El ministro de Sanidad de Reino Unido dimite y presiona la convocatoria de primarias en el Partido Laborista para echar a Starmer del poder

La renuncia del que era uno de los ministros más influyentes del gabinete llega menos de dos años después de que el propio Starmer llegara al poder

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El primer ministro, Sir Keir Starmer, y el ministro de Sanidad, Wes Streeting, durante una visita al Hospital de la Universidad de Londres en septiembre de 2024. (Stefan Rousseau/Pool vía REUTERS/Foto de archivo)
El primer ministro, Sir Keir Starmer, y el ministro de Sanidad, Wes Streeting, durante una visita al Hospital de la Universidad de Londres en septiembre de 2024. (Stefan Rousseau/Pool vía REUTERS/Foto de archivo)

Wes Streeting, titular de Salud del Gobierno laborista británico, ha dimitido este jueves de su cargo para exigir unas primarias internas que desplacen a Keir Starmer de la jefatura del Partido Laborista (Labour) y, con ella, del número 10 de Downing Street. La renuncia del que era uno de los ministros más influyentes del gabinete llega menos de dos años después de que el propio Starmer llegara al poder con una mayoría histórica y la promesa de devolver la estabilidad a un país agotado por una década de turbulencias políticas.

Streeting ha anunciado su dimisión mediante una carta pública al primer ministro, en la que ha sido directo al afirmar que “ahora está claro que usted [Starmer] no liderará al Partido Laborista en las próximas elecciones generales”. La decisión llega tras días de mucha presión por parte de los diputados laboristas que reclaman a Starmer su renuncia o un calendario de salida pactado. Streeting ha sido el primer miembro del Gobierno en romper el silencio y hacer pública una crisis que hasta entonces se ventilaba en los pasillos de Westminster.

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El detonante ha sido el batacazo electoral del Partido Laborista en las elecciones locales de la semana pasada, unos resultados que sacudieron los cimientos del partido y que abrieron la veda a las voces críticas con el liderazgo del ex fiscal general. Starmer, de 63 años, llegó al poder con un capital político enorme; ahora afronta la amenaza de convertirse en el primer ministro con una vida política más corta de lo que prometía su arranque.

“Donde necesitamos dirección, tenemos deriva”

Las críticas de Streeting en la misiva han sido de una dureza poco habitual entre los compañeros de gabinete. Donde necesitamos visión, tenemos un vacío. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva", puede leerse, en referencia directa al discurso que Starmer pronunció el lunes con la intención de frenar las peticiones de dimisión. El exministro también ha apuntado a la forma en que el líder laborista ha gestionado los fracasos del Ejecutivo británico: “Los líderes asumen responsabilidades, pero con demasiada frecuencia eso ha significado que otras personas paguen los platos rotos”.

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El primer ministro británico, Keir Starmer, ofrece una declaración tras los ataques antisemitas producidos este miércoles en Londres. Este video es una cobertura de evento que muestra a Starmer hablando y luego retirándose. La temática de la declaración se centra en el crimen en Gran Bretaña.

Pero, a pesar de la contundencia, Streeting no ha activado de forma inmediata el mecanismo formal para comenzar una reelección por el liderazgo. En su carta, aboga por un proceso ordenado y con altura de miras. “Los diputados laboristas y los sindicatos laboristas quieren que el debate sobre lo que vendrá después sea una batalla de ideas, no de personalidades o de faccionalismos mezquinos. Tiene que ser amplio y contar con el mejor grupo posible de candidatos”, dice. Una fuente próxima al exministro ha asegurado a Reuters que Streeting dispone de los apoyos parlamentarios necesarios para lanzar un desafío formal, pero que prefiere una transición pactada a una guerra abierta.

Starmer, por su parte, no tiene intención de marcharse. Fuentes de su entorno han insistido en que el primer ministro está dispuesto a plantar cara en cualquier votación interna, y su ministra de Finanzas, Rachel Reeves, ha salido el jueves a defender la continuidad del Gobierno con un argumento económico. La economía británica ha crecido de forma inesperada en marzo, y Reeves advierte a los legisladores de que no “suman al país en el caos” en un momento en que ese frágil repunte podría truncarse.

*Noticia elaborada con información de Reuters.

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