“No tengo ningún problema en adentrarme en el bosque y caminar en línea recta”, aseguró RaMell Ross en su entrevista con Los Angeles Times. El cineasta y fotógrafo estadounidense, conocido por su innovador enfoque visual, reconoció que previamente a trabajar en la adaptación de Nickel Boys solo había leído un guion en su vida. Su aproximación al cine no se basa en estructuras convencionales, sino en la intuición y en una profunda observación del mundo.
El proyecto que lo llevó a la pantalla grande es la adaptación de The Nickel Boys, la novela de Colson Whitehead ganadora del Premio Pulitzer en 2019. La historia sigue a Elwood y Turner, dos adolescentes atrapados en el brutal sistema de la Nickel Academy, una escuela reformatorio inspirada en la real Dozier School for Boys, un centro de detención en Florida con un oscuro historial de abusos. Desde su estreno en Telluride (Estados Unidos), la película fue elogiada por su innovador uso del punto de vista en primera persona y por su concepto estilístico, que evita la violencia explícita sin restarle impacto emocional.
Para Ross, el proceso de escritura fue una exploración más que un ejercicio técnico. “No hice investigación, no me interesa la estructura de tres actos, pero vi un cine increíble”, afirmó el director. Su método consistió en orientarse con un “compás” propio, sin seguir reglas preestablecidas. Junto con la productora Joslyn Barnes, trabajó en un guion que respetara la esencia de la novela, y también propusiera una forma diferente de recordar el pasado.

El desafío de adaptar Nickel Boys
A pesar de su escasa experiencia con guiones, RaMell Ross nunca consideró un obstáculo su falta de formación tradicional en escritura cinematográfica. Lejos de preocuparse por estructuras narrativas convencionales, prefirió abordar la adaptación con una visión más libre, confiando en su instinto visual y en su conocimiento del lenguaje cinematográfico. Su colaboración con la productora Barnes fue clave, ya que ambos coincidieron en escribir el mejor filme posible sin preocuparse por limitaciones presupuestarias o técnicas.
Uno de los aspectos más innovadores del guion es su manejo del punto de vista, que alterna entre Elwood y Turner, los jóvenes protagonistas de la historia. Esta elección le permitió a Ross explorar la subjetividad de cada personaje sin atarse a una narración lineal. Sin embargo, lo que realmente distingue a la película es la manera en que el guion transforma la crudeza de la novela en una experiencia cinematográfica sensorial.
La fidelidad al espíritu de la obra original de Colson Whitehead no significaba replicar la historia exactamente como estaba escrita, sino encontrar formas alternativas de evocar el impacto emocional de los acontecimientos. Desde el inicio del proyecto, Ross dejó claro que su intención no era mostrar sufrimiento de manera gráfica, pero sí de construir una experiencia que hiciera sentir la realidad de la Nickel Academy sin depender de imágenes explícitas de abuso.

La escena de Martin Luther King Jr.
Uno de los momentos más impactantes de la película ocurre cuando el joven Elwood observa en televisión un discurso de Martin Luther King Jr., una experiencia que lo marca profundamente. Esta inclusión del líder de derechos civiles en la película estuvo en riesgo debido a las restricciones sobre su patrimonio y el uso de imágenes originales. “Escribimos nuestra película ideal sin pensar en si se podía hacer”, explicó Ross.
Como alternativa, tenían preparado un plan de respaldo: si no conseguían el permiso para usar la imagen de King, las escenas serían reemplazadas por imágenes de Harry Belafonte, el icónico actor y activista. Además, el fragmento televisivo podría haberse modificado en postproducción con otro discurso. Pero dos días antes de filmar la secuencia, recibieron la aprobación oficial para incluir a King en la trama.

El estilo narrativo de Ross y su visión del cine
Desde el inicio, Ross desafió las tradicionales narrativas para adaptar la novela Nickel Boys. Con la prioridad de buscar nuevas formas de representar la memoria y el trauma, reflejó su negativa a mostrar violencia explícita en pantalla. Para el guionista, el impacto emocional de la historia no dependía de la crudeza visual, sino de la manera en que el espectador percibía el sufrimiento de los personajes.
El concepto se afianza en la secuencia del “White House”, el espacio donde los estudiantes de la Nickel Academy eran brutalmente castigados. En lugar de representar los golpes de manera directa, Ross optó por un montaje de imágenes distorsionadas y rostros de estudiantes reales de la Dozier School (institución que inspiró la novela). “No queríamos imágenes contemporáneas, sino una representación abstracta que también fuera literal”, sentenció el guionista.
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