Casi la tercera parte de los alumnos que participaron en las pruebas PISA faltó a clase y trabajó durante las dos semanas anteriores a la evaluación

Un informe de IERAL Fundación Mediterránea reveló un ausentismo escolar del 27,8% antes del test. Y el 27,6% de los estudiantes declaró haber realizado alguna labor remunerada previa

Un escritorio dividido con un examen corregido a la izquierda y herramientas con monedas a la derecha.
La ausencia a clases y el trabajo remunerado, dos factores que influyeron en el bajo desempeño de los estudiantes de 15 años en las recientes pruebas PISA (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El ausentismo y el trabajo remunerado aparecieron asociados con los bajos resultados obtenidos por los estudiantes argentinos de 15 años en las pruebas PISA: el peor desempeño de Argentina de los últimos 20 años.

Según explicó Laura Cullo, economista e investigadora del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, durante una entrevista en el programa Alguien tiene que decirlo, por Radio Mitre, esos dos factores influyeron en la caída en lectura, matemática y ciencias en el relevamiento realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que difundió los primeros resultados de 91 sistemas educativos de todo el mundo.

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El ausentismo y los resultados de los estudiantes argentinos

Según el análisis de IERAL, el 27,8% de los adolescentes argentinos evaluados declaró que había faltado a clase durante las dos semanas previas a la prueba, en relación al alumnado que cursaba el tercer año del colegio secundario.

Cullo explicó que los estudiantes que habían faltado obtuvieron entre 31 y 39 puntos menos, según el área evaluada: Lectura, Matemática y Ciencias. La diferencia apareció al comparar sus resultados con los de quienes no habían registrado ausencias durante ese período.

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Tres gráficos de barras que comparan el desempeño escolar en matemática, lectura y ciencias según asistencia y nivel socioeconómico
Un análisis, basado en PISA 2025, reveló que aquellos que faltaron a clase tuvieron un desempeño menor en Matemática, Lectura y Ciencias que osciló entre los 31 y 39 puntos (IERAL Fundación Mediterránea)

La investigadora aclaró que los datos de PISA y el informe elaborado por la OCDE no permitieron establecer una relación de causa y efecto. Sin embargo, sostuvo que, cuando los resultados se observaban de manera agregada, el ausentismo aparecía asociado con el desempeño educativo.

El análisis también incorporó el nivel socioeconómico de los estudiantes. Las faltas a clase no se distribuyeron de manera aislada, sino que se relacionaron con otras condiciones de la trayectoria escolar y con el entorno social de cada adolescente.

Captura de pantalla de un mensaje en X de la Fundación Mediterránea con un texto sobre el ausentismo escolar y los resultados en PISA
Fundación Mediterránea señaló que el 27,8% de los alumnos faltó a clases antes de las pruebas PISA (Fundación Mediterránea)

La entrevistada planteó que el ausentismo podía afectar el aprendizaje porque reducía el tiempo de contacto con los contenidos y con las actividades escolares. También señaló que las inasistencias podían formar parte de un proceso más amplio, que incluía el bajo desempeño, la repitencia y el abandono.

El trabajo remunerado, factor clave del bajo desempeño local

Otro de los datos señalados por Cullo fue que el 27,6% de los estudiantes declaró haber realizado algún trabajo remunerado durante las dos semanas previas al relevamiento. La proporción alcanzó al 33,9% entre los adolescentes pertenecientes al cuartil de menores recursos.

La investigadora precisó que el dato surgía de una pregunta incluida en el cuestionario de PISA. Por ese motivo, no debía interpretarse como una medición general del empleo adolescente ni reemplazaba a las estadísticas laborales.

La prueba consultó a los estudiantes si trabajaban de manera remunerada. A partir de sus respuestas, el informe identificó una proporción alta de adolescentes que ya habían iniciado una trayectoria laboral a los 15 años.

Captura de pantalla de un mensaje publicado en redes sociales por la cuenta oficial de la Fundación Mediterránea
Fundación Mediterránea señaló que el 27,6% de los adolescentes realizó trabajo remunerado, previo al examen, y que la cifra subió al 33,9% en el sector de menores recursos. (Fundación Mediterránea)

Cullo recordó que la legislación argentina permite trabajar desde los 16 años bajo determinadas condiciones. Y un dato: la entrevistada no estableció que los alumnos que hubieran faltado fue exclusivamente porque trabajaban pero Cullo explicó que el empleo podía afectar el rendimiento por sí mismo, incluso cuando no producía una ausencia escolar.

Cullo advirtió que algunos adolescentes aceleran su ingreso al mercado laboral antes de adquirir las competencias básicas que ese mismo mercado les exige más adelante. La situación genera una distancia entre las capacidades desarrolladas en la escuela y los requisitos de los empleos.

La investigadora vinculó este proceso con el fenómeno de los jóvenes que no estudian ni trabajan, conocidos como “ni-ni”. Según indicó, en la Argentina hay cerca de un millón de jóvenes en esa situación.

La cifra puede modificarse si se incorpora a quienes tampoco buscan empleo. En ese caso, aparece una tercera condición asociada a la falta de estudio y de trabajo: la ausencia de búsqueda laboral.

Gráfico de líneas con la evolución de puntajes de Argentina en Matemática, Lectura y Ciencias entre los años 2006 y 2025
La caída histórica del rendimiento educativo nacional en las pruebas PISA 2025 (IERAL Fundación Mediterránea)

La entrevistada también mencionó las habilidades blandas que demanda el mercado laboral. Entre ellas ubicó la posibilidad de comunicarse, exponer un planteo, interactuar con otras personas y sostener vínculos dentro de un ámbito institucional.

La repitencia: factor de una trayectoria escolar deteriorada

Durante la entrevista también se mencionó que la repitencia alcanzó casi el 18% entre los estudiantes evaluados. Cullo describió ese dato como parte de una secuencia que comienza antes de que el alumno abandone la escuela o tenga un desempeño bajo.

Según su explicación, las inasistencias, el mal rendimiento, la repitencia y el abandono pueden ser los últimos eslabones de un proceso más extenso. El sistema educativo comienza a mostrar señales de deterioro antes de que esos resultados se hagan visibles.

La investigadora planteó que el análisis no debía limitarse al momento en que se toma la prueba. También era necesario observar la trayectoria previa de cada estudiante, sus interrupciones, sus dificultades y el vínculo que mantiene con la escuela.

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