
El sector juvenil es cada vez más atractivo para las instituciones financieras ya que será éste el mercado más grande para sus productos y servicios en un futuro inmediato. Sin embargo, la mayoría de los jóvenes con edad para tramitar una tarjeta se encuentran estudiando aún, por lo que pueden no saber si les conviene o no tener un instrumento financiero de este tipo.
Aún cuando existan dudas, es importante saber que las tarjetas pueden ser utilizadas por estudiantes universitarios.
Por un lado, las tarjetas de débito es un instrumento financiero relacionado con una cuenta bancaria, que permite operar con la entidad a través de cajeros automáticos (consultar saldos, realizar depósitos o extracciones de efectivo, pagar servicios, y enviar transferencias entre otras operaciones) o realizar pagos en diferentes comercios.

La principal característica es que los montos utilizados se descuentan automáticamente de la cuenta del titular, por lo que se debe contar con los fondos necesarios para su uso, es decir, el dinero existente en esta cuenta es el generado al trabajar, al recibir una beca, o al hacer depósitos y transferencias dentro de la cuenta. Estas tarjetas funcionan para los universitarios sobre todo como un fondo de emergencia en donde pueden tener una cuenta de ahorro y ocuparse en caso de alguna emergencia o asunto no previsto.
Además, cuando se retira dinero con una tarjeta de débito en un cajero de la propia entidad emisora (el banco al que pertenece) de la tarjeta, normalmente no se te cobrará ninguna comisión. Por lo general las comisiones que te cobre la entidad por tener una tarjeta de débito serán más económicas que en el caso de las tarjetas de crédito.
¿Por qué conviene tener una tarjeta de crédito?
En cuanto a tarjetas de crédito, la oferta de productos especializados ha crecido ampliamente: las hay para mujeres, otras que acumulan puntos por viajar y aquellas que están diseñadas para los universitarios que combinan sus estudios con su vida laboral, esto con la finalidad de que comiencen a conformar su historial crediticio pues serán los profesionistas del mañana.

Un crédito es una herramienta muy útil, siempre y cuando se use de forma adecuada. Con ella se puede financiar la compra de artículos que quizá, en otras circunstancias no podrías hacerse con efectivo, por ejemplo: electrodomésticos, gadgets electrónicos, muebles, un viaje, etc.
Tener una tarjeta de crédito puede traer beneficios a largo plazo, ya que si se usa responsablemente en un futuro será más fácil acceder a mejores condiciones de crédito y préstamos más grandes, ya sea para adquirir un auto o una vivienda.
Qué contemplar al sacar una tarjeta de crédito
Algunas personas aún le temen al uso de tarjetas de crédito, pero la verdad es que con un buen uso pueden sacar de varios apuros. Por ello es importante conocer algunos conceptos que deben revisarse y compararse antes de decidir cuál tarjeta solicitar.
Tarjeta de crédito: medio de pago con la que puedes realizar compras en establecimientos sin la necesidad de cargar con efectivo, ten en cuenta que se trata de un préstamo que deberás pagar a futuro. No se trata de tu propio dinero.

Anualidad: es una comisión que te cobran las instituciones por hacer uso de su producto; como su nombre lo indica, se cobra cada año.
Límite de crédito: es la cantidad máxima de dinero que te prestan en tu tarjeta. Si demuestras ser una buena o un buen usuario (pagando a tiempo y sin recargos), probablemente esa cantidad tenderá a aumentar.
Fecha de corte: es el día del mes en que termina e inicia un nuevo periodo de registro de todo lo que gastas con la tarjeta.
Fecha de pago: es el último día que te da el banco para pagar tu deuda sin cobrarte ningún interés o cargos.
Es importante tener presente que, debido a que se tratan de tarjetas de crédito para estudiantes, el límite de crédito no es tan alto (éste depende del nivel de ingresos que compruebes). Más allá de estas comparaciones, puedes buscar asesoría profesional que te ayude a evaluar si hay alguna institución que no estés contemplando y que sea mejor opción.

No es necesario tener una tarjeta de crédito, pero si puede ser una buena herramienta de apoyo para culminar los estudios.
Otra opción para generar un historial sin enredarse mucho con la información y condiciones de los bancos, es tramitar una tarjeta departamental. Actualmente existen muchas tiendas que ofrecen su tarjeta interna, lo ideal es comparar cuál conviene más y cual podría responder mejor a las necesidades del estudiante, por ejemplo, para obtener alguna computadora o celular a meses sin interéses.
Una vez teniendo una tarjeta de crédito, departamental o bancario hay que volverse una persona totalera: si realizas compras en los días siguientes a tu fecha de corte, podrás financiarte hasta por 50 días, procura usar tu tarjeta de crédito para lo indispensable o emergencia y realizar el pago mínimo para no generar intereses.
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