
El miércoles pasado se cumplió un mes desde el inicio del ciclo lectivo en la Ciudad de Buenos Aires y, a modo de balance, el gobierno porteño difundió los primeros datos oficiales, los cuales disiparon la presunción de la escuela como foco de contagios: tan solo se infectó el 0,17% de los alumnos y docentes. Con ese aval, las autoridades analizan flexibilizar los protocolos en las escuelas para “tener más presencialidad”.
“Vamos a seguir evaluando las próximas dos semanas cómo sigue la curva de contagios para, en base a eso, tomar medidas que ayuden a tener más presencialidad”, afirmó la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, en diálogo con TN.
Antes de especificar cuáles serían las flexibilizaciones, la titular de la cartera educativa aclaró: “Vamos a trabajar siempre para que la escuela siga siendo un espacio seguro y abierto a los estudiantes. Vamos a tratar de que, en caso de que haya que restringir actividades, la escuela sea lo último que se cierre. Y en caso de que haya que restringir la presencialidad, que sea lo primero que vuelva”.
Luego sí, Acuña detalló que en busca de que “la calidad y el tiempo sea mayor y mejor” en los colegios, podrían eliminar el ingreso escalonado, “que quita tiempo”.
“Estamos terminando de definir con los equipos de salud cuáles son las medidas más seguras que permitan que los chicos puedan comprar y que los quioscos y los bares de las escuelas puedan abrir, generando algún sistema de aforo o que los chicos puedan llevar la comida a los espacios ventilados dentro de las escuelas, ya pudiendo hacer jornada completa”, remarcó como una segunda potencial medida.
Asimismo, la Ministra agregó: “Nos gustaría poder seguir trabajando en el camino de eliminar el distanciamiento, que es una de las grandes trabas que tenemos para que todos los chicos puedan entrar en las aulas. Ya hay muchas publicaciones e investigaciones en el mundo que han demostrado que, con la utilización del barbijo, la ventilación y la higiene, el distanciamiento nos es necesario porque no produce más contagios”.
Por otra parte, la funcionaria aseguró que algunas escuelas comenzarán a abrir los sábados para reforzar algunos contenidos que quedaron en el camino durante 2020: “Hay 9.000 chicos que si bien no perdieron contacto con la escuela el año pasado están en riesgo inminente de abandono, porque no pudieron sostener un vínculo pedagógico y se llevaron entre 8 y 11 asignaturas. Por eso estamos haciendo esta propuesta que tiene que ver con, además de sostener su escolaridad, generar un espacio los días sábado que les dé herramientas concretas para poder fortalecer su vínculo”.
“Los sábados 16 escuelas van a estar abiertas desde el 17 de abril con docentes especializados en trabajar con chicos con vínculos débiles con las escuela. Vamos a trabajar las materias troncales. Los tenemos identificados y los vamos a contactar directamente para trabajar junto a sus familias”, sostuvo Acuña.

Tras los dichos de la ministra de Educación porteña, fue consultada por la posibilidad de flexibilizar los protocolos en las escuelas la titular de la cartera sanitaria nacional, Carla Vizzotti, quien se mostró en desacuerdo. “Una de las cosas más importantes que el Consejo Nacional de Educación intenta transmitir es sostener los cuidados. En este momento no es aconsejable disminuir el esfuerzo, porque todavía no tenemos la cantidad de población suficiente vacunada”, dijo, en una entrevista cedida al canal C5N.
En la misma dirección se expresó, Nicolás Trotta, ministro de Educación de la Nación, quien en declaraciones a CNN Radio consideró: “Sigue siendo un año excepcional, tiene que convivir la alternancia entre la presencialidad y la no presencialidad. Hay que garantizar el distanciamiento hasta que logremos superar la pandemia con la inmunización de la población”.
Según los datos oficiales del Gobierno porteño, entre escuelas públicas y privadas, en la Ciudad de Buenos Aires retomaron la presencialidad 700.518 personas, lo que incluye a estudiantes, docentes, directivos y personal no docente. Entre todos ellos, hasta el primer mes de clases se registraron 1.215 contagios, lo cual comprende también los casos detectados en los centros de testeo para docentes desde antes de la vuelta a clases.
Según el relevamiento al que accedió Infobae, el 60% de esos hisopados positivos fue en el personal educativo, mientras que el 40% restante fue en los chicos. Ya sea por caso sospechoso o confirmado, resultó necesario aislar preventivamente a 494 burbujas, lo que representa el 1,09%.
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