La enseñanza “Stem” y una mirada desafiante sobre el vínculo entre tecnología y sociedad

Los estudios sociales de la ciencia y la tecnología han cambiado la forma de ver los vínculos entre tecnología y sociedad, desde visiones deterministas hacia aproximaciones más constructivistas

¿Por qué la tecnología sigue un tipo de desarrollo y no otro? (Archivo)

Puede resultar interesante observar que, a pesar de nuestra permanente interacción con las tecnologías de todo tipo que utilizamos para llevar adelante nuestras vidas, son pocas las ocasiones en las que nos detenemos a pensar acerca de cómo es que se relacionan los procesos de desarrollo de las tecnologías y los cambios que se producen en nuestras sociedades.

Seguramente estemos leyendo esta nota desde una computadora o un teléfono móvil, pero: ¿cómo estas tecnologías lograron prevalecer frente a otras? ¿Qué redes técnicas y sociales se movilizaron para que las utilicemos de la forma en la que lo hacemos cotidianamente? ¿Qué relaciones, artefactos y sistemas que las integran, así como los actores y las instituciones involucradas, lograron materializar ese proceso cuyo resultado pudo haber sido diferente?

Preguntarse críticamente por qué las tecnologías que usamos son estas y no otras, cómo es que llegaron a ser tal cómo las conocemos y de qué manera van transformándose recíprocamente con la sociedad es fundamental para comprender la situación actual y el rumbo de su desarrollo de una forma que escape visiones lineales para construir reflexiones de forma autónoma y colectivamente. A nivel académico, diversas recopilaciones históricas describen el origen de la forma más habitual de concebir la relación entre el cambio tecnológico y las transformaciones sociales, entre las que se destacan las visiones deterministas, lineales, monocausales que siguen presentes en nuestros días.

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Estudiantes trabajando con tablets

Traspasando las principales visiones “de sentido común” que hoy están presentes en el vínculo de tecnología-sociedad

Las visiones deterministas de la relación cambio tecnológico-cambio social tienen una posición dominante. Esta situación de hegemonía se extiende, de hecho, a casi todos los ámbitos de la vida social y las actividades productivas. En este sentido, resulta particularmente significativo en el caso de la formación en todos los niveles del sistema educativo. 

Requiere especial atención la formación docente en disciplinas STEM, ya que la concepción de manera lineal de los vínculos entre ciencia y tecnología, ciencia y sociedad, tecnología y sociedad, deriva en una multiplicidad de dificultades y restricciones. Algunas de las características comunes a las visiones deterministas son las siguientes:

1. ¿Son la tecnología y la sociedad dos “mundos” y esferas separadas? Las visiones deterministas consideran que existen dos esferas claramente diferenciadas en el plano de lo real. La que corresponde a los artefactos y sistemas (la “Tecnología”) y la que engloba a la sociedad, con sus actores individuales y colectivos (“la Sociedad”).

2. ¿Sus vínculos son unidireccionales y lineales? El vínculo entre ambas esferas es lineal y unidireccional, en el cual los cambios en una de ellas determinan los cambios en la otra. Se sostiene, asociado a esto, ideas de camino único (hay un solo camino de desarrollo tecnológico) y de progreso (donde las nuevas tecnologías siempre superan a las anteriores).

3. ¿Es la tecnología “autónoma”? La tecnología “evoluciona” según su propia racionalidad interna, independientemente del control de los hombres.

4. ¿Son las tecnologías neutras y sin carga valorativa? Las tecnologías (artefactos y sistemas) son consideradas como elementos neutrales (ni buenos, ni malos). La carga valorativa está asociada a las instancias de uso, pero sin cuestionar su concepción, diseño y producción.

5. ¿Son las tecnologías “universales”? Las tecnologías (artefactos y sistemas) son consideradas universales, suponiendo que los artefactos y sistemas son idénticos, con prescindencia del espacio socio-histórico, económico y geográfico en el que se encuentren. Como vemos, en la perspectiva determinista tecnológica se concibe el desarrollo de los artefactos como el despliegue de una lógica intrínseca de progreso acumulativo que apunta al aumento de la capacidad y complejidad de los sistemas en términos de su potencial de resolución de problemas. En la perspectiva determinista social, los artefactos son las herramientas que se desarrollan para el mantenimiento y reproducción del orden social. En este sentido, en cada sociedad se habilitan determinadas vías de progreso para la producción de tecnologías en tanto se inhiben otras.

¿Cómo puede un docente reflexionar críticamente en la relación tecnología-sociedad?

Para desafiar estas visiones, ¿cómo puede un docente reflexionar críticamente en la relación tecnología-sociedad?

Si revisamos estas visiones, en el caso del determinismo tecnológico, la libertad de los sujetos está fuertemente restringida por la lógica interna del desarrollo de la tecnología. Desde este punto de vista, sería un error oponerse al “progreso” y, si bien se reconoce que puede haber efectos no deseados, estos podrán solucionarse con un uso adecuado de los instrumentos –esencialmente neutrales– o con el desarrollo de una nueva generación de artefactos.

Por su parte, en el caso del determinismo social, el problema radica en que al concebir a los artefactos y sistemas como neutrales se pasa por alto que las características particulares de una tecnología expresan –también– las relaciones sociales que dieron lugar a su desarrollo, de modo que la mera reubicación de esa tecnología en un escenario de relaciones sociales diferentes no resulta suficiente para integrarlo a favor de esa construcción alternativa.

Superando estas visiones, abordajes constructivistas han propuestos nuevas miradas sobre este vínculo de tecnología y sociedad. Los aportes del “análisis Socio-Técnico” (según H. Tomas en Actos, actores y artefactos. Sociología de la Tecnología, 2008) parte del entendimiento de que toda tecnología es una construcción social, y que toda construcción social es tecnológica. Por lo tanto, analiza y comprende la relación entre lo tecnológico y lo social (cultural, político, económico, etc.) de manera integrada.

Esta perspectiva permite desde la formación docente -y hacia los estudiantes- comprender los complejos procesos de co-construcción de políticas y tecnologías, las relaciones problema-solución, las relaciones usuario-productor, los procesos de adecuación socio-técnica y los múltiples procesos de aprendizaje que se ven desplegados de forma dinámica.

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