Como respondía el más que centenario Edgar Morin a la pregunta por la longevidad

El filósofo francés, que acaba de fallecer a los 104 años, se mantuvo activo hasta el final. En palabras de su esposa, “atento al mundo y a las grandes cuestiones humanas que nutrieron su pensamiento”, expresó su esposa

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Edgar Morin
Edgar Morin.murió el 30 de mayo de 2026. El 8 de julio hubiera cumplido 105 años

Edgar Morin era un exponente claro de esa nueva longevidad activa de la que hoy tanto se habla. En consecuencia, era inevitable que le preguntaran por su admirable vitalidad a quien ya había superado los cien años sin ánimo de retirarse de los asuntos del mundo.

Si bien mantenía costumbres sanas, como seguir la dieta mediterránea durante casi toda su vida, el filósofo ponía el acento en los aspectos espirituales, emocionales e intelectuales a la hora de explicar su lozanía.

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Morin, que el 8 de julio hubiera cumplido los 105 años, publicó su último libro, Lecciones de la historia, en octubre de 2025.

En el transcurso de su larga vida, Edgar Morin —cuyo verdadero apellido era Nahum— se casó cuatro veces. La última, a los 89 años, con la socióloga Sabah Abouessalam, que actualmente tiene 67 años. A ella atribuía Morin uno de los motivos por los que se aferraba a la vida con tanta energía. “La receta de mi longevidad, desde el punto de vista fisiológico, puede ser la dieta mediterránea que he seguido toda mi infancia. Pero creo que es mucho más. Creo que es más bien curiosidad, amistad, amor, o la intensidad de los sentimientos si se quiere ver así, los que me han mantenido vivo y no cesan. Me casé a los 89 años y sigo viviendo una vida intensa de amor por mi compañera. Por supuesto, lamento la desaparición de un gran número de amigos muy queridos, pero me quedan algunos muy valiosos. Y creo que esas cosas son las que me ayudan a vivir, además del hecho de que me siento como una pequeña parte de la humanidad que vive una aventura increíble”, dijo hace unos años en la Feria del Libro de París, según cita la revista Telva.

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El dia que cumplio 100 años fue agasajado en el Eliseo, el palacio presidencial (Yoan Valat/ Pool via REUTERS)
El dia que cumplio 100 años fue agasajado en el Eliseo, el palacio presidencial (Yoan Valat/ Pool via REUTERS)

Morin creía que más que los aspectos físicos, alimentarios, lo que en verdad determinaba la longevidad activa y plena es la capacidad de “vivir lo mejor posible en lo desconocido” y no dejar nunca de “sorprenderse” ante el misterio de la existencia. En concreto, la curiosidad era para él un motor vital. Llamaba “curiosidad polimorfa” a una actitud que mantiene desde la infancia. “Los niños son curiosos frente a todo lo que ven para intentar comprender lo que es. Y esa curiosidad infantil continúa en la juventud, cuando intentamos comprender el mundo en el que vivimos. Creo que he conservado esa curiosidad, diría que a la vez inventiva porque hay tantas cosas inesperadas, sorprendentes, maravillosas y horribles que suceden, que realmente estoy obligado a preguntar”, decía.

La capacidad de seguir asombrándose lo mantenía joven de espíritu.

En un artículo para cuerpomente.com, el periodista Pablo Cubí del Amo evocaba el pensamiento del filósofo centenario que seguía haciendo oír su voz sobre todas las problemáticas humanas contemporáneas. La voz de un testigo de la casi totalidad del siglo XX y del primer cuarto del XXI.

La de Morin no era una mirada optimista: “Rememora el mundo de 1920 que lo vio nacer (y no olvidemos que llevó a la Segunda Guerra Mundial) y se estremece ante los movimientos que capta en la actualidad”, decía Pablo Cubí del Amo.

“Rememora el mundo de 1920 que lo vio nacer (y que llevó a la 2a Guerra Mundial) y se estremece ante los movimientos que capta en la actualidad”
“Rememora el mundo de 1920 que lo vio nacer (y que llevó a la 2a Guerra Mundial) y se estremece ante los movimientos que capta en la actualidad”

Cuando le preguntaban por la longevidad, decía el autor del artículo, la respuestas de Morin salían del molde habitual: no pasaban por lo físico -ingesta, movimiento, descanso, etc-; para él todo está en el espíritu.

En julio de 2025, en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera, dijo: “Conservo la curiosidad de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia, las responsabilidades del adulto y, ya anciano, trato de nutrirme de la experiencia de las edades que he atravesado.”

En otra ocasión dijo: “Tengo todas las edades en mí”. Y agregó que la vejez no debe asociarse a la pasividad, sino que puede ser “un terreno fecundo para la creación y la rebeldía”.

Aunque las coyunturas parecen repetirse de modo cíclico, Morin dice que hay seguir aprendiendo porque los hechos no se repiten fielmente, siempre hay matices.

Edgar Morin tuvo la fortuna de seguir siendo apreciado y escuchado como filósofo en su país. A raíz de esto, Del Amo señalaba: “Los pueblos que veneran y escuchan a sus ancianos suelen tener tasas más altas de longevidad. Cuando un anciano deja de formar parte del núcleo familiar, cuando se le instala en una residencia para que no moleste una vez ya no sirve para cuidar a los nietos, cuando se hace eso, se le está tratando de carga y se le restan motivos de vida.”

Edgar Morin y su libro "Lecciones de la historia"
Edgar Morin y su último libro

El filósofo francés nació el 8 de julio de 1921. En la mencionada entrevista con el Corriere, decía: “El mundo de hoy ha cambiado. Sin embargo, me parece estar viviendo una época similar a la de entonces [la de su infancia, cien años atrás]: ¿acaso veremos como sonámbulos al Titanic navegar hacia el iceberg?” y advertía: “¡Está en juego el destino de la Humanidad! Nos hemos convertido en una Humanidad potencialmente suicida. Una guerra llevada hasta sus consecuencias extremas solo dejará derrotados”. Veía a Europa “paralizada”, en “un estado agónico”.

Cabe esperar que sus contemporáneos escuchen la advertencia final de este filósofo al que muchos apodaban “el abuelo intelectual de Francia”.

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