
No parece y en realidad muchos pasan bastante desapercibidos, pero hay muchos juegos de mesa que incorporan elementos matemáticos en su dinámica. A pesar de que esta disciplina tiene una reputación ambivalente, frecuentemente considerada teórica y alejada de la vida cotidiana, la realidad es que las matemáticas están profundamente arraigadas a la sociedad, incluso en actividades lúdicas.
La conexión entre el juego y las matemáticas es más estrecha de lo que usualmente se percibe. El ejemplo más famoso puede ser el sudoku, que se popularizó en Japón en la década de 1980 y que consiste en completar con números del 1 al 9 en una cuadrícula de 81 casillas y nueve subcuadrículas, de forma que no se repita ningún número ni en la misma fila o columna ni en la misma subcuadrícula.
Además de ese, existen otros que son más sutiles en la aplicación de nociones matemáticas y sus distintas ramas.
Juegos de mesa y habilidades matemáticas

Los juegos de mesa seleccionados cumplen con cuatro criterios fundamentales: poseen una duración breve (entre 5 y 20 minutos por partida), incluyen elementos matemáticos tales como lógica, aritmética, geometría o probabilidad, son adecuados para jugadores de diversas edades (a partir de los 10 años), y garantizan una experiencia inmersiva que fomenta el aprendizaje mediante el entretenimiento.
Entre estos juegos destaca SET, un juego que estimula el pensamiento lógico al requerir la identificación de grupos de tres cartas con características comunes o completamente diferentes en términos de forma, color, número y sombreado. Por otro lado, ¡Toma 6! desafía a los jugadores a minimizar la acumulación de puntos negativos mediante estrategias basadas en el reconocimiento de múltiplos y la planificación secuencial.
Asimismo, el juego Alto Voltaje Extreme facilita el aprendizaje de la multiplicación de manera dinámica, permitiendo además la combinación con su versión estándar para reforzar las operaciones de suma y resta. De igual forma, Ricochet Robots es un juego de resolución de problemas que favorece el desarrollo de la visión espacial, al exigir a los jugadores calcular la menor cantidad de movimientos necesarios para alcanzar un objetivo.
El juego de tipo “lanza y escribe” Qwixx introduce conceptos de probabilidad y combinatoria mediante el lanzamiento de dados de colores y numéricos, promoviendo la toma de decisiones estratégicas en función de la disponibilidad de combinaciones. En el mismo sentido, Sushi Go! incentiva el cálculo de puntuaciones mediante combinaciones de cartas con valores específicos, promoviendo la práctica del razonamiento aritmético.
Otros juegos que complementan esta lista incluyen Misión Cumplida, Optimus, Rummikub y Ubongo, entre otros, todos ellos ofreciendo una variedad de dinámicas que fortalecen diferentes habilidades matemáticas de manera lúdica.
¿Por qué funcionan los juegos de mesa para aprender?

Un estudio reciente publicado en la revista Early Years confirma que los juegos de mesa constituyen una herramienta eficaz para el desarrollo de habilidades matemáticas en la infancia. A través del análisis de 19 investigaciones previas que evaluaron el impacto de 25 juegos distintos, se determinó que aproximadamente el 32 % de los niños que participaron en estas actividades experimentaron mejoras significativas en comparación con aquellos que no lo hicieron.
Entre los juegos estudiados se encuentran clásicos como el dominó, Serpientes y Escaleras y La Gran Carrera. En un 52 % de los casos, los niños que participaron en juegos de mesa mostraron avances en velocidad y precisión aritmética, según lo expuesto por Jaime Andrés Balladares Hernández, investigador de la Pontificia Universidad Católica de Chile y autor principal del estudio.
Balladares destaca que, a pesar de la brevedad de las intervenciones (20 minutos diarios, dos veces por semana, durante un mes y medio), los resultados obtenidos son alentadores. Se concluye que la incorporación de juegos de mesa en contextos escolares podría potenciar el aprendizaje matemático de manera efectiva y dinámica. Asimismo, en el ámbito familiar, estos juegos proporcionan un medio para fortalecer los vínculos interpersonales mientras se desarrolla el pensamiento lógico-matemático.
En ese sentido, Doug Clements, profesor de la Universidad de Denver, señala que este tipo de juegos permite a los niños experimentar múltiples representaciones numéricas de manera simultánea. Acciones como contar los puntos de un dado, avanzar casillas en un tablero y calcular recursos disponibles fomentan una comprensión intuitiva de las relaciones numéricas y espaciales.
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