
Cuando Ganfeng Lithium comenzó a planificar la construcción de su planta en General Güemes, Salta, supo ver que iba a necesitar soldadores de una especialización muy específica que los trabajadores de la zona no tenían. Tenían tiempo para formarlos: la empresa trabajó con el municipio y las instituciones educativas en una capacitación de soldadura en titanio y en argón para que pudieran incorporarse a la obra.
Juan Martín Gilly, presidente de la Cámara de la Minería de Salta y director de Legales, Relaciones Institucionales y Comunitarias de Ganfeng Lithium, contó esta experiencia paradigmática en conversación con TICMAS, la EdTech que se enfoca en el aprendizaje y el desarrollo de talento. La charla se dio en el marco de la 15° edición de Litio en Sudamérica, que Panorama Minero realizó en San Salvador de Jujuy. Para Gilly, conocer las necesidades de las empresas permite organizar una oferta educativa que llegue a tiempo.
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—Desde la Cámara, ¿cómo se relacionan con los distintos actores de la industria y con los gobiernos?
—Estamos en contacto permanente con muchos actores. La articulación que tenemos a nivel público y privado es excelente: con la provincia de Salta, con el Gobierno nacional y también con las otras cámaras mineras y de proveedores del NOA.
A nivel nacional estamos en diálogo permanente sobre los temas que nos interesan a ambos, los temas comunes: infraestructura, educación. Es una construcción de puntos comunes que nos ayuden a seguir desarrollando una minería sustentable, con oportunidades para una mayor cantidad de gente.
—¿Qué les piden a las escuelas, a los institutos de formación, a las universidades?
—Lo que pedimos, y en este caso también surge del lado de la provincia, es trabajar en función de la demanda que va a venir. Sabemos, por ejemplo, que vamos a necesitar operadores de caldera: hay que trabajar para capacitar a una determinada cantidad de personas como operadores de caldera. Lo mismo con el tratamiento de salmueras en el laboratorio, que es clave para las empresas mineras. Lo hicimos y hace poco entregamos diplomas junto con el Ministerio de Educación de la provincia y UPATecO. Se trata de trabajar de manera orientada a la demanda, quirúrgicamente.
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—¿También trabajan para acercar a los estudiantes del secundario a las universidades?
—Sí. Nuestra zona de influencia directa es Tolar Grande y hemos desarrollado planes de educación a distancia para que chicos que quizás antes no estudiaban, porque no tenían la posibilidad de ir a Salta, puedan hacerlo desde ahí. Hay chicos que terminaron el colegio y pueden acceder a una universidad virtual, con un tutor y el acompañamiento de la empresa, para hacer la carrera que quieran. No tiene que estar vinculada con la minería: pueden elegir la carrera que quieran. Es una forma de facilitar la educación en todos los ámbitos y en todo el territorio donde tenemos influencia.
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—Con el caso de los sodadores de argón, ¿qué pasa cuando termina el período de construcción?
—La construcción dura un tiempo. Después empieza la operación. Pero esas personas van a tener esa aptitud toda la vida para trabajar en otro lado. Adquirieron una habilidad que no era tan común en la Argentina. Es un círculo virtuoso que le permite a ese trabajador seguir capacitándose e incorporando habilidades.
—Si un proyecto tiene una vida útil de varias décadas, ¿pueden anticipar qué trabajadores les van a faltar y empezar a acompañar hoy a los estudiantes que podrían ocupar esos puestos?
—Totalmente. Es lo que estamos haciendo. Lo que queremos hacer a futuro. Desde la Cámara, con las empresas mineras, elaboramos un diagnóstico de lo que se iba a necesitar a quince o veinte años y se lo pasamos a la Secretaría de Minería para que lo tengan en cuenta al armar sus planes de capacitación y al trabajar con el Ministerio de Educación. La provincia tomó la minería como política de Estado. Entonces, las áreas de gobierno, dentro de sus competencias y sabiendo que tienen una amplia variedad de tareas, conocen que la minería es uno de los motores de la provincia y trabajan en ese sentido. Otra cosa que estamos haciendo desde la Cámara es trabajar en un plan para incorporar, de cuarto a séptimo grado, la materia Minería en las escuelas públicas y privadas de la provincia. Queremos que los chicos, desde los nueve años, empiecen a conocer la actividad: el ambiente, las medidas de seguridad, la importancia del trabajo en equipo. Es algo muy lindo que nos gustaría que ocurriera cuanto antes y que estamos trabajando con el Ministerio de Educación de una manera muy didáctica.
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—Durante mucho tiempo, en las mesas de trabajo cada actor parecía tirar para su lado. Pero el crecimiento como el que está teniendo el litio exige acuerdos.
—Totalmente. Si no trabajamos juntos, puede ocurrir que las soluciones de infraestructura no aparezcan. Necesitamos que el sector público y el privado se comuniquen, que estén en armonía siempre bien entendida: puede haber contrapuntos, pero pensando en un objetivo común. En infraestructura, capacitación y talentos tenemos que anticiparnos. Lo que viene es bueno. Tenemos que evitar que aparezcan cuellos de botella en recursos humanos. Lo que logramos es entender cuáles van a ser las demandas de perfiles para los próximos cinco, diez, quince o veinte años, y trabajar en función de eso en materia de capacitación y educación.
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—Pensar a veinte años es un desafío para la Argentina, pero también para un mundo que cambia muy rápido.
—Es así. Pasa un día y cambia el mundo. Pero la minería no existe sin pensarse a largo plazo. Un proyecto de exploración puede tardar veinte o veinticinco años en llegar a producción. Después, la vida útil del proyecto puede ser de veinte, veinticinco, treinta o cuarenta años. Nuestro pensamiento tiene que ser a largo plazo y me parece que, como país, también. Lo estamos viendo con medidas orientadas a dar seguridad jurídica, estabilidad y previsibilidad, para que los inversores que tengan intención de venir a la Argentina sepan que las reglas van a ser claras y estables en el tiempo.
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—¿Qué le piden la Cámara y las empresas al Estado?
—Principalmente eso: reglas claras y seguridad jurídica. Es fundamental. La minería implica inversiones a muy largo plazo y con riesgo total. Si el inversor tiene alguna duda de que en algún momento van a cambiar las reglas, se va a ir a otro lado, porque los recursos para la inversión son escasos, sobre todo para la exploración. Si hay un lugar con reglas claras y otro que no las tiene, va a elegir el primero. Y, obviamente, trabajar en infraestructura y educación, que es algo que estamos haciendo. Trabajar en las rutas y con el ferrocarril, que es otro tema importante.
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—¿Es cierto que habrá más empleo?
—Sí. La minería hoy está entre las industrias con mejores estándares de empleo a nivel nacional y creo que va a seguir mejorando. El empleo de calidad implica también cuidar la salud del trabajador y tomar las medidas de seguridad para que pueda trabajar correctamente, con control y seguridad. Creo que estamos subiendo la vara.
—¿Cómo se coordinan las cámaras de las tres provincias cuando hay mucha demanda y pocos trabajadores preparados?
—Intentamos hacerlo coordinadamente. Esa situación de escasez ocurrió entre 2021 y 2024, pero la idea es coordinar y prevenir: que no existan esos cuellos de botella y que no haya que ir a otras provincias o ciudades a buscar gente. Obviamente, en algunos casos ocurre de manera natural, como en cualquier industria que puede contratar a un trabajador o a un profesional de otra provincia. Pero la idea es prevenirlo.
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