“La Matanza es un municipio que siempre nos da que hablar, primero por la cantidad de programas que tiene, segundo por la cantidad de habitantes y luego porque es un municipio que en los últimos tiempos ha desarrollado varias acciones acerca de Maker, metodologías STEM, aprendizaje basado en proyectos y sus vínculos entre educación y empleabilidad”, comenzó destacando Patricio Zunini ante los presentes en el auditorio de Ticmas en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Y agregó:”La Matanza es como una especie de mini país en donde todo se pone a prueba, son experiencias pilotos que implican grandes pilotos.” y así dio comienzo al diálogo con Silvina Gvirtz actual Secretaria de Políticas Educativas de La Matanza.
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— La Matanza como municipio es enorme y tiene muchísimas realidades; empiezo a pensar en Las Matanza que está más cerca de la Ciudad de Buenos Aires hasta Virrey del Pino, tengo hasta ruralidad en ese espacio.
— Así es, especialmente en Virrey del Pino hay ruralidad y cada realidad exige, por un lado políticas comunes, pero por otro lado políticas diferenciadas en función de si tenés chicos que asisten a una escuela rural, ya que van a tener otras necesidades, van a tener otras herramientas para trabajar. Si hay un denominador común que no importa de dónde seas y es alfabetizarte, entender de tecnología.
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Nosotros este año iniciamos un trabajo con Ticmas, con mundo maker que se está dando en 20 escuelas y que está teniendo realmente mucha demanda y se recibió con muchísima alegría y tiene que ver con algo que está sucediendo en el mundo que es que se está entendiendo que hay saberes que se pueden aprender de modo teórico, pero que hay muchos saberes que tienen mejor aprendizaje si se realizan a partir del hacer, de la experiencia y del trabajo directo. En mi época, para dar un ejemplo muy concreto, yo aprendía física teórica y después uno terminaba la secundaria- fui al Nacional Buenos Aires- y se preguntaba por qué cuando uno aprieta un botón se prende la luz y no podía entender el proceso. Y para lo que ayuda el mundo maker es para que puedan entender y además después actuar sobre la realidad, que también ese saber les resulte útil.

— Tenés escuelas urbanas y escuelas rurales y ante las pruebas estandarizadas, ¿Cómo se hace un piso común para entender la realidad de cada uno, para dar una educación equitativa, que haya equidad en tantos perfiles distintos?
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— Hay un primer piso común que tiene que ver con las condiciones necesarias que tienen los chicos, por ejemplo que todos los chicos tengan libros para aprender y esto es un denominador común que resulta necesario tanto en escuelas rurales como en escuelas urbanas. Después vos tenés datos sobre en qué disciplinas los estudiantes necesitan más apoyo, por ejemplo en secundaria, en matemática y entonces vos te fijás de entregar libros especialmente diseñados para fortalecer esos aprendizajes en esa disciplina. Hay mucho que tiene que ver con la diferencia entre la localización rural o urbano, pero hay mucho que tiene que ver con cómo están funcionando los aprendizajes y qué aprendizajes hay que fortalecer y entonces cómo lo hacés.
Sabemos que lengua y matemática son claves; en secundaria matemáticas hay que seguir trabajando, pero la segunda pregunta es cómo, todavía en el marco de este denominador común y entonces en Matanza nosotros intentamos de a poco armar un círculo virtuoso, nosotros ya iniciamos por ejemplo con alfabetización y alfabetización tecnológica en el nivel inicial, entonces se equipan las escuelas con computadoras, con las tabletas para que no haya tanta distancia. La diferencia de lo que nosotros tratamos de trabajar es acortar la brecha social, la brecha de las diferencias económicas entre los chicos que pueden acceder porque tienen acceso al mercado a comprarse una computadora y los que no. Después en la primaria, se sabe que Suecia es uno de los países que ya incorporó la vuelta de los libros impresos, también las pruebas de UNESCO muestran que en la primaria es muy útil tener el libro impreso y que en aquellas escuelas que trabajaron más digitalmente, en realidad no tuvieron tan buenos resultados. Desde hace 10 años en La Matanza a cada chico se le entregan los libros de las materias básicas para que puedan aprender, esto también acompañado de útiles. Se entregan distintos útiles en el nivel inicial, en la primaria y en la secundaria y esto permite iniciar el año de un modo distinto, donde a ningún chico le falte un lápiz, un color, un cuaderno o una carpeta.
