Ayer, en Ciudad de México, se realizó el V Seminario de Innovación Educativa de Ticmas. La jornada comenzó con un extenso bloque que reunió a especialistas, representantes de fundaciones, ONGs y empresas. En los diferentes paneles se abordaron perspectivas y enfoques de las últimas tendencias en el aprendizaje, haciendo énfasis en la relevancia de invertir en la educación de forma responsable y sostenible, con el objetivo de construir una sociedad más equitativa y consciente de los desafíos educativos del siglo XXI.
Las palabras inaugurales estuvieron a cargo de Laura Ramírez, directora de Fortalecimiento de Comunidades Educativas de Mexicanos Primero, una organización de la sociedad civil que desde hace diecisiete años trabaja en la incidencia de políticas públicas educativas.
La disertación de Ramírez abordó la necesidad de pensar la educación como un derecho fundamental. “La educación debe concebirse como un derecho y no como un servicio que se presta a la ciudadanía”, dijo. Desde esta perspectiva, y a través de un recorrido por la historia del sistema educativo, señaló que el país fue transitando desde un enfoque meramente político orientado a la construcción de escuelas, hacia la reflexión sobre la calidad educativa en las décadas de los ochenta y noventa. También habló de la empleabilidad y el aprendizaje socioemocional, temas que actualmente ocupan un lugar central en el ámbito educativo.
“La educación debe concebirse como un derecho y no como un servicio que se presta a la ciudadanía”, Laura Ramírez de Mexicanos Primero
“El derecho a aprender tiene tres dimensiones”, dijo, “lo que llamamos la triple inclusión. Para que se garantice ese derecho deben cumplirse tres condiciones que operan de manera multidimensional: primero, estar y permanecer; segundo, aprender competencias fundamentales para seguir aprendiendo a lo largo de la vida; y tercero, participar activamente en el proceso educativo”.
Pero, tomando como evidencia el porcentaje de abandono y desgranamiento en cada nivel escolar, dijo que “el derecho a aprender no está garantizado para todos”.
¿Cómo, entonces, conseguir esa garantía? Con el compromiso. La educación “es un asunto que nos involucra a todos y requiere una corresponsabilidad entre los distintos sectores: el sector público, el privado, el social, y también de las madres, padres, alumnos y docentes”.
Cómo promover la responsabilidad social empresarial en el ámbito educativo
Uno de los paneles del seminario se estructuró en base a cómo lograr que la educación sea percibida como una inversión y no como un gasto. Participaron Mariana Tavares, directora de Operaciones de Turning Point; Mariana Alarcón, responsable de Ciudadanía Corporativa en Accenture y AMITI (Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información); Héctor Espín, Subdirector de Enlace Institucional de Fundación Azteca.
Tavares fue la primera en intervenir destacando la importancia de la tecnología como herramienta transformadora en el proceso de aprendizaje. Según ella, el trabajo de Turning Point con empresas que incluyen la educación como uno de sus pilares de sostenibilidad demuestra que “es fundamental que las empresas enfoquen sus programas en el desarrollo de habilidades digitales y que sus proyectos sean inclusivos, no solo integrando a colaboradores y sus familias, sino también a las comunidades desatendidas, para así involucrar a todos los miembros en las iniciativas de aprendizaje”.
Por su parte, Mariana Alarcón recalcó que las empresas no deben perder de vista el nivel de educación existente en la sociedad y el contexto en que operan. “Como empresas, debemos ser corresponsables y brindar apoyo, entregar habilidades a la comunidad”, dijo. También observó —no sin un dejo de ironía— que las empresas a menudo buscan “jóvenes con diez años de experiencia y el manejo de varios idiomas, pero con un salario bajo, lo cual es poco realista si no estamos adecuando la educación a estos requerimientos”.
