1.369.825 son los jóvenes que reciben alguna de las Becas Progresar. A todos ellos se les paga 7.600 pesos por mes, ya sea para terminar la secundaria, para seguir una carrera o un oficio. Pero, ¿cuáles son las características de esos estudiantes? ¿A qué familias pertenecen? ¿Para qué utilizan el dinero?
El Ministerio de Educación difundió un reporte en el que se encuestó a todos los jóvenes beneficiarios de Progresar. El programa tiene distintas líneas de beca: el 35,2% de los becados son chicos de entre 16 y 17 años que quieren terminar la secundaria, el 22,1% son universitarios, el 17,8% son mayores de 18 que buscan finalizar su educación obligatoria, el 14,5% son terciarios, el 6% estudia enfermería y el 4,5% sigue algún curso de formación profesional.
Durante la presentación, el Gobierno celebró haber alcanzado la mayor cifra de beneficiarios en la serie histórica. En los últimos dos años la cantidad de becarios creció en un 250%. “Durante los cuatro años de Mauricio Macri las cifras de chicos y la inversión en Progresar cayeron y tras la pandemia pudimos no solo recuperar, sino que ampliar la cantidad de destinatarios. Hoy el programa tiene 120 mil millones de pesos de inversión”, aseguró Jaime Perczyk, ministro de Educación.


Durante la gestión de Macri, las becas Progresar cambiaron su funcionamiento. Los montos eran mayores si se trataba de carreras estratégicas y aumentaban conforme avanzaban la carrera. Con el cambio de gobierno, se retomó el esquema de pagar el mismo valor a todos los becarios, más allá de si se trata de un estudiante secundario o universitario. Hoy todos cobran 7.400 pesos al mes.
Las exigencias para mantener la beca también se flexibilizaron. Solo se necesita constancia de alumno regular -es decir, aprobar al menos dos materias en la universidad y validar presentismo en secundaria- para no perder el beneficio de un año a otro. Las becas están destinadas a jóvenes de entre 16 y 24 años que viven en hogares con ingresos menores a 3 salarios mínimo vital y móvil. Solo en algunos grupos, como personas trans, indígenas o madres solteras, la edad permitida se extiende.
Como novedad, 300 mil de los becarios comenzaron cursos de idiomas. El Ministerio de Educación, en conjunto con 37 universidades y 64 profesorados, puso a disposición plataformas virtuales para que los chicos accedan a una segunda lengua. La mayoría -261.728 becarios- se inclinó por inglés. Luego le sigue italiano (24.179 jóvenes), portugués (15.853), francés (13.174), alemán (5.807) y chino mandarín por (3.849).
Perczyk compartió ayer el reporte de Progresar con sus pares provinciales en una sesión del Consejo Federal de Educación. Allí mostró que el 64,71 % de los estudiantes son mujeres y que, contrario a lo esperado, la gran mayoría -el 83,4%- no tiene hijos.
Uno de los hallazgos del informe fue que la mayoría de los jóvenes son hijos de padres que no terminaron sus estudios secundarios. El 64,20 % de los becarios respondieron que ambos padres no completaron el nivel secundario y solo el 27,44 % que al menos uno de los padres tiene el título. En el nivel obligatorio, 8 de cada 10 están buscando el primer título secundario del hogar. Mientras en el nivel superior, 9 de cada 10 aspira a conseguir el primer diploma terciario o universitario de su familia.

Con respecto a la ocupación, el 47,7 % de los becarios no trabaja, pero llevó adelante una búsqueda laboral en algún momento. Por otro lado, el 21,8 % está ocupado: entre ellos el 10,5 % realiza trabajo no remunerado y 11,3 % percibe salario por sus servicios.
Con esa realidad, la mitad de los jóvenes respondió que su principal fuente de ingreso es el aporte de su familia. Solo el 19 % afirmó que su principal ingreso es la beca. Ese monto que perciben cada mes lo utilizan para comprar apuntes en primera instancia, y para transporte, internet y alimentos en segundo término.
El 51,5 % de las y los becarios pertenecen a la región Centro, 19,2 % al NOA, 15,47 % NEA, 9,1 % a Cuyo y el 4,5 % a la Patagonia. Entre las provincias surgen diferencias entre los tipos de becas más requeridas, pero en todos los distritos se repite la tendencia de que los adolescentes entre 16 y 17 son los que más solicitan la ayuda económica para terminar la secundaria.
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