
Días atrás, cuando el ministro Martín Guzmán dijo en un seminario en la Universidad de Columbia que la oferta argentina era lo mejor que el país podía proponer, un argentino de esa casa de estudios de Nueva York expresó su disidencia en voz alta.
El economista Martín Uribe, profesor de Economía de Columbia, disintió abiertamente con Guzmán y le dijo que el Gobierno debe focalizarse en reducir la inflación y el déficit fiscal. En diálogo con Infobae desde Nueva York, este académico con un doctorado en la Universidad de Chicago e investigador asociado del National Bureau of Economic Research (NBER), que también da clases en la Ucema, sostuvo que, una vez que se normalice la economía, puede haber una inflación de tres dígitos en el país.
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Principales definiciones:
- La oferta original de la deuda. “Era una mala propuesta para el país porque mostraba cero voluntad de pago, o inclusive negativa. Esto no es una opinión, sino que está basada en los datos. Esto lo mostró el ministro. El superávit fiscal primario planeado por el Gobierno durante el período de Alberto Fernández es negativo y recién llega al 0% en 2023. O sea que, durante la totalidad del mandato presidencial, el pago a los acreedores estaba planteado en cero. Así que se trataba de castillos en el aire. Le decía: no te vamos a pagar nada, sino que el próximo gobierno te va a pagar. Para la Argentina esto es malo, porque no puede tener ese plan de pagos. ¿Qué va a cambiar cuando suba el nuevo gobierno? Tal vez el próximo diga lo mismo. Por eso creo que es malo, es lo mismo que siempre. Es reestructurar para no pagar y luego veremos".
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- Las causas del rechazo al primer canje. “Fueron las bases de la oferta, que tenía una reducción del 6,5% al 2% del PBI de los intereses. Eso es algo que no les gustó. Y lo otro es la falta de pagos en los primeros cuatro años. Esos son dos cosas que no les ha caído bien a los acreedores. Ojalá que el Gobierno pueda pagar lo menos posible, pero ir pagando, no transfiriendo toda la carga a gobiernos futuros".
- El planteo del Gobierno de crecer primero y pagar después. “Si fuera así debe estipular un mecanismo de pago que dependa de la tasa de crecimiento, pero la oferta no dependía de esa variable, porque desde 2028 es totalmente independiente de ese dato. Por eso es consistente durante la administración de Alberto Fernández, pero luego no. A partir de 2028 decía que tiene que pagar más del 4 % de intereses solamente. Y 4% de capital que, si no se refinancia, habrá que pagarlo también. Así que serían 8% del PBI".
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- La idea de incluir un cupón ligado al PBI: “Si, hubiese sido conveniente, lo que pasa es que hemos mentido sobre las tasas de crecimiento, para pagar menos, o sea que inclusive esa vía se nos ha cerrado; sería difícil venderles a los acreedores por parte de un gobierno de extracción kirchnerista un bono así a los acreedores”.
- La resolución del problema. “Esta crisis de deuda no era inevitable. Todo el mundo se refiere al reporte del FMI para decir que la deuda era insostenible, pero la metodología que usa el FMI para determinarlo tiene una utilidad nula para el análisis macro. Porque no es independiente de la voluntad de pago. Un país que en 2019 tenía superávit externo, pero en el que asumió un gobierno que dijo que no va a pagar, llevó a que los acreedores vendieran sus bonos y la gestión anterior debió hacer una extensión de los plazos, porque el que seguía dijo que iba a reestructurar la deuda. Y el riesgo país se fue al cielo. Por eso el FMI dijo que la deuda es insostenible, no porque haya cambiado los fundamentos. De hecho, en julio del 2019 de la deuda era sostenible para el Fondo. Los fundamentos no cambiaron: la cosecha estaba bien, no había pandemia. Hubiera sido bueno que el nuevo gobierno, en vez de anunciar una renegociación, anunciara un aumento del superávit fiscal del 0,5 al 3 por ciento, que hubiese sido factible sin aumentar la pobreza. Se podría haber hecho eliminando los subsidios a los servicios públicos, con un congelamiento selectivo en los gastos no indispensables del sector público y eliminando las excepciones en el IVA, con una compensación en la Asignación Universal".
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- Las razones del FMI. “El dictamen del Fondo no es sacrosanto. Hay un componente ideológico muy grande, que se ve con Kristalina Georgieva. Nadie exige que haya superávit en medio de la pandemia, pero en 2021 se podía lograr en forma progresiva, como cualquier país del mundo que debe plata”.