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— ¿Hasta dónde te comprometés con el nivel de chequear que una regla entre dentro de una cartuchera? Digo, ¿hasta dónde te comprometés vos desde tu lugar de estar mirando esas cosas?
— Te comprometés con todo porque en realidad si al niño que recibe o al joven que recibe los útiles, esos útiles no le sirven para trabajar, bueno, en realidad en vez de una inversión hiciste un gasto. Y para nosotros es clave que esto sea una inversión y que si el nene tiene que ir a la escuela con la cartuchera, pueda poner lo que tiene que ir adentro de la cartuchera en la cartuchera como nos pasa a todos con nuestros hijos, te diría ya a nivel de mamá, uno lo termina pensando y sí se tiene que involucrar en la operación porque si uno no mira el detalle, por ahí arma mal la licitación.
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— Un viejo presidente decía, si la democracia es el arte de hacer lo posible, nos conformamos con lo posible nada más. En educación, qué es lo posible y hasta dónde uno tiene que soñar.
— Yo creo que se puede y se debe soñar infinito porque la educación es el futuro de un país, es el futuro de una ciudad como la Matanza de un municipio. Lo que hay que hacer es privilegiar, es decir, bueno, qué es lo que necesitamos, que nuestros estudiantes sepan cuando terminan la primaria, cuando terminan la secundaria o cuando terminan la universidad hoy. Y sobre eso hacer un diseño porque efectivamente el tiempo es escaso y a veces le pedimos a la escuela todo y no puede todo. Y hay saberes como el desarrollo del pensamiento racional, el enseñar en alfabetización tecnológica, en ser consumidores inteligentes y productores de nuevas tecnologías, que son clave, porque hoy tenemos a la mayoría de nuestros niños jóvenes utilizando las redes, pero de un modo muy ingenuo creyendo casi cualquier cosa que ven en un reel, creyendo que todo es verdadero porque lo dijo algún influencer.
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Y acá la escuela tiene el deber, la obligación del desarrollo del pensamiento racional, la alfabetización científica, la alfabetización tecnológica, la alfabetización matemática. Por ejemplo, cualquier joven hoy debería terminar la escuela y poder armar un presupuesto, leer correctamente una factura, entender lo que es el interés compuesto, entender el pensamiento algebraico. Y me parece que estos son saberes claves, por supuesto la alfabetización en lengua propia y en una segunda lengua, creo que ahí hay prioridades. Pero el sueño avanza a medida que se logran aprendizajes; más aprendizajes se logran y más lejos se quiere llegar.
— Esta semana estuvo el Profesor Nicolás Burbules en Seminario de Innovación Educativa de Ticmas y él trabajó muchísimo el tema del diálogo en la escuela ¿Cómo te impacta esa idea?
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— Me parece clave porque creo que la escuela hoy es una institución contracultural, o sea mientras las redes por ejemplo muestran la idea del pensamiento instantáneo, la idea del dogma, la idea de poder seguir cualquier idea sin tener que argumentar; la escuela enseña a argumentar, enseña a deliberar, enseña a debatir, enseña a consensuar y esta es otra de las alfabetizaciones. La convivencia democrática es clave, pero una convivencia racional y en un punto también en este sentido la escuela es contracultural, Byung-Chul Han dice que nosotros pasamos de una democracia, de un modelo democrático a un modelo infocrático.
La democracia es deliberativa, la democracia valora el debate, la democracia alienta el uso de datos y el pensamiento racional y él dice la infocracia no, pero en realidad sociedades interesantes son sociedades democráticas. Entonces la escuela tiene que alentar este modo de pensamiento, este modo, y esto es diálogo, el diálogo es esencial en la construcción democrática.
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— Voy a ponerme en abogado del diablo: Hay que dialogar, hay que generar ese espacio de intercambio con los estudiantes, pero tenés una currícula larga, tenés un montón de documentación a completar, tenés como docente que salir de un colegio a otro rápido porque tenés que tener muchas horas de clase para que el sueldo aguante a fin de mes, tenés padres, presiones de los colegios, ¿cómo se gestiona todo eso para que todavía haya espacio para el diálogo?