“Es fundamental que las empresas enfoquen sus programas en el desarrollo de habilidades digitales y que sus proyectos sean inclusivos, no solo integrando a colaboradores y sus familias, sino también a las comunidades desatendidas, para así involucrar a todos los miembros en las iniciativas de aprendizaje”, Marina Tavares
En tanto Héctor Espín destacó la función de su organización como un “brazo social” dentro de la red de empresas interesadas en contribuir a la educación. La fundación, que opera en Ciudad de México desde hace más de dos décadas, se centra en “proveer educación de calidad a estudiantes con altas capacidades que, debido a su situación de vulnerabilidad, no tendrían acceso a ella de otra forma”.
Los panelistas coincidieron en que la educación STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) debe ser uno de los ejes de las inversiones empresariales en educación. Consideraron que la formación de “ciudadanos del mundo”, con habilidades en autoconocimiento y orientación vocacional, es fundamental. Y destacaron la importancia de contar con métricas para evaluar el impacto de estas iniciativas, pero advirtieron sobre la necesidad de no limitarse a cifras, sino tener una visión integral que permita tomar decisiones adecuadas pensando en el futuro.
Intervenir en la educación para lograr un impacto sostenible
Pedro Castillo, director de Inversión Social de Promotora Social México, Luis Fabián Bonilla Yarzábal, director de Evaluación e Inteligencia de Fundación BBVA, y Alejandro Zamora Cervantes, responsable de Educación Digital de Fundación Telefónica Movistar, fueron los integrantes de un nuevo panel en el que abordaron cuáles son las estrategias y los desafíos que lleva implementar intervenciones educativas efectivas, que generen un impacto significativo y sostenible.
Zamora explicó el funcionamiento del programa Profuturo, que en México se conoce como “Comprometidos con la Educación”. Esta iniciativa ha logrado beneficiar a más de un millón de docentes y a 28 millones de estudiantes en todo el mundo. Zamora enfatizó la importancia de comprender la cadena de conexiones dentro del sistema educativo, especialmente cuando los acuerdos se firman con funcionarios públicos que pueden ser reemplazados durante el proceso. En este sentido, la Fundación Telefónica Movistar pone el foco en la formación y el acompañamiento de docentes y directivos escolares, quienes están en contacto directo con los estudiantes y son fundamentales para el éxito del programa.
Bonilla Yarzábal resaltó la relevancia de tener diagnósticos claros y adaptados al contexto antes de implementar un proyecto educativo. Desde su posición en Fundación BBVA, explicó que la organización cuenta con más de 20 años de trayectoria en programas de becas para estudiantes de bajos recursos, un apoyo económico que busca compensar el costo de oportunidad que enfrentan estos jóvenes.
Bonilla también mencionó que en los últimos tres años han implementado una plataforma llamada Supérate con Fundación BBVA, la cual ofrece diagnósticos en habilidades socioemocionales y académicas para estudiantes de secundaria y preparatoria.
En tanto que Pedro Castillo habló desde su perspectiva como inversionista en proyectos educativos, resaltando que uno de los elementos clave para que estos proyectos sean exitosos es contar con equipos motivados y flexibles que crean en lo que hacen. “El equipo emprendedor, su capacidad de adaptarse y de ser resilientes son esenciales”, dijo. Y agregó que en su organización suelen crear consejos consultivos para diseñar los proyectos, reconociendo que hay especialistas con un conocimiento más profundo en ciertos temas, lo cual permite integrar su experiencia en la creación de proyectos más sólidos.
Innovación educativa: experiencias y oportunidades
Cómo pueden identificar las organizaciones la manera de innovar en educación t qué oportunidades existen para expandir estas iniciativas. De ese tema hablaron Paula Pastor Flores, directora general de Junior Achievement México, Anayantzi Aldrete, project manager de la Fundación Chingos de Impacto, y Juan Manuel González, director general de Enseña por México.
Pastor Flores compartió la experiencia de trabajar en educación desde una organización social y señaló que una de las dificultades habituales está en que las ONG deben equilibrar las expectativas del patrocinador con las necesidades reales de las comunidades a las que buscan llegar. “La innovación ocurre cuando lográs hacer confluir la misión de la organización con las expectativas del patrocinador, sin perder de vista las verdaderas necesidades de la comunidad”, dijo.
