
Un artículo de la Universidad de Pensilvania, ha publicado un artículo en el que mide el impacto potencial de la inteligencia artificial en el sistema educativo. A diferencia de muchos docentes que le temen a la IA, ya que consideran que puede amenazar la integridad del aprendizaje en las aulas, Mollick señala que la educación puede y va a adaptarse, mejorando la experiencia de estudiantes e maestros.
El experto se basa en tres suposiciones fundamentales. En primer lugar, cree que el engaño de la IA será indetectable y generalizado. En segundo lugar, que la tecnología de la IA será omnipresente, incluso si los costos siguen siendo razonables. Y, en tercer lugar, que la tutoría de IA será excelente, pero no reemplazará completamente a las aulas.

Si se toma, por ejemplo, la forma en que las calculadoras llegaron a las escuelas en los años 70, muchos maestros querían incorporarlas en sus aulas porque creían que podrían aumentar la motivación y el compromiso de los estudiantes, mientras que otros eran escépticos, ya que los efectos de las calculadoras no se habían investigado a fondo.
Las actitudes hacia las calculadoras fueron cambiando a medida que padres y maestros vieron los beneficios de una mejor actitud hacia el aprendizaje y el aseguramiento de que los estudiantes estuvieran bien equipados para un mundo impulsado por la tecnología. Sin embargo, debido a la falta de capacitación de los maestros, el debate persistió hasta los años 90. Según el artículo citado, la IA en las aulas seguirá un camino similar al de las calculadoras y eventualmente se encontrará un consenso práctico para integrar la IA en el proceso de aprendizaje sin comprometer el desarrollo de habilidades críticas.
La IA puede mejorar significativamente la experiencia de aprendizaje de los estudiantes al proporcionar aprendizaje personalizado, adaptando la instrucción a las necesidades únicas de cada estudiante y ajustando continuamente el contenido en función del rendimiento. Esto les permite a los estudiantes interactuar con el contenido en casa de manera más efectiva, llegar a la clase mejor preparados y listos para sumergirse en actividades prácticas. Los tutores de IA pueden encargarse de la entrega de contenido fuera de clase, permitiendo que los maestros dediquen más tiempo a fomentar interacciones significativas con sus alumnos y diseñar mejores oportunidades de aprendizaje activo en clase.
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