— Punto uno reconozcamos que es una tarea muy difícil, segundo, es posible, todos lo hacemos, mejor, peor, pero todos lo hacemos y todos queremos lo mejor, en este contexto aliento mucho a los docentes por un lado, a seleccionar los contenidos. Enseñar cómo saber si algo es falso, una demostración en matemáticas; esto es clave en el rol docente, donde debe detenerse aunque eso implique dar menos temas. Hace muchos años por ejemplo, tenía un profesor de literatura que en una clase nos hacía leer una carilla, y los 80 minutos, porque eran, 2 horas, era el debate sobre esa carilla de un trabajo de Steiner. Animarse a que la enciclopedia no te hace más inteligente ni te enseña a pensar. Me parece que esto es animarse, bueno, todo no lo voy a dar con la misma profundidad, pero en realidad lo que yo quiero es que quede alguna idea, por ejemplo de cómo se pasó del feudalismo a la edad moderna, cómo surgieron las ciudades, ahora después el detalle de quién nació en qué año y demás hay que ver porque también eso apela a la memoria de corto plazo y muchas veces nosotros tenemos que enseñar a que ellos puedan seguir aprendiendo solos después, pero que tengan un marco para poder seguir aprendiendo.
Y la otra cosa que marcó mucho, es la necesidad de organización en la escuela que tiene que ver con la puntualidad, con fomentar en las escuelas, con los padres, que los alumnos no falten, que puedan alentar el presentismo, parece que no fuese importante, pero si los chicos llegan 15 minutos tarde, se perdieron la primera hora de clase, el grupo trabaja distinto y entonces por ahí se altera toda una dinámica y por ahí esa escuela tiene 4, 5 horas que es poco, entonces lo mejor es una buena organización consensuada también es clave tanto como la selección de contenidos.
Se necesita consenso para eso y no se da solo en las escuelas, se da en todas las escuelas, en todas privadas, de gestión estatal; cómo generamos de nuevo este consenso entre familia y escuelas entendiendo que el tiempo es clave y muy importante.
— La Matanza tiene muchas fábricas. ¿Cómo es el trabajo con los estudiantes en cuanto a la generación de oficios, la articulación con la empleabilidad?
— Nosotros en la Secretaría de Producción tenemos una escuela de oficios en donde se van analizando las necesidades de las distintas industrias y por otro lado tenemos además la Universidad de la Matanza que es clave. La empleabilidad tiene que ver con escuelas de oficios, tiene que ver con terciarios y tiene que ver con la universidad. En el caso de la universidad, el municipio alentó, hace 5 años, la apertura del centro universitario de la innovación (CUDI) en la zona de González Catán que abarca la población de lo que es el distrito 2 y 3, que tiene muchas fábricas en esas áreas.
El CUDI tiene carreras vinculadas al área de tecnología y al área de salud. Tenemos cinco universidades en este momento trabajando en este centro de la innovación, tenemos más de 800 graduados, también en el área de salud que tenemos enfermería y obstetricia y esto es lo que cierra ese círculo virtuoso del que hablé al principio, al principio hablamos del nivel inicial, de la primaria, de la secundaria con el proyecto maker y también nosotros con los libros de matemática y alentando otros proyectos; como por ejemplo el de las prácticas profesionalizantes que en este momento se está haciendo con la empresa Prestige y Ticmas. La universidad de La Matanza tiene 10.000 estudiantes y tiene mucha demanda incluso de más carreras y estamos realmente muy contentos, este es un trabajo con la Provincia de Buenos Aires que financia las carreras, son todas obviamente gratuitas y ahora estamos trabajando con producción para ver cómo relacionamos a los graduados con las distintas empresas. Y no hay que olvidarse de los terciarios, nosotros tenemos un número importante de terciarios. Los más conocidos son los de formación docente y realmente son claves porque si uno no forma bien a los docentes, de hecho no va a tener buenos docentes en las aulas que enseñen por ejemplo bien matemática; que es un tema que tenemos que trabajar mucho y a fondo porque tenemos enormes desafíos.
— Sabemos que desde hace años ha caído la tasa de natalidad en la Argentina, ¿cómo impactan las escuelas de La Matanza?
— Se nota, aparece el tema, pero creo que es una oportunidad para ampliar la jornada escolar. En La Matanza casi todas las escuelas primarias ya tienen 5 horas y también tenemos un número muy importante, más de la mitad que ya tienen 8 horas de clase, pero en la secundaria también hay que ir a 6 u 8 horas de clase porque nosotros le pedimos a la escuela que enseñe inglés, que enseñe a convivir, que enseñe un deporte, en fin, que trabaje con un montón de contenidos y es imposible en tan poco tiempo.
— A la escuela se le pide cada vez más y el tiempo es el mismo.
