Anabella Laya es la CEO de Acreditta, una startup de Tecnología Educativa que ofrece credenciales para certificar logros académicos y profesionales con un estándar global. Actualmente algunas de las organizaciones que utilizan sus servicios son Bimbo, Liverpool, Itaú, Bayer, la Universidad Nacional de Colombia, etc. El territorio de acción principal de Acreditta es América latina, con foto en Colombia, México, Chile, Ecuador y Perú.
Laya es venezolana y hace siete años que vive en Colombia. Fue justamente en su nuevo hogar donde vivió una experiencia que desembocó en el germen de Acreditta: “Pasé por el proceso de ingreso de una empresa público-privada de Colombia, que requería diez años de registros académicos y profesionales”, explica. “Tenía que verificar mi experiencia, y fui consolidando mis diplomas y certificados laborales, pero había un trabajo en Venezuela que había sido en una compañía que había desaparecido, y yo necesitaba esa parte si quería postularme. Casualmente, y por mucha suerte, esa empresa tenía un brunch office en Bogotá. Pero cuando fui a buscar mi certificado laboral, me dijeron que mis registros no estaban en el sistema. ¡La evidencia de mis logros profesionales se habían perdido! Long story short, después de varios días sin respuesta tuve que hacer un plantón hasta que me entregaron mi papelito”.
Después de este laberinto kafkiano, a Laya se le hizo evidente que hoy en día, cuando ya se dice que todos somos ciudadanos globales y las migraciones son movimientos más naturalizados, se perdió el sentido que los registros académicos y profesionales pertenezcan a las empresas y no a los estudiantes y a los empleados. “El teletrabajo y la educación virtual nos invitan a repensar cómo certificamos las habilidades, los conocimientos y las experiencias”, dice.
Con Acreditta, los certificados fueron llevados a un formato portable que puede compartirse en redes sociales —generalmente se lo hace a través de LinkedIn— con la particularidad de no repetir el modelo físico o del .pdf, sino que los certificados son machine readable. Esto significa que pueden ser leídos por bots y algoritmos de reclutamiento. Las credenciales son verificables en línea y en tiempo real, y son descentralizadas gracias a la tecnología de blockchain. “De esta manera ya nadie nunca más va a tener que llamar a una universidad para verificar si una persona tiene tales y cuáles registros académicos”, se entusiasma Laya, y sigue: “Estamos empoderando a miles de estudiantes y profesionales de Latinoamérica de su destino profesional”.
—¿Cómo se verifica la certificación entre países?
—La portabilidad es bien interesante. Las credenciales vienen en un estándar que se llama “Open badges / verifiable credentials” y lo que las distingue es que tienen muchísima más información que un diploma tradicional. En un diploma hay una línea que dice “Escuela de liderazgo” o “Diplomado en Administración”. Las credenciales incluyen la descripción del proceso de aprendizaje, los criterios de certificación, qué tuvo que hacer la persona para ser merecedor de este logro. Incluye también las habilidades a maneras de etiquetas. Y puede incluir una evidencia como learning outcome o el resultado de aprendizaje. Imaginemos que una persona se certifica en UX/UI: podemos incluir en la credencial un link a su portafolio. Entonces ya no es solo la institución la que dice que sabe UX/UI, sino que él los puede mostrar su trabajo a un reclutador o un potencial cliente.
—¿Cómo afecta a las certificaciones tradicionales?
—El monopolio de las credenciales y certificaciones dejó de estar en la Educación Superior. Ahora hay más escuelas y academias de educación no formal que pueden presentar rutas alternativas en la empleabilidad. Tradicionalmente, el tema de credentialing ha estado respaldado exclusivamente por la reputación de la empresa. Eso es una parte importantísima de la credencial, y en eso estamos de acuerdo. Pero también hay cosas importantes como la integridad y el contenido. Al mostrar el contenido en las credenciales, las academias y escuelas pueden demostrar lo que logran con sus estudiantes y competir con marcas más reconocidas. Con respecto a la traducción de los saberes, al estar en open badge, blockchain y verifiable credential ya no necesitamos ni el apostillado ni organismos ni burocracias: nada.
—¿Quién es el cliente de Acreditta?
—Tenemos un modelo B2B, trabajamos con las organizaciones. Nosotros creemos que el futuro de la educación y el trabajo no es una guerra entre la educación formal y no formal, sino que es la combinación de todo en un mismo portafolio. Acreditta no se mete en el contenido; ellos definen qué quieren certificar, crean su contenido y en el momento en que culmina con éxito la experiencia de aprendizaje, en lugar de entregar un diploma en .pdf que queda engavetado en un correo electrónico que nadie ve, se otorga una credencial que se conecta con nuestra plataforma. En nuestra región hay 300 millones de personas en workforce y 28 millones de estudiantes en Educación Superior. Sólo el 1 o 2% tiene una credencial verificable. Hay mucho por recorrer, hay un océano azul gigante. Por eso mi foco es Latinoamérica.
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