Mientras la Londres victoriana vivía el terror bien real de los crímenes de Jack el Destripador y el ficticio del estreno de la adaptación teatral de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, basado en la novela de Robert Louis Stevenson, en un jardín de una casa de Leeds el inventor francés Louis Le Prince utilizaba una cámara de su invención para filmar una escena muda de 20 fotogramas y una duración de sólo 1,66 segundos que marcó el nacimiento de un nuevo arte, el séptimo, el cine. El almanaque estaba marcado en el 14 de octubre de 1888 y la fecha puede establecerse con exactitud porque la filmación se realizó diez días antes de la muerte de la suegra de Whitney, Sarah, una de las “protagonistas” de La escena del jardín de Roundhay, como su autor bautizó a la película.
El título es acertado, porque se trata de una sola escena filmada en el jardín de los suegros de Le Prince donde la trama y los personajes se mezclan. Son cuatro actores en una situación trivial: caminando, danzando por un escenario bucólico, con vegetación tupida de fondo, con un sol que cubre sus rostros, mientras uno camina delante de la cámara, una mujer gira sobre su eje, otra se contornea y un cuarto, el más retrasado, da una pequeña vuelta. Los actores son Adolphe Le Prince, el hijo de Louis; Sarah Whitley y Joseph Whitley, sus suegros; y Harriet Hartley, una amiga de la familia, cuyos movimientos quedaron capturados por una cámara de un solo objetivo e impresos en película de papel Eastman a 12 fotogramas por segundo. Hoy se la puede ver en YouTube, en una remasterización digital producida por el Instituto Nacional Museo de la Fotografía, Cine y Televisión de Bradford, que amplió el material original a 52 fotogramas, los que reproducidos a la velocidad de 24 fotogramas por segundo —la que utiliza la cinematografía actual— alcanza una duración de 2,11 segundos.
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Louis Le Prince llegó a filmar tres brevísimas películas más: Traffic Crossing Leeds Bridge, que capturó el tráfico de personas y carruajes sobre el puente, Man Walking Around a Corner y Acordeon Player, donde su hijo Adolphe aparece tocando el acordeón. En colaboración con el mecánico James Longley, también desarrolló un proyector de tres lentes capaz de mostrar las películas sobre una tela blanca, anticipando la proyección cinematográfica. Sin embargo, nunca exhibió sus películas públicamente sino en proyecciones para sus familiares y amigos. No pudo hacer más, porque la carrera del inventor del cine terminó abruptamente dos años después de la filmación de La escena del jardín de Roundhay, cuando desapareció sin dejar rastros y dio lugar a múltiples teorías conspirativas.

Artista e inventor
Nacido en Metz el 28 de agosto de 1842, Louis Le Prince era hijo de un militar condecorado con la Legión de Honor y amigo personal de Louis-Jacques-Mandé Daguerre, el artista que, tras las investigaciones de Joseph Nicéphore Niépce, desarrolló el daguerrotipo y se consolidó como pionero de la fotografía. En el estudio de Daguerre, el joven Le Prince aprendió no solo pintura, sino también química y fotografía, un arte que se convirtió en su pasión. Hizo también estudios de pintura en París, y un posgrado en química en la Universidad de Leipzig, que le proporcionó un conocimiento científico que iba a utilizar en el futuro.
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En 1866 se mudó a Leeds invitado por John Whitley, amigo suyo de la facultad, y uno de los fundadores de la compañía Whitley Partners of Hunslet, que se dedicaba a la fabricación de válvulas y otros componentes de latón. Tres años después se casó con Elizabeth Whitley, hermana de John, una mujer con una sólida formación artística. La pareja fundó en 1871 una escuela de artes aplicadas, la Leeds Technical School of Art’, y se hizo famosa por su trabajo fijando fotografías a color sobre metal y cerámica, y recibió encargos para hacer retratos de la Reina Victoria y el primer ministro William Gladstone para incluirlos en una cápsula del tiempo que fue colocada en los cimientos de una de las Agujas de Cleopatra, a orillas del Támesis.
En 1881, Louis viajó a Estados Unidos como representante de Whitley Partners y allí hizo sus experimentos para lograr “fotografías en movimiento”. Allí construyó y patentó una cámara que utilizaba dieciséis lentes capaces de capturar movimientos, pero de manera imperfecta porque cada lente captaba el movimiento de un punto de vista diferente, y la imagen proyectada no salía exactamente como se esperaba. En busca de financiación para sus proyectos se puso en contacto con Thomas Alva Edison, al que le presentó sus trabajos a pesar de que le habían advertido que tenía tendencia a robar ideas ajenas. El inventor estadounidense no quiso ayudarlo, pero luego utilizó para su provecho algunos de los adelantos de Le Prince, lo que después dio lugar a más de una controversia judicial.
