
Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) 2022 siguen dando de qué hablar. Recientemente se publicó el informe “Los más favorecidos de Argentina, entre los menos favorecidos de la región” donde se señala que los estudiantes más ricos de este país suramericano, que son los segundos más ricos de la región, tienen peores resultados en las pruebas PISA en comparación con sus pares de Chile, Uruguay, Colombia, Perú y México.
Siguiendo con esta línea de análisis, el informe “El aprendizaje no puede esperar: Lecciones para América Latina y el Caribe”, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en conjunto con el Banco Mundial, reveló que en todos los países de América Latina y el Caribe, los estudiantes de mayor nivel económico lograron mejores resultados académicos en comparación con sus pares de menores recursos.

Aunque esta tendencia se observa globalmente, la brecha de rendimiento fue menos marcada en América Latina y el Caribe que en los países de la OCDE. En términos generales, en la región, la diferencia de puntuación en matemáticas entre estudiantes de estratos socioeconómicos altos y bajos fue de 68 puntos. Mientras tanto, en los países de la OCDE, esta diferencia se amplía a 93 puntos.
Dentro de la región, la disparidad en el rendimiento escolar vinculada al nivel socioeconómico varía significativamente de un país a otro. Por ejemplo, las cifras de República Dominicana y Jamaica presentaron las menores diferencias, con una brecha de solo 45 puntos. Por otro lado, Uruguay mostró la mayor desigualdad, con una diferencia de 91 puntos entre los estudiantes de diferente nivel socioeconómico. Esto señala que la igualdad de oportunidades educativas relacionadas con la condición socioeconómica es un fenómeno que difiere notablemente a lo largo de la región.

¿Mayor nivel socioeconómico es sinónimo de mejor rendimiento escolar?
En América Latina y el Caribe, tanto los estudiantes de hogares más acomodados como aquellos de entornos económicos más desfavorecidos mostraron un significativo bajo rendimiento académico en 2022. Específicamente, el 88% de los estudiantes en la categoría de menores ingresos y el 55% de aquellos en la categoría de mayores ingresos presentaron un desempeño bajo. Contrastando con esta situación, en los países de la OCDE el porcentaje de estudiantes de menor nivel socioeconómico con bajo rendimiento fue del 47%, mientras que solamente el 14% de los estudiantes de hogares más acomodados se encontraron en esta situación en el área de matemáticas.
Además, resulta relevante destacar que en América Latina y el Caribe, el porcentaje de estudiantes con alto nivel socioeconómico y bajo rendimiento (81%) supera al porcentaje de estudiantes de menor nivel socioeconómico con bajo rendimiento en los países de la OCDE (47%). Esto indica que en la región, tener un nivel socioeconómico más alto no necesariamente se traduce en un mejor rendimiento académico, resaltando la presencia generalizada de bajos resultados académicos entre estudiantes, independientemente de su nivel socioeconómico.

A su vez, en el análisis se señala que algunos estudiantes requieren estrategias de apoyo específicas para potenciar su rendimiento académico, agregando que en los países de la región, es más frecuente que los estudiantes de entornos económicos desfavorecidos presenten dificultades académicas, una situación que ha persistido o incluso empeorado a lo largo de los últimos diez años. Facilitar a estos estudiantes accesos más flexibles a la educación, conectividad a internet y dispositivos digitales puede ser clave para mejorar su formación académica, además del apoyo psicológico y social necesario.
Finalmente, el análisis pone de manifiesto no solo las persistentes desigualdades socioeconómicas y de género que impactan el rendimiento estudiantil, sino también las tendencias recientes que muestran una desaceleración en los avances positivos o una exacerbación de las tendencias negativas, especialmente en matemáticas.
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