Annie Aldrete explicó que su organización se enfoca en educación, emprendimiento y empleabilidad. En el ámbito educativo, buscan adaptar la enseñanza a los desafíos del siglo XXI, promoviendo la formación docente y el uso de aulas digitales como la que implementaron con Ticmas. Además, ofrecen mentorías para que los estudiantes puedan desarrollar sus propios proyectos, al tiempo que imparten capacitaciones en habilidades necesarias para el mercado laboral, ayudándoles a insertarse en un entorno cada vez más competitivo.
En tanto que Juan Manuel González, que desde su organización fomenta la educación con una mirada disruptiva y moderna, coincidió en la importancia de que la tecnología no se conciba como un reemplazo de la labor docente, sino como una herramienta que potencia el trabajo de los maestros y facilita el aprendizaje de los estudiantes.
Articulación entre sectores para impulsar la educación
Con la intención de tomar desde los distintos perfiles las problemáticas de las organizaciones, un nuevo panel abordó las estrategias necesarias para alcanzar a los sectores más vulnerables. Participaron Nalleli García, directora de Sostenibilidad de Fundación MetLife México, Humberto Niño Mireles, representante de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de México, y Brenda Villegas, que lidera la iniciativa Children and Youth de Ashoka México, Centroamérica y el Caribe. A ellos se les sumó Dayna Barrón, una estudiante que se benefició con el programa que las tres organizaciones articularon.
Villegas describió cómo Ashoka fomenta una cultura de aprendizaje basada en la empatía y la agencia de cambio. Desde esta organización, buscan impactar en la comunidad educativa, promoviendo contenidos, metodologías y herramientas que ayuden a desarrollar una cultura de cambio. Nalleli García explicó que, luego de la pandemia de COVID-19 y en colaboración con Ashoka, Fundación MetLife México expandió su enfoque de responsabilidad social, que originalmente se limitaba a temas de salud financiera, hacia temas de inclusión económica y resiliencia comunitaria.
Humberto Niño Mireles, con una experiencia de 28 años en el sistema educativo estatal del Estado de México, explicó cómo el sistema de Telebachillerato puede ser un modelo educativo diseñado para ampliar la cobertura de educación media superior en áreas vulnerables. Y Dayna Barrón, exalumna del programa Telebachillerato, compartió su experiencia, afirmando que este programa le permitió adquirir un conocimiento profundo sobre desarrollo comunitario y convertirse en agente de cambio en su localidad.
STEM como motor de transformación educativa
El último panel de este bloque del seminario contó con la participación de Graciela Rojas, directora y fundadora de Movimiento STEM; Gustavo Barcia, CEO de Needed.Education; y Aida Sarabia Quintero, cofundadora de Crack The Code. Ellos hablaron del modo en que el enfoque STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) puede ser un modelo efectivo para una educación más inclusiva, más profunda y significativa.
Graciela Rojas señaló que este enfoque STEM no solo busca fortalecer las disciplinas que componen su nombre, sino también fomentar la innovación y asegurar la inclusión de mujeres en estas áreas. Rojas afirmó que el propósito del Movimiento STEM es ofrecer herramientas para que los estudiantes puedan desarrollar proyectos que resuelvan problemas reales, poniendo sus conocimientos al servicio de la sociedad.
En tanto Gustavo Barcia habló sobre la necesidad de realizar un cambio de mentalidad para que las personas puedan entender cómo aplicar la tecnología en su vida cotidiana. Indicó que el enfoque de su organización no se limita a desarrollar habilidades digitales, sino a fomentar el aprendizaje continuo, asegurando que el conocimiento adquirido genere un valor tangible en la vida de los estudiantes y en la sociedad.
Y, finalmente, Aida Sarabia Quintero señaló que su organización desarrolla programas de formación que incluyen tanto el aprendizaje de habilidades técnicas como habilidades socio-ocupacionales. A través de proyectos prácticos, buscan que estudiantes y docentes se mantengan en contacto constante con la tecnología, impulsando así su preparación para el mercado laboral actual y futuro.