hectáreas de terreno frente al Mar Cantábrico. El complejo llegó a tener 274 edificaciones y albergaba unas 2.000 personas cada verano, por turnos de quince días.
Los trabajadores procedían de empresas públicas encuadradas en el Instituto Nacional de Industria. Las familias numerosas pagaban un 20% menos en el amplio comedor que congregaba a cientos de personas.

Hoy, en la entrada del recinto, una garita con vigilante las 24 horas controla el acceso. La valla de seguridad está siempre subida.
Los animales son los residentes habituales. Una gaviota, graznando al borde del tejado de un edificio curvo con forma de media luna, parece la dueña de la ciudad.
PUBLICIDAD
Calles vacías
La calle Gijón, la calle Oviedo, la calle Langreo. Los nombres están ahí, pero detrás de cada cartel solo hay edificios cerrados y vacíos. Cada paso por los alrededores de las casas se asemeja a caminar sobre una superficie de goma. El suelo está cubierto por la maleza, hierba y ramas de diferentes tamaños.
La mayoría de las construcciones conservan pinturas descascaradas en rosa, amarillo, verde y naranja. Todos los materiales comparten el mismo aspecto ajado.
El complejo fue diseñado por los hermanos Somolinos, que concibieron 35 tipologías arquitectónicas distintas. Algunas reinterpretaron las casas asturianas tradicionales. Otras adoptaron formas que hoy parecen extravagantes. Hay desde chalés curvos, estructuras angulares, volúmenes que no se repiten de una manzana a la siguiente. No faltaron en el proyecto de urbanización la iglesia, los comedores ni el edificio de dirección.
PUBLICIDAD

La iglesia de Perlora, con una gigantesca cruz de piedra que divide la fachada en dos, está cerrada. Muchos cristales están rotos y hay tachos de basura tirados por el césped. El pavimento de las calles está levantado en varios tramos, con baldosas destrozadas. Grafitis descoloridos aparecen en algunas paredes.
No todas las casas siguen en pie. Algunas fueron derribadas de manera controlada por seguridad. Otras esperan rodeadas de vallas metálicas de protección.
La señal de bienvenida sigue ahí. Se trata de una estructura vertical sobre un montículo de césped crecido, un obelisco de plástico verde ligeramente sucio que reza “Perlora, ciudad de vacaciones”.
PUBLICIDAD
Tras la muerte de Franco y la transición a la democracia, la gestión del complejo fue transferida en 1982 del Estado al Gobierno del Principado de Asturias. Desde entonces, la ciudad experimentó un deterioro progresivo.
En 2005, las autoridades regionales demolieron el edificio principal del complejo. No fue sencillo. Hubo resistencia.

En noviembre de 2006, la Ciudad Residencial de Perlora cerró de manera definitiva. Las autoridades regionales hablaban entonces de reconvertir y privatizar la urbanización. Ya no habría veraneantes. Los 356.600 metros cuadrados permanecían sin futuro. Nadie quería hacerse cargo. En noviembre de 2019, el parlamento asturiano declaró que el estado del complejo era “irrecuperable”.
PUBLICIDAD
En verano, a pesar del abandono, los visitantes siguen llegando. Algunos suben desde la playa para tomar el sol en los jardines de los chalés o buscar la sombra en sus galerías. Cientos de personas recorren las calles cada temporada y observan la decadencia de las construcciones mientras disfrutan de una costa que el deterioro edilicio no alcanzó.
Los que vuelven con más frecuencia son los vecinos del propio concejo de Carreño. Gente que corre, gente que pasea a sus perros y, sobre todo, ancianos de paso lento.
Una mañana de diciembre con cámaras analógicas
En la Semana Santa de 2023, Luis Calvo Hernández, fotógrafo madrileño y veraneante habitual de la zona de Ribadesella desde niño, recibió una sugerencia. Una amiga de su padre les propuso visitar aquella ciudad residencial en la localidad de Perlora. Calvo Hernández fue, hizo algunas fotos con el iPhone y se las envió por WhatsApp a Lucas G. Alcalde, su compañero en el colectivo artístico Los del Fondo.
PUBLICIDAD

