Durante los últimos meses, con la cuarentena y la extensión del teletrabajo, muchos argentinos comenzar a estar más tiempo que nunca en sus casas. Una de las consecuencias fue un inusual incremento en el consumo de electricidad y de gas natural en los hogares, que trajo como consecuencia aumentos inesperados en el monto de las facturas.
¿Cuánto creció el consumo en estos meses? En el caso de la electricidad, los datos más recientes son los de julio. Una de las empresas informó que la demanda residencial tuvo un incremento del 19,7% en comparación con igual mes de 2019. En ese caso, julio fue el mes de mayor consumo residencial de los últimos cinco años, solo superado por los registros de enero de 2016.
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La demanda total de clientes residenciales en una de las distribuidoras se elevó a más de 1,1 millones de GWh, desde menos de 600 mil GWh en abril. Asimismo de acuerdo a datos difundidos por Fundelec (Fundación para el Desarrollo Eléctrico) a nivel país, si se compara julio de 2020 con julio 2019, la demanda residencial ascendió 13,7%. En ese período, por el contrario, la demanda comercial cayó 7,3% y la industrial 3,1 por ciento.
Las distribuidoras de jurisdicción nacional (de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el GBA), demandaron en julio un 36% del consumo total del país. Teniendo en cuenta este contexto, el incremento en el consumo se vio reflejado en las facturas.
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En el caso del gas, el Enargas (Ente Nacional Regulador del Gas) tiene cifras de consumo residencial actualizadas hasta junio de este año. En comparación con el mismo mes del año anterior, el crecimiento del consumo fue un 12,2% mayor.
Fuentes del sector, en tanto, estiman que observan un crecimiento de consumo del 10% promedio en los meses de julio y agosto. Un motivo extra —además de la cuarentena— es que fueron meses más fríos respecto del año pasado (2 y 3 grados menos promedio, respectivamente).
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Cambio de rango de consumo
El impacto más fuerte en las facturas se origina en los cambios de categoría. En el servicio de electricidad, van desde la categoría R1 (de 0 a 150 kWh por mes) hasta los niveles más altos R7 (601 a 700 kWh mensuales), R8 (de 701 a 1.400 mensuales) y R9, de más de 1.400 kWh mensuales.
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Las tarifas permanecen congeladas desde marzo de 2019. Pero la categoría de cada usuario -según su nivel de consumo- es lo que determina el costo fijo y el costo variable que deben pagar por la electricidad: cuánto más alta la categoría, más cara es la tarifa.

Por ejemplo, los usuarios que pertenecen a la categoría R3, que consumen menos de 400 kWh por mes, pagan un costo fijo de entre $123 y $125 (en AMBA, según la empresa) y un costo variable de $2,89 y $2,91 por kWh. Si aumenta su consumo y pasa a la categoría R6 (menos de 600 kWh por mes), el cargo fijo sube a $429 o $443 y el variable a un rango de $3,18 a 3,20 pesos.
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Este año, muchos usuarios vieron un cambio en su categoría por un aumento en el consumo. Pero también porque durante los primeros meses de la cuarentena, de marzo a mayo, en algunos casos no se tomaron los valores reales de los medidores porque los empleados de las empresas eléctricas no habían sido considerados esenciales. Las diferencias que se constataron luego con el consumo real se aplicaron en las facturas que los usuarios recibieron en agosto y septiembre.
Desde la Defensoría del Pueblo porteño contaron a Infobae: "por este tema aumentaron los reclamos de los usuarios por subas en las facturaciones. No se informó por ahora de alguna resolución o medida para brindar repuesta a los numerosos reclamos por las sobrefacturaciones”, dijo Emilia Aladio, coordinadora de área de Servicios Públicos de la defensoría. Y recordó que a través del organismo, los usuarios pueden solicitar un plan de pago en cuotas con las empresas, en función de la situación económica de cada grupo familiar.
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Por otro lado, la especialista recordó que hasta fin de mes está vigente el decreto 311/20 prorrogado por el 543/20 que suspende los cortes por falta de pago o mora.
El impacto de las temperaturas
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Además del aumento del consumo, el incremento en las facturas de gas también se explica porque este año no hubo diferimiento del consumo de los meses más fríos a los meses más calurosos, donde la demanda baja. El año pasado, se permitió trasladar un 22% del consumo de invierno a los meses de verano.
“Las subas son por más calefacción, hizo más frío, más permanencia en los hogares y más uso de las cocinas. Pero no superaron el 15%. Lo que pasó a muchos usuarios es que cambiaron de categoría por ese incremento. Con el cambio de categoría es más caro el metro cúbico", contaron desde una de las empresas. Pero recordaron que si hay una caída del consumo, se puede volver a bajar de categoría al próximo bimestre.
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El consumo residencial de gas se divide en ocho categorías. Mientras un usuario de la categoría R2 1ª, una de las más bajas, paga $248 de cargo fijo y luego $10,44 por m3 de consumo. La categoría más alta abona $1.069 de cargo fijo y $11,84 por m3 consumido.
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