— Exacto, por eso la baja de la natalidad es una gran oportunidad, no para hacer cualquier cosa, sino para ampliar la jornada en primaria y en secundaria. A nivel país es un problema, pero qué oportunidades nos ofrece esta situación en educación. Mientras nosotros teníamos que tener escuelas de 4 horas, que en realidad si vos contás el recreo, la hora de almuerzo y demás, eran 3 y media, bueno, que se conviertan en 8 horas y en qué mejor lugar pueden estar, por ejemplo, los adolescentes que en la escuela.
Qué bueno sería que las escuelas secundarias como las técnicas, tengan 8 horas de clase, qué mejor lugar. Por supuesto sí hay que repensar, la estructura, no sé cuánto sirve 40 minutos de un tema, 40 del otro, o ver cómo armamos una estructura si tenés 8 horas de clase para que los chicos disfruten esas 8 horas, para que puedan tener contenidos interesantes para ellos y además que los formen en este pensamiento racional del que hablábamos recién.
— Qué te piden los docentes de Matanza, cuando tenés oportunidad de hablar con ellos, cuáles son sus principales aspiraciones, no te diría reclamos, sino qué piden ellos.
— Lo que piden mucho y que empezamos a hacer a demanda de los docentes, es que llevemos conferencistas, especialistas en educación que permanentemente los acompañen en su tarea, con ideas nuevas, cómo trabajar por ejemplo con la inteligencia artificial, que es un problema que hoy todos enfrentamos los que somos docentes. Y estamos haciendo ciclos de conferencias y se llenan. El lunes que viene, por ejemplo, viene Victoria Abregú, que es una especialista en gestión educativa y ya tenemos anotados más de 700 directivos. Piden mucho una actualización permanente y agradecen mucho los libros como una ayuda enorme,, están muy agradecidos con este programa makers de robótica, mucha demanda y tienen muchas ganas de hacer. Pero como vos decís, a veces los docentes estamos un poco abrumados por la cantidad de contenidos, tareas y demás cosas que tenemos, pero siempre digo, seleccionemos, pensemos. A los directores les pasa también, que tienen el problema de la llave del laboratorio, el problema del padre y el problema de que la escuela tenga un buen nivel de presentismo en estudiantes y en docentes, que se cumplan los horarios, que los chicos aprendan y porque aprendan repitan menos, entonces tenés problemas operativos y problemas de estrategia y tenés que encontrar una balanza para no estar ni todo el tiempo en la operación ni todo el tiempo en la estrategia.
— En unas semanas van a estar los resultados de PISA, en la Argentina hace años que se viene discutiendo sobre la crisis educativa ¿Esa crisis ya pasó, esa crisis está cambiando, cómo lo ves en estos últimos tiempos, si querés, en el último año?
— Primero cuando uno analiza las pruebas PISA, uno tiene que tener en cuenta que hay dos tipos de pruebas, dicho muy generalmente, una son las normativas y otra son las criteriales. Unas apuntan a ver cuánto un chico sabe de un tema y otras apuntan a comparar países, por ejemplo. Lo que quiere PISA es comparar y si todos saben todo bien, no va a ser interesante desde el punto de vista de la comparabilidad, dicho groseramente. Entonces esas pruebas son valiosas pero hay que poder leerlas, no en términos de tragedia sino en términos de lo que son, de políticas comparadas de países occidentales, porque no son sólo los países de la OCDE.
Pero si uno los leyera menos en términos de tragedia, creo que todo el sistema educativo debería medirse más en términos de cómo estamos acá, esta es la realidad y hay que leerla y decirle de acá cómo mejoramos, cuáles son nuestros futuros planes de mejora. Estaríamos mejor cuando uno quiere enfrentar un desafío; si vos querés sumar a alguien a un proyecto y vos empezás hablando mal de ese alguien, no se va a querer sumar. Todo desafío requiere una inversión. A mí personalmente lo que me interesa es la mejora; ahora si vos decís esto es una tragedia, un desastre, bueno, no hay mucho para hacer en ese marco. Hace muchísimos años en la década de los noventa, un autor escribió un libro que se llamaba “El nivel educativo sube”, y en la introducción de ese libro Baudelot decía “si los aviones vuelan cada vez más rápido, si cada vez la gente vive más, por qué decimos que la educación está cada vez peor, hay algo que es incompatible entre los logros”. Hay que seguir mejorando muchísimo y hay que valorar lo que sí se hace bien, porque si todo nos parece mal, estamos en un problema. Yo soy docente, vos sos docente, vamos a la clase y seguro que hacemos algunas cosas muy bien y otras mal y tenemos que mejorar, en todo caso otras que merecen desafíos.
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