En diciembre de ese mismo año, el colectivo se plantó en Asturias. El primer día hicieron una toma de contacto para que Alcalde viera el lugar por primera vez y sacaron fotos en digital. El segundo día ya fueron con la selección hecha de casas que querían fotografiar y con las cámaras analógicas. “Hicimos todas las fotos en una sola mañana”, precisó Calvo Hernández.
El proyecto se llamó Perlora. Ciudad de Vacaciones y debutó como exposición en Casa Antillón, en Madrid, entre el 25 de abril y el 4 de mayo. Está disponible también en fotolibro.
Uno de los textos narrativos que acompañan las imágenes intenta atrapar lo que la ciudad es ahora. “Perlora es muchas cosas. Ahora simplemente es una mancha en el territorio, un conjunto de casas tapiadas con formas extravagantes y calles y farolas, un recuerdo para miles de familias, una promesa urbanística de reconstrucción, renovación, restauración… Como si el prefijo re- solucionara años de deterioro. Perlora son todas las personas que la atraviesan corriendo los fines de semana, las que se tumban en sus porches durante el verano. Perlora es un vigilante de seguridad leyendo ocho horas al día muy atento al vacío para controlar que todo sigue en su sitio sin que llegue a suceder nunca nada”.
PUBLICIDAD
Mientras el colectivo Los del Fondo fotografiaba lo que queda, el costo de que Perlora siga existiendo en su estado actual recae sobre las arcas públicas. El mantenimiento de zonas verdes, la reparación de cañerías y la seguridad le cuestan al Gobierno asturiano 1,4 millones de euros al año.
El parlamento asturiano llevó el asunto a debate en varias ocasiones. Los grupos políticos pedían un plan. El Ejecutivo respondía que se requería una inversión de entre 25 y 40 millones de euros. Y reconocía que nadie mostraba interés.

Un plan con nombre de sigla y una objeción sobre demoliciones
El 14 de agosto de 2025, en un acto conjunto, la vicepresidenta del Principado de Asturias Gimena Llamedo, el consejero de Ordenación de Territorio Ovidio Zapico y el alcalde de Carreño Ángel Manuel García presentaron el Plan Especial de Protección y Reforma Interior, conocido por su sigla PEPRI. El plan aspira a conciliar la recuperación del enclave con el respeto a los valores paisajísticos y arquitectónicos originales.
PUBLICIDAD
El proyecto se estructura en tres ejes que van desde la actualización de los espacios públicos y servicios, la conservación del concepto de ciudad-jardín y el impulso de la actividad económica mediante concesiones de explotación a largo plazo con preferencia por el uso turístico.
Entre las actuaciones previstas figuran mejoras en accesos, equipamientos y servicios de playa, limitaciones a la circulación de vehículos privados, protección de las 31 tipologías arquitectónicas originales y mantenimiento de espacios abiertos, sin cierres entre chalés.
Entre los edificios singulares que se conservarán están la iglesia, el bar La Cabaña y Villa Homes. El Gobierno regional gestionará una “Casa imagen” donde se difundirá la historia del complejo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
A 44 años de la guerra de Malvinas, un veterano volvió a las islas para homenajear a sus compañeros: “Cada cosa que pisás está cargada de una emoción tremenda”
El excombatiente Ricardo Nicolás Mitolo recorrió Darwin, Zapper Hill, Monte Longdon y Monte Harriet con sus pinturas para recordar a los soldados caídos y retratar los paisajes que marcaron el conflicto

Tiene 71 años, vive en un motorhome desde 2018 y ya visitó 284 parques nacionales: “Es una vida maravillosa en la jubilación”
Eugene Breindel convirtió un vehículo plegable en su único hogar. Sus rutinas de precisión y su mapa marcado estado por estado cuentan una historia que pocos se atreverían a vivir

Una patente robada, un premio Nobel sin regalías y el golpe de Estado que lo expulsó de la Argentina: vida y obra de César Milstein
Un libro de aventuras regalado por su madre y una prima que experimentaba con veneno de serpientes encendieron su vocación científica. Décadas después, el golpe de Estado que lo expulsó del país lo empujó hacia el laboratorio donde nacería su mayor hallazgo

Los crímenes de “la Jabonera de Correggio”: mataba a sus víctimas para cuidar a su hijo y hacía jabones y masas finas con sus restos
Leonarda Cianciulli murió en el manicomio italiano de Pozzuoli el 15 de octubre de 1970, a los 77 años. Llevaba 24 encerrada luego de cometer tres asesinatos rituales para que su hijo no fuera herido en la guerra. Invitaba a sus clientas a tomar el té, las adormecía, las mataba a hachazos y las desmembraba. Después procesaba sus restos en un caldero y preparaba con ellos jabones para vender en su tienda y masas para ofrecer a sus amigas

Cómo un poema del siglo XVII inspiró una de las canciones de The Beatles
Paul McCartney encontró versos de Thomas Dekker en un cancionero familiar, creó una melodía propia y los incorporó a “Golden Slumbers”, parte del medley de Abbey Road