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Luego del fracaso financiero en Estados Unidos volvió a Leeds, donde con el apoyo económico de su suegro abrió un taller en el número 160 de Woodhouse Lane. Allí, tras seis años de trabajo, logró registrar imágenes en movimiento utilizando una cámara de una sola lente. Con ella filmó La escena del jardín de Roundhay y luego Man Walking Around a Corner y Acordeon Player, sus únicas tres películas. Su perfeccionismo lo llevó a posponer cualquier exhibición hasta estar completamente seguro del funcionamiento del aparato. Cuando finalmente su esposa le organizó una presentación en Estados Unidos, Le Prince desapareció.

Un misterio de película
Después de visitar a su familia en Bourges, el 13 de septiembre de 1890 el inventor del cine tomó un tren en París con destino a Dijon con la intención de regresar a la capital francesa unos días después. El último en verlo fue su hermano Albert en la estación de Dijon, antes de que hiciera su viaje de vuelta a París.
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Nunca llegó a su destino y los intentos de la policía francesa y de Scotland Yard por encontrarlo no dieron resultado. Había desaparecido sin dejar rastros: nunca se encontró su cuerpo ni su equipaje. Con el correr de los años se plantearon cinco teorías para tratar de explicar la misteriosa desaparición de Louis Le Prince.
La primera califica el hecho como una desaparición sin esclarecer. Se basa en que nunca apareció el cuerpo y tampoco se encontró su equipaje en el expreso Dijon-París. Durante ese trayecto ningún pasajero notó un comportamiento extraño o fue testigo de alguna agresión en los vagones. Por eso, la policía francesa cerró el caso con la carátula de “desaparecido”.
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Otra teoría apunta a un suicidio por motivos económicos o debido a la presunta homosexualidad de Le Prince. Poco después de su desaparición se supo que estaba en bancarrota y agobiado por las deudas, lo que lo habría llevado a quitarse la vida. En 1966, En su libro Histoire comparée du cinéma, Jacques Deslandes planteó que se pudo haber matado al no poder enfrentar su orientación sexual. Sin embargo, no existen evidencias de que Le Prince fuera gay.
La tercera hipótesis también se basa en esa presunta inclinación sexual, pero no abona la posibilidad de un suicidio sino de una “huida” a la que fue obligado por su familia para evitar la vergüenza. En 1977, el periodista francés Léo Sauvage escribió un artículo en el que cita una nota que le mostró Pierre Gras, director de la biblioteca municipal de Dijon, que afirmaba que Le Prince murió en Chicago en 1898, tras haberse mudado allí a petición de su familia. Sin embargo, no hay ningún rastro de su presencia en esa ciudad estadounidense.
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Se especuló también con la posibilidad de que Le Prince haya sido asesinado como consecuencia de la guerra de patentes que mantenía con Thomas Alva Edison. Según esta teoría, que fue tenida en cuenta por la policía francesa, el inventor estadounidense habría sido el autor intelectual de la muerte de su rival. Esa teoría se reavivó en 1898, cuando Adolphe, el hijo de Le Prince, testificó a favor de su progenitor en el litigio de 1898 contra Edison por un conflicto de patentes. El fallo favoreció al estadounidense, pero un año después fue revertido. Dos años después de ese juicio, Adolphe fue asesinado en Nueva York.
La última teoría también apunta al asesinato, pero en lugar de señalar a Edison como autor intelectual pone el foco en Albert, el hermano que lo despidió en la estación de Dijon y fue la última persona en verlo con vida. En 1967 Jean Mitry propuso, en Histoire du cinéma, que Albert pudo haberlo matado para quedarse con la herencia de su madre. Como segunda opción, el mismo autor planteó que Albert conocía las tendencias suicidas de su hermano y actuó para llevarlas a un desenlace fatal.
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El misterio sobre la desaparición de Louis Le Prince se reavivó en 2003, durante una investigación en los archivos de la Policía de París, cuando se descubrió la fotografía de un hombre muy parecido cuyo cuerpo fue encontrado flotando en el Sena en 1890. El cadáver no presentaba heridas, por lo que se llegó a la conclusión de que se trataba de un suicida. Nunca se pudo establecer su identidad, por lo que el destino del inventor del cine sigue siendo un misterio de película.
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