- La relevancia de la carta de Joseph Stiglitz y otros economistas. “Muchos de los economistas que firmaron no deben haber leído la propuesta de la Argentina. Por ejemplo, que no pague y que tenga déficit primario por 4 años. Inclusive me sorprendió mucho que haya tenido tantos apoyos importantes de gobernadores e intendentes que aspiran a ser presidentes en 2028 cuando la carga de la deuda será muy alta, unos USD 25.000 millones por año. Los economistas de afuera que la apoyaron deben pensar que con la pandemia el país necesita un respiro de no pagar nada. Pero no entienden que esta es una propuesta muy detallada que tiene bonos que pagan bonos hasta 2047. Si me dicen a mí que en 2020 había que darles una moratoria a los países emergentes en medio de la pandemia, lo hubiera apoyado. Yo estoy de acuerdo".
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- La idea de extender los plazos por medio de un standstill. “Hubiese sido lo más adecuado, porque nadie se hubiera negado y le habría dado tiempo a la Argentina: 6 u 8 meses para negociar una propuesta más equilibrada. Guzmán y Stiglitz piensan que la reestructuración debe ser rápida y agresiva. Pero ahora estamos a mitad de camino entre la situación de 1982, donde había cuatro o cinco bancos importantes que coordinaban entre sí, y el 2005, cuando había infinidad de acreedores. Se parece más al 82 donde los acreedores se habían cartelizado. A eso se suma el hecho de que entramos a esta propuesta con muy poca credibilidad".
- La falta de un plan económico. “No lo creo, creo que el plan económico es tener un déficit todo el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Es creíble. Y lo pueden ejecutar. Ya lo dijo Martín Guzmán en el Congreso antes de hacer la propuesta. Hay un plan y es no tener superávit fiscal".
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- La ausencia del FMI en las negociaciones. “Lo que hemos visto en otros casos es que lo que aportó el Fondo son reportes técnicos, pero en términos de la negociación, del regateo, el FMI se queda afuera. Pero como tiene mucha plata en la Argentina, hizo 2 visitas al país”.
- El aumento de la inflación por emisión monetaria. “Es enormemente preocupante. No estoy de acuerdo con los que dicen que la inflación es baja. La medición de una inflación con el 50% de los comercios no revela toda la verdad. Es como que toman los precios al 31 de marzo, es muy engañoso. La información que me llega es que los precios de los bienes que se pueden conseguir están creciendo a tasas muy cercanas a los 2 dígitos. Así que la inflación bien medida es alta”.
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- Riesgos de una hiperinflación. “No por ahora, pero la posibilidad de que llegue al 100 por ciento anual está a la vuelta de la esquina, porque al Gobierno se le ha caído el financiamiento externo, los impuestos y todo el gasto se financia con emisión. Un arreglo de la deuda no le va a dar acceso al crédito, pero, si no arregla, se va a complicar el financiamiento del comercio exterior; sobre todo si esto se judicializa se hará difícil. Por eso hay que arreglar con los acreedores".
- Comportamiento de manada: ¿Para qué tener buenas políticas si todos los países podrían caer en default? “Muchos países van a tener alivio en la pandemia, pero si bien esta crisis es de un tamaño fuera de toda proporción, a la vez tiene fecha de vencimiento. De alguna forma vamos a salir relativamente pronto de la pandemia, así que los países volverán a la normalidad, a pagar su deuda y normalizarán su situación financiera”.
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- Comparación con la crisis de 1929. “La crisis actual tiene la característica de tener un origen epidemiológico y por lo tanto vamos a salir de esto. Así lo entienden los médicos, pero también los empresarios. Por eso ahora aumenta el desempleo, pero luego va a caer. Es una crisis transitoria, no similar a la del 29. Creo que la situación en el mundo va a mejorar relativamente rápido. Si se estropean las relaciones financieras, algunos estudios dicen que se puede estirar la crisis. Pero no estoy tan de acuerdo. La gente forma expectativas y entiende que esta no ha sido una falla de sistema de precios y eso puede darnos confianza para ser más optimistas. En el 29 hubo una falla espectacular del mercado y se destruyeron muchas entidades financieras. Hoy sabemos que lo que está detrás de esto es un virus y cuando sepamos como manejarlo, el motor de esta crisis va a desaparecer. En el 29 no se sabía cuál era, ahora